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15 8 06 CULTURA Y ESPECTÁCULOS Universidad de la ciudad báltica en el caso del título de doctor honoris causa Desde mi recuerdo, no he podido explicar de una manera más clara y más exacta cómo me comporté a los 17 años. Y la manera como he tenido que llevar esta mácula- -porque como tal la he vivido- -durante más de sesenta años, y cómo he intentado sacar mis consecuencias. Eso se deriva de mi tardía actitud como escritor y como ciudadano explicó en su entrevista a Dpa. El escritor reiteró que en el tiempo en que estuvo activo en la guerra, desde febrero de 1945 hasta que resultó herido el 20 de abril, no hizo un solo disparo ni participó en ningún crimen. Seis décadas ocultándolo A la pregunta de por qué obvió ese detalle tanto tiempo, explica: Hasta que me decidí a escribir sobre mis años de juventud, sobre lo que me pasó de joven, no encontré esta forma literaria. Me posibilitó hablar y escribir por fin sobre mi pertenencia a las Waffen- SS Pero el tema principal del libro no es ése, sino indagar en los motivos de su ingenuidad en los tiempos del imperio milenario El escritor inquiere: ¿Cómo pude irme detrás de esa ideología tan ingenuamente? ¿Por qué no me hice preguntas cuando mi tío polaco fue fusilado por la ley marcial tras el asalto contra la central polaca de Correos en Danzig en 1939? ¿Por qué no pregunté cuando mi profesor de latín, que dudó de la victoria final, desapareció de repente? Grass también agradece el apoyo que le ha brindado, por ejemplo, el novelista Martin Walser. Y el escritor austriaco Robert Schildel, nacido en 1944 en una familia de comunistas judíos, dijo ayer a la agencia de noticias Apa que hace veinte años que lo sabe. Grass me lo dijo hace más de veinte años. Me habló varias veces de ello, en privado declaró, y concedió a Grass el mayor respeto por su decisión de saltar a la arena pública con su confesión. También le ha respaldado uno de los historiadores más importantes de Alemania, Norbert Frei. En declaraciones que recogía ayer el servicio Spiegel Online señala que la pertenencia de Grass a las Waffen- SS no es nada del otro mundo y además hace un poco más plausible la dificultad de desmantelar esta democracia alemana de posguerra El jueves, Günter Grass intervendrá en la primera cadena de la televisión pública en un programa sobre la polémica que han desatado sus sorprendentes revelaciones. Günter Grass, en una imagen tomada el pasado 5 de agosto en su residencia veraniega en Dinamarca Günter Grass Algunos quieren desacreditarme Tras la confesión del Nobel de haber pertenecido a las Waffen- SS durante su adolescencia, ayer habló por fin: Sólo me cabe esperar que algunos comentaristas lean con atención mi libro POR GUILLEM SANS SERVICIO ESPECIAL FOTO: EPA G ünter Grass está horrorizado por las reacciones que su revelación de que fue miembro de las Waffen- SS cuando tenía 17 años ha provocado en Alemania y en el extranjero. Seguro que también es un intento de desacreditarme como persona dijo ayer el Nobel de Literatura a la agencia de noticias Dpa. Sólo me cabe esperar que algunos comentaristas lean con atención mi libro añadió. Beim Häuten der Zwibel Pelando la cebolla un volumen memorialístico, se publica el 1 de septiembre. El escritor eludió pronunciarse sobre cada una de las reacciones más airadas a su revelación, co- mo la del ex presidente polaco Lech Walesa, quien pidió que le retiren la ciudadanía de honor de Gdansk, la ciudad polaca donde nació en 1927 (entonces alemana, Danzig) Al principio, en Gdansk, una portavoz se limitó a señalar que la corporación municipal abordaría el tema tras el receso veraniego, pero por la tarde el alcalde, Pawel Adamowics, anunció, sin ofrecer de momento más explicaciones, que no se le va a retirar el título, como tampoco lo hará la ¿Cómo pude irme detrás de esa ideología tan ingenuamente? ¿Por qué no pregunté cuando mi profesor de latín, que dudó de la victoria final, desapareció de repente?