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36 Madrid MARTES 15 8 2006 ABC Junto a una imagen de la Virgen de La Paloma unos vecinos extienden un mantón con 230 años de antigüedad Madrid sabe estos días a limoná huele a churros y se mueve a ritmo de chotis Hoy, todos los chulapos de la capital tienen una cita en La Latina ¿Dónde vas con mantón de Manila? TEXTO: CRISTINA ALONSO FOTOS: ERNESTO AGUDO MADRID. Sólo hace falta un organillo, mirarse fijamente a los ojos, que la mujer gire alrededor del hombre y, claro está, el traje castizo. Él, pantalones negros, una chaqueta a cuadros grises entallada, chaleco, una gorra de cuadros, un pañuelo blanco al cuello y un clavel en la solapa de la chaqueta. Ella, un vestido largo de volantes con manga jamón un mantón de Manila a la espalda y un pañuelo en la cabeza con un clavel. El hombre debe sujetar con una mano a la mujer y con la otra, metida en el bolsillo del chaleco y con los dos pies juntos, girar en redondo sobre las punteras de sus zapatos, mientras la mujer baila a su alrededor. Cuando la música lo indica, la pareja da tres pasos hacia atrás y tres hacia adelante y se reinician los giros. Para que un chotis sea perfecto, la superficie de una baldosa debe ser suficiente para que el hombre gire, siempre mirando al frente. Maty en la calle de las Hileras, es una de las pocas tiendas que quedan en Madrid que vendan trajes artesanos de chulapos y chulapas Una de sus dependientas asegura que la gente cada año se viste más con el traje típico: Los colegios están acostumbrando a los niños pequeños a vestirse en la festividad de San Isidro de chulapos y así se recupera con más fuerza la tradición Hay trajes de chulapa de varios colores, pero el más clásico para Maty es el blanco con lunar pequeño negro. Aunque en el baile la mujer gire alrededor de él, parece que al hombre no le gusta demasiado el chaleco ni la gorra. Se visten más ellas, el hombre, si puede evitarlo, lo evita. De hecho, suele hacerlo por compromiso, para acompañar a la mujer. Ellas lo viven más, algunas entran a la tienda y dicen que es la ilusión de su vida afirma Maty En su tienda, las que deseen vestirse de chulas pueden hacerlo desde 110 euros el traje básico. Las más pequeñas estarán listas para bailar un chotis desde 37,50 euros. Ellos suelen adquirir sólo el chaleco de pata de gallo -30 euros- -y la boina a juego- -a partir de 5 euros- -porque un pantalón negro y una camisa blanca tienen todos La calle Mayor divide a mediados de agosto el Madrid de todos los días del de los azucarillos, las rosquillas o el agua de cebada. En cuanto uno traspa- sa el Mercado de San Vicente y se adentra en La Latina tropieza con el Madrid más castizo, el de las callejuelas retorcidas y estrechas de las que cuelgan farolillos de colores y en las que se piden cafelitos y limonás Las bebidas más castizas Limones para preparar limonada es justo lo que esperaban ayer a mediodía un grupo de personas en la plaza de la Paja, sentadas en unas sillas de plástico, frente a una imagen grande de la Virgen de la Paloma. Son miembros de la asociación castiza El Orgullo de Madrid En cuanto se pronuncia la palabra chotis una de las mujeres se levanta y saca su vestido de chula de una pequeña carpa cercana, envuelto en un plástico. Todos somos de Madrid y aquí bailamos todos, ensayamos todo el año, un día a la semana aseguran. Custodian un puesto de bebidas y paninis en la misma plaza y que pertenece a la asociación de la que son miembros. Una buena limoná lleva agua, limón, vino blanco y azúcar explican mientras esperan que aparezca la materia prima: 40 kilos de limones. Pero este grupo de madrileños de pura cepa también ofrecen a Casi cien años descendiendo un lienzo de 80 kilos Escala, cuerdas y mucha devoción son algunos de los instrumentos que precisará Antonio Flores, el bombero que este año bajará a la Virgen de la Paloma por designación de la Hermandad de este cuerpo, para hacer descender el lienzo, que pesa unos ochenta kilos. Esta ceremonia nació hace casi cien años, cuando un grupo de ciudadanos pidió ayuda a los bomberos de la villa para bajar el popular lienzo y, desde entonces, cada 15 de agosto se repite la tradición. Aparte de Flores, la popular imagen estará acompañada en su descenso de siete u ocho metros por un piquete formado por unos 10 ó 12 bomberos madrileños, todos ellos miembros o colaboradores de la cofradía, único requisito. Este año, la misa comenzará a la una de la tarde y a su término dará comienzo el descenso.