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26 Internacional FRÁGIL ALTO EL FUEGO EN ORIENTE PRÓXIMO MARTES 15 8 2006 ABC UN PRIMER PASO ajo una gran presión, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas fue capaz de aprobar por unanimidad una resolución sobre la Guerra del Líbano, un acuerdo que satisface parcialmente a todos, pero que dista de ser un instrumento adecuado para resolver el conflicto. La resolución 1701 hace una correcta descripción de los problemas reales: Hizbolá es un grupo terrorista que debía haberse disuelto hace tiempo y con el que hay que acabar ahora, la frontera entre el Líbano y Siria es la vía principal por la que llega el armamento que utiliza Hizbolá y, por último, es fundamental establecer una zona enFLORENTINO tre el río Litani y la PORTERO frontera israelo- libanesa libre de presencia terrorista y ocupada por el Ejército nacional y una fuerza de interposición de Naciones Unidas. Sin embargo, la respuesta que ofrece a estos problemas es absolutamente contradictoria, supone un atentado contra el sentido común y, probablemente, será insuficiente. El Gobierno del Líbano es el responsable del control de sus fronteras, con Siria y con Israel, y sólo él puede ocuparse de poner fin a las milicias de Hizbolá. La fuerza militar que envíe Naciones Unidas sólo podrá ayudar en estos cometidos en la medida en que el Gobierno se lo solicite. Desde un punto de vista formal el planteamiento es impecable, más aún cuando nadie duda de la buena voluntad del primer ministro y del afán democrático de la sociedad libanesa. Sin embargo, la realidad apunta en otra dirección. El Gobierno es el resultado de una coalición en la que está presente Hizbolá. El Ejército libanés está falto de medios, carece de un mando realmente operativo y, aproximadamente, la mitad de sus efectivos están vinculados a Hizbolá. ¿Es éste el Gobierno y ésta la fuerza que va a desmantelar Hizbolá, impedir sus acciones en el sur contra Israel y controlar la frontera con Siria? Si el Gobierno libanés no ejecuta el mandato de la resolución, nos encontraremos ante un mero alto el fuego que sólo puede favorecer a Hizbolá. Durante las dos primeras semanas demostraron a la comunidad musulmana que podían mantener un pulso con Israel, pero las dos últimas han resultado aciagas para esta organización, que ha buscado un alto el fuego para detener la ofensiva israelí, reagrupar a sus efectivos y reconstruir sus arsenales. Por el contrario, Israel hubiera necesitado algunas semanas más para infligir el mayor desgaste posible sin tener que ocupar permanentemente el territorio. El texto de la resolución recoge en lo fundamental las demandas israelíes, pero allí nadie cree que se vaya a aplicar. Unos y otros se preparan para el siguiente capítulo bélico. El Consejo de Seguridad ha dado satisfacción a sus respectivas clientelas, pero el núcleo del problema continúa intacto. B Un joven libanés intenta colgar una bandera de Hizbolá visible para los coches que regresan al sur del Líbano AP Nasralah declaró al Líbano vencedor de la guerra Su milicia ha salido a las calles y ha tomado el mando de las poblaciones más dañadas tras la contienda. El alto el fuego no les ha hecho bajar la guardia. Saben que las tropas israelíes les rodean Hizbolá sigue imponiendo su ley en el sur del Líbano MIKEL AYESTARÁN SERVICIO ESPECIAL AAITA ECH CHAAB (SUR DEL LÍBANO) La guerrilla fantasma, la milicia que ha puesto en jaque al Ejército hebreo ha dejado de ser invisible. El inicio del alto el fuego abrió los caminos al sur y junto a las caravanas de miles de libaneses que volvían a sus hogares, la prensa tuvo acceso por primera vez a las ciudades fronterizas entre Líbano e Israel en las que se han librado los combates más cruentos de la guerra. Yarine, Marouahine, Ramiye o Aaita ech Chaab forman parte de esa línea del frente cuyas cicatrices parecen incurables. Aunque el toque de queda sigue vigente e Israel ha insistido en que se reserva el derecho a disparar a cualquier vehículo sospechoso, las dañadas carreteras del sur del país se llenaron ayer de coches y furgonetas repletos de gente y equipaje que volvían a casa después de 33 días de desplazamiento. Los pueblos de la frontera, sin embargo, no van a poder recibir a mucha gente. Localidades como Aaita ech Chaab o Bint Jbail, feudos tradicionales de Hizbolá, están arrasadas. No quedan casas en pie y los accesos son complicados debido a los enormes cráteres en las carreteras. Además es peligroso regresar a esta zona debido a la cantidad de munición sin explotar que ha quedado entre los escombros. Las familias, sin embargo, ya están llegando y empiezan a retirar los escombros de sus parcelas. Tendrán que volver a empezar desde cero. Desde las partes altas de esta ciudad, se ven las primeras casas de Israel. Grandes mansiones con techos de teja y rodeadas de bosques. Sólo una valla metálica las separa. Invisibles Nadie les veía, pero todos sabían que estaban allí. Nada de fotografías y a partir del puente no se puede pasar, las tropas de Israel están allí La entrada a Aaita ech Chaab es la llegada al fin del mundo. Un grupo de jóvenes con barba bien arreglada repara los altavoces del minarete de la mezquita y saluda con la mano. Este minarete es lo único vertical que queda en la zona. Toda la zona es un caos en el que desde estos momentos van a tener que vivir miles de familias Amasijos de hierros, misiles sin explotar, casquillos de bala a miles y pedazos de paredes que fueron casas completan la estampa. Entre los escombros salen hombres uniformados de aquí y de allá. Un caos en el que desde estos momentos van a tener que vivir miles de familias. Parecen muy ocupados, pero no quitan ojo al recién llegado. Nada de fotos, que no salgan nuestras caras en ninguna parte insisten los milicianos una y otra vez. Son decenas, cientos, salen de todas partes, de todas las esquinas imposibles de este lugar que hace 33 días era un pueblo. Conducen coches y motos por los caminos y hasta tienen puestos de control. Mientras, en el aire, los aviones espía de Israel siguen con su inconfundible zumbido. En este alto el fuego recién estrenado, los aviones siguen volando como el primer día. Los milicianos los miran de reojo y saben que en cualquier momento puede haber un ataque. Ayer mismo, a escasos kilómetros de Aaita ech Chaab, al menos dos guerrilleros del Partido de Dios fueron alcanzados por las tropas hebreas, que justificaron su acción como defensa propia