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24 Internacional FRÁGIL ALTO EL FUEGO EN ORIENTE PRÓXIMO MARTES 15 8 2006 ABC Hizbolá tiene que entregar sus armas al Ejército y las pequeñas a la Policía afirma escéptico el Gobierno cen hoy el Líbano impracticable. Con el apoyo público dado por su jefe de filas, Hasán Nasralah, a la decisión del Gobierno en Beirut de aceptar la resolución 1701 de la ONU, Hizbolá ha dado su beneplácito al despliegue de una fuerza multinacional en el sur libanés a la que se había resistido desde la retirada israelí en el año 2000. La llegada de este contingente bajo bandera de Naciones Unidas en apoyo del Ejército local se producirá, no obstante, previo desarme de la guerrilla, que en las últimas horas se ha mostrado a través de sus dos ministros reacia a la entrega de su arsenal, consciente de que la operación supondría su final. Hizbolá tiene que enviar sus armas al Ejército libanés, y las pequeñas a la Policía. Sus combatientes serán bienvenidos a unirse a las fuerzas militares y entonces el Estado podrá retomar el control de todos los territorios libaneses Son palabras, de contenido desesperado, pronunciadas ayer por el titular de Industria, Pierre Jemayel, miembro del bloque minoritario antisirio del Gobierno, a la vista de los reparos de las milicias de Nasralah. Un Gobierno que integra en su seno dos ministros de Hizbolá, que el domingo por la tarde ya no pudo disimular sus fracturas internas al hilo de esta complicación de última hora y se vio obligado a aplazar sin dar demasiadas explicaciones una reunión plenaria a la que se había convocado incluso a la prensa, y que podría celebrarse hoy. Voluntarios libaneses buscan víctimas entre los escombros de edificios derruidos en el sur de Beirut AP Hizbolá emerge victoriosa sobre las ruinas de 10.000 casas destruidas Si el líder chií se autoelige presidente, que nos lo diga afirma un ministro b Lo único que ha demostrado la ¿Quién gobierna? guerrilla chií en los 33 días de conflicto es su capacidad para sobrevivir frente a uno de los Ejércitos más poderosos del mundo L. L. CARO. CORRESPONSAL BEIRUT. Mil sesenta y dos muertos, el treinta por ciento de ellos menores de doce años, u 880 según las cuentas de Hizbolá, cuya lista de heridos suma 3.542 personas. Son las cifras más abrumadoras y más irreparables de esta guerra nunca declarada que quedó neutralizada ayer tras 33 días de combates encarnizados con el cese del fuego que entró en vigor a las ocho de la mañana, hora local. Un final abrupto, que llegó con los últimos ataques aéreos y fuego de artillería israelí sobre el sur libanés hasta minutos antes de la hora señalada, y que es también ahora el punto de arranque de una reconstrucción, no sólo física en un país devastado, sino también de poder en un Estado débil, abatido por el ímpetu combatiente de la milicia del Partido de Dios. Que ayer reclamaba su triunfo lanzando panfletos sobre Beirut en los que se adjudicaba una victoria divina a la vez que exhibía en su televisión, Al- Manar, una de sus banderas amarillas ondeando junto a un lanzador de proyectiles custo- diado por dos guerrilleros. Si algo ha demostrado la guerrilla en esta crisis, es que es capaz de sobrevivir frente a uno de los Ejércitos más poderosos del mundo, el de Israel. En brazos de este éxito, los analistas prevén que la organización disfrute a corto y medio plazo de una importante oleada de apoyo entre los musulmanes chiítas y el mundo árabe, que no obstante podría disiparse a largo plazo en la medida en que la población acuse la miseria de sus casas derruidas- -se calcula que hasta 10.000 unidades en todo el país han sido aniquiladas- -y la reducción a ruinas de las infraestructuras que ha- Nasralah pone en duda la capacidad de las fuerzas libanesas y de la ONU ABC BEIRUT. El jeque Hasán Nasralah, líder del movimiento de Hizbolá, apareció ayer en un vídeo que fue difundido por Al- Manar, la televisión oficial del movimiento. En su discurso afirmó que los combates del último mes entre sus milicianos e Israel han significado una victoria estratégica e histórica para todo el Líbano, para la resistencia y para la umma (la nación islámica) La devastación masiva y de- trucción que Israel infligió al Líbano es reflejo de su fracaso e impotencia Su comperencia tuvo lugar el mismo día que se ponía en práctica el cese de hostilidades entre las partes, y el líder de la guerrilla lo celebró como si fuera un gran día aunque denunció que 15.000 viviendas han quedado completamente destruidas por los bombardeos israelíes en el sur del país, en el valle de Bekaa y en los suburbios del sur de Beirut para pro- meter a continuación que Hizbolá ayudará a reconstruir las casas destruidas por el bombardeo masivo Apuntó que la cuestión del desarme no puede ser solventada de forma prematura y bajo presión, intimidación o provocación; sino que debe ser solucionada a través del diálogo El líder de Hizbolá además dijo que las tropas libanesas y la fuerza internacional prevista por la resolución de la ONU son incapaces de proteger el Líbano Jemayel protestaba ayer también amargamente acusando a la organización del Partido de Dios de haber implicado al país en este conflicto sin consultar a nadie y añadía irónicamente que si el jefe de Hizbolá se ha convertido en el presidente del Líbano, debería hacérnoslo saber Otra muestra inequívoca de que sobre la mesa ya hay un pulso. Con todo, el Ejecutivo podría salir reforzado y airoso de esta crisis si consigue colmar las expectativas de la población con una rápida y eficiente tarea de recuperación, a pesar de que las recriminaciones posteriores a la guerra, y que podría también disparar las tensiones políticas y sociales entre suníes, chiíes, cristianos y drusos que componen la sociedad libanesa. Sobrevolando la complicada relación que en estos momentos mantienen Gobierno y Hizbolá, está la posibilidad de que se reanudasen los combates. Una posibilidad que Israel contempla si la guerrilla conserva sus armas, o si las tropas internacionales resultaran poco efectivas en su labor de custodiar la calma en el sur. Con todo, si el Estado hebreo se retira, incluídas las granjas de Sheba, acaba con la violación del espacio aéreo libanés y libera a los prisioneros, va a ser políticamente poco defendible para Hizbolá volver a la lucha armada. Siempre que no reaparezcan elementos como Siria o Irán, que harían volcar la ecuación.