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22 MARTES 15 8 2006 ABC Internacional Olmert afronta ahora su guerra interna con la amenaza de matar a Nasralah pese a la tregua El frágil alto el fuego se cobra en su primer día la muerte de seis milicianos de Hizbolá comparece ante el Parlamento israelí para reconocer errores en el mes de campaña militar en el Líbano y lanzar una advertencia a la milicia chií JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. Aficionados como son los británicos a apostar sobre todo, sean o no acontecimientos deportivos, las casas de juego del Reino Unido no daban ayer abasto para recoger los pronósticos de los empedernidos ludópatas de Su Majestad sobre cuántos días- -algunos se quedaban en las horas, otros llegaban hasta las semanas- -duraría la frágil tregua sellada en Naciones Unidas entre Israel e Hizbolá. Y es que la situación, tan caliente que quema, tan erizada que pincha, da para mucho. No sólo en el plano militar, donde ayer se contaron seis milicianos del movimiento Hizbolá muertos, con la tregua ya en vigor desde las siete de la mañana, en distintos incidentes armados con soldados israelíes; donde prosigue la ocupación del sur del Líbano (y así será hasta que no sean desplegados los 15.000 cascos azules de Naciones Unidas y los 15.000 soldados libaneses) y si no les llega la comida y el agua, como algunos denuncian, que roben en las tiendas libanesas como sugiere el general de brigada, Avi Mizrahi, responsable de logística en el Tsahal; donde no se ha levantado, ni se hará en breve, el bloqueo marítimo y aéreo del país del cedro; donde la pólvora está dispuesta, el barril de dinamita preparado y sólo falta prender el fuego para que estalle de nuevo el polvorín. b Ehud Olmert tórica resolución de Naciones Unidas que cambia la situación en la región porque el largo brazo del eje del mal iraní y sirio ya no opera desde el débil Líbano, seguiremos a la caza y captura de los líderes de Hizbolá siempre y en cualquier lugar No habrá perdón para ellos, es nuestra obligación moral eliminarlos y no tenemos por qué pedir permiso a nadie para hacerlo como tampoco tenemos por qué pedir perdón por esta guerra dijo Olmert desde la tribuna de oradores. No esconderemos los errores Olmert, quien asumió toda la responsabilidad para lo bueno y lo malo, reconoció errores en la campaña militar que no esconderemos debajo de la alfombra, los investigaremos (va a ser creada una comisión que va a analizar la gestión del conflicto) y en la próxima guerra lo haremos mejor Fue una de las pocas cosas en las que coincidieron el primer ministro de Israel (ha prometido ocuparse de manera personal de la liberación de los soldados israelíes secuestrados, cuyos familiares se manifestaron ayer en Tel Aviv para denunciar que el acuerdo de Naciones Unidas se olvida de sus hijos) y el líder de la oposición y del Likud, Benjamín Netanyahu. Sin duda habrá otra guerra porque en ésta no hemos logrado los objetivos que nos habíamos fijado. Ha habido muchos fallos a la hora de prevenir la amenaza de Hizbolá, de preparar y gestionar el conflicto armado, de asistir a la retaguardia aseguró Netanyahu, antes de agarrarse a sus dos clavos ardientes preferidos. La política de retiradas unilaterales se ha demostrado un fracaso en alusión a la del sur del Líbano en mayo de 2000, bajo el Gobierno de Ehud Barak y a la que hoy cumple un año de su inicio, aniversario del todo desapercibido, de la evacuación de Gaza ordenada por un Ariel Sharón que ayer sufrió una nueva recaída en el hospital. Su otro clavo, el iraní: Afrontamos un peligro que amenaza nuestra existencia, si bajamos los brazos desapareceremos, ya que desde Hitler no ha habido otro tirano en el poder como Ahmadineyad, a quien Estados Unidos no debe permitirle tener armas nucleares Un consuelo para Bibi el fracaso de Ehud Olmert en esta guerra del Líbano contra Hizbolá hace imposible la retirada- anexión unilateral de una parte de Cisjordania. No será lo único que le cueste al primer ministro hebreo. Sus días en el cargo ya se apuestan también en las casas de juego británicas. Una inminente guerra de los judíos No sólo, en efecto en el plano militar, sino en el político. Para ello basta un rápido vistazo a los periódicos hebreos de los dos últimos días que hablaban de que al alto el fuego en el Líbano le sucederá la guerra de los judíos Referencia diáfana a lo que se le avecina a Ehud Olmert, el primer ministro israelí que pese a contar con el apoyo mayoritario de su población no le permitió a su Ejército acabar su trabajo Muchos serán pues los golpes de esta guisa que recibirá Olmert, para muchos con los días de su Gobierno contados. Algunos ya tuvo que encajarlos ayer en la Knesset, donde se presentó para rendir cuentas ante sus señorías de un conflicto que ha terminado, al menos de momento, de un modo muy distinto al que él hubiese deseado. Olmert ha salido de la guerra por la supervivencia de Israel hemos sufri- Soldados israelíes se abrazan tras cruzar la frontera, de vuelta a casa REUTERS No se ha levantado, ni se hará en breve, el bloqueo aéreo y marítimo del Líbano Netanyahu: Habrá otra guerra porque en ésta no hemos logrado los objetivos do golpes dolorosos pero le hemos asestado un duro varapalo a Hizbolá, nuestros enemigos ya saben lo que pasa cuando somos atacados para entrar en la guerra por su supervivencia. Y lo ha hecho con esa máxima deportiva que él tan bien conoce como buen aficionado al fútbol que es: no hay mejor defensa que un buen ataque. Es decir, para acallar algunas voces discrepantes en el Parlamento, el primer ministro hebreo ha dejado claro que, pese al cese de las hostilidades y a la his-