Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MARTES 15 8 2006 Nacional EL DRAMA DE LOS INCENDIOS 13 nas y a sus viviendas. Estamos aquí desde ayer, intentando defender estas aldeas. El peor fuego fue el de Xallas, que nos tuvo en jaque desde las siete de la tarde hasta las cuatro de la madrugada. El fuego rodeó por completo el pueblo con dos grandes frentes, uno por el norte y otro por el sur. Era muy peligroso, porque la carretera pasa justo en medio, así que también nosotros estábamos rodeados. Lo controlamos de madrugada, y desde entonces estamos protegiendo diversos grupos de viviendas, muy dispersas y que aún están en peligro Dejarlo, que vosotros no sabéis rematar... He aquí, sin citar nombres, algunas de las impresiones de estos días de los bomberos madrileños que colaboran en las tareas de extinción en Galicia: Aquí están obsesionados con los contrafuegos. Nosotros tenemos otra forma de combatir las llamas. En Madrid el concepto es de ataque, no de defensa Ayer le estábamos dando fuerte a un frente que amenazaba unas casas, y a eso de las dos de la mañana llega un forestal y nos dice: ¿Qué hacéis? Dejadlo arder, que vamos a hacer un contra. Además, vosotros no sabéis rematar ¿Que no? Nos picamos, y a las tres lo habíamos rematado. Por completo. Ahora no sale ni humo No tienen ni idea. Esto les ha venido muy grande y no han sabido mover los medios que les han venido de fuera Aquí no hay nada que hacer. Por lo que sea, quieren quemarlo. Y lo van a quemar todo. Sentimos a menudo que nuestro trabajo en Galicia es inútil. Hoy estan operando a mi padre en Madrid, y yo aquí... La lucha contra las llamas Una noche de terror Nieves, Francisco y su hijo Christian, de tres años, viven en una de esas casas dispersas junto a otros cuatro familiares más. La mujer no ha dormido en toda la noche y confiesa haber pasado mucho miedo. No sé bien cómo fue. Nos fuimos por la tarde a ver el fuego de arriba, y cuando volvimos ya estaba aquí Tiene los ojos marrones y la sonrisa muy blanca. Tuve miedo por mi casa. Ahora estamos tranquilos Ana Belén, sin embargo, está aún hecha un manojo de nervios. Vive en Xallas de Abaixo, con sus padres y sus hermanos. A las dos de la tarde vimos el fuego y subimos a apagarlo, pero las llamas no nos dejaban pasar. Estaba todo el pueblo, pero el fuego corría más que nosotros. No podíamos pararlo. Así que fuimos bajando, con el fuego detrás. Hasta las ocho no llegó nadie. Luego vinieron los bomberos, los guardias civiles y el Ejército. Nos hicieron bajar del monte. Nos dijeron que abandonáramos nuestras casas... Después, hacia las diez y media, los soldados nos echaron. Los hombres se querían quedar, pero no les dejaron Así, muchos de ellos en la calle, esperando, los vecinos de la aldea estuvieron hasta cerca de las cinco de la mañana. Ha sido una noche horrible- -recuerda esta joven, que trabaja como empleada en una óptica- La aldea está como en un hueco, rodeada de monte, y había una rueda de fuego todo alrededor. Estuvimos toda la tarde llamando al 085 y al 112, pero no nos hacían caso. Nos decían que no nos pusiéramos así, que no era para tanto... Encima, no hacían más que pasar aviones, que descargaban monte arriba, sobre el parque eólico. No entendíamos por qué iban allí todos y aquí ni uno solo Después de la batalla... Dieciséis horas después de su llegada a la zona, un grupo de bomberos madrileños se toma un respiro tras controlar varios frentes de incendio en las localidades de Xallas y Tardeado, en el término coruñés de Negreira. Se reavivan las llamas Hay que salir, otra vez, corriendo. El fuego se ha reavivado justo debajo de las casas y hay que volver a intervenir. El trasiego en estas dos parroquias de Negreira es enorme. Los bomberos madrileños controlan el fuego, los agentes forestales de la Xunta intentan tomar las riendas, el Ejército pide instrucciones y los aviones, de dos en dos y a intervalos de quince minutos, siguen vomitando sus cargas sobre las llamas. En pocos kilómetros, dotaciones de Murcia y Alicante comparten faena con un contingente de sesenta bomberos de Lisboa, que durante toda la mañana han luchado contra el fuego que se ha renovado monte arriba, en el parque eólico. Mientras todos siguen trabajando, nuevos puntos de fuego humean en dis- tintos lugares del valle. No hay nada que hacer, esto va a seguir. Julio García, un veterano que lleva 26 años luchando contra las llamas, asegura que es la primera vez que me veo en un berenjenal así Esta misma mañana, ladera arriba, a nuestras espaldas, han surgido dos focos más Alguien, evidentemente, quiere dejarles rodeados. A la pregunta de si cree que son provocados, el jefe de los bomberos madrileños responde: Yo no digo nada, pero no es normal que aparezcan así, de repente, y con vegetación intacta entre el fuego principal y el nuevo foco Julio debe, ahora, reunir a todos sus hombres. Los forestales de la Xunta han decidido que quieren hacer un contrafuegos (un incendio controlado que se enfrente al principal) y le piden que lo controle. En Madrid no se hacen contrafuegos. Son muy peligrosos y se te pueden ir de las manos. Pero ellos los hacen continuamente, hay que joderse... Además, no tiene sentido. ¿Cómo van a prender fuego cuando los aviones llevan toda la mañana descargando agua? En Madrid, sacrificar cien hectáreas, o diez, para hacer un contra es algo impensable, pero aquí enseguida tiran de eso. Parece que les sobra bosque... De vuelta, encontramos lo que queda del coche que ayer empezó todo esto. No es más que un amasijo de hierros retorcidos en medio de un camino arrasado por las llamas. Ni siquiera es posible determinar el modelo, está completamente calcinado. Es un descapotable de dos puertas. Sus restos, en medio de un claro completamente arrasado, se dibujan contra las enormes llamas del fondo... Salvar todo lo que se pueda... Ante el avance de las llamas que amenazan Xallas de Abaixo, la joven Ana Belén intenta, junto a su familia, salvar la mayor cantidad posible de pertenencias. Al final, los bomberos evitaron que el fuego llegara hasta la casa. Lluvia artificial, fuego real... Hicieron falta todos los medios disponibles para contener las llamas que ayer asolaron buena parte de Negreira, a veinte kilómetros de Santiago. Los medios aéreos estuvieron descargando durante toda la mañana.