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ABC MARTES 15 8 2006 Opinión 7 TRIBUNA ABIERTA POR DAOUD KUTTAB LECCIONES DE LA GUERRA DEL LÍBANO Ya es hora de que los líderes políticos de ambos bandos, especialmente los moderados, trabajen en conjunto y mediante negociaciones para solucionar problemas que no se pueden ni deben resolver por la fuerza bruta AS guerras no sólo se ganan en el campo de batalla, sino también en las mentes de la gente. Así, si bien Hizbolá no ha ganado decisivamente su actual guerra contra Israel, el hecho de que haya mantenido su capacidad de luchar cara a cara contra el poder del Ejército israelí ha cautivado la imaginación de los árabes y recuperado el orgullo perdido, del mismo modo que lo hizo el Ejército egipcio al cruzar el Canal de Suez en la guerra de 1973. Restaurar el orgullo fue un elemento central en la decisión de Anwar Sadat de ir a Jerusalén y recuperar para Egipto la península del Sinaí. Aunque los libaneses comunes y corrientes han pagado un enorme precio humano, económico y de infraestructura, Hizbolá ha dejado claro a los israelíes que ya no pueden dar por descontado su predominio militar. Han quedado en evidencia los límites de su fuerza. Más aún, la locura de la guerra ha quedado claramente expuesta ante todos y, una vez que termine la lucha actual, es más probable que ambos lados sean más cautos en el futuro antes de emprender acciones que puedan empujar a sus pueblos a la guerra una vez más. Es probable que la manera en que acabe este conflicto bélico cambie el modo en que Israel y la comunidad internacional enfrenten las aspiraciones nacionales básicas de los pueblos árabes. Ocupar tierras y tener recluidos prisioneros árabes indefinidamente ya no será una ventaja, sino una carga terrible. La forma convencional de interpretar la situación en Oriente Próximo se ha fundado en gran medida en el abrumador poder militar de Israel, junto con la falta de unidad y objetivos de los líderes árabes. Sin embargo, en menos de dos meses el poderío casi mítico del ejército más fuerte de la región se ha visto mellado, y Hassan Nasrallah, líder de Hizbolá, se ha mostrado como un dirigente determinado y firme, en agudo contraste con el comportamiento usual de los jefes de gobierno árabes. Irónicamente, en lugar de debilitar al Líbano, una consecuencia clara de este guerra es la unidad y voluntad de independencia de los libaneses. Tampoco está claro si este conflicto armado ha ayudado o dañado a los palestinos. Debido a que la mayor parte de la atención de los medios se ha centrado en el Líbano, los israelíes se han sentido libres de seguir presionando a los palestinos sin la molestia de la protesta internacional. Todo los días han matado palestinos, no sólo en Gaza sino en Nablús, en Cisjordania. Más de 170 palestinos han muerto desde que comenzó la violencia en junio. Sin embargo, la conexión entre las dos guerras no ha pasado desapercibida. En Estados Unidos, George W. Bush y Condoleezza Rice ven que los problemas están vinculados; lo mismo piensa Tony Blair en Gran Bretaña. De hecho, las crisis en el Líbano y Gaza han dejado en evidencia que es necesario solu- L cionar dos problemas apremiantes (los prisioneros árabes en Israel y el unilateralismo israelí) para que haya alguna esperanza de volver al proceso de paz. Si se considera que ambos conflictos tuvieron su origen en el secuestro de soldados israelíes para canjearlos por prisioneros árabes, Israel debe dar- se cuenta de que mantener prisioneros árabes de manera indefinida sólo puede producir violencia. Giora Eiland, asesor de seguridad nacional, parece haberlo reconocido así. Se dice que en mayo aconsejó a Ehud Olmert que Israel debería entregar el área en disputa de las granjas de Sheeba, en el límite con el Líbano y Siria, así como devolver los prisioneros libaneses. Supuestamente, Olmert no consideró que esto fuera necesario. Sin embargo, tener prisioneros a 300 libaneses y cerca de 10.000 palestinos se ha demostrado como una fuente importante de irritación para los pueblos árabes de la región. Un grupo de prisioneros que probablemente se beneficie de la situación actual son los jordanos que se encuentran en cárceles israelíes. Jordania, aliada de EE. UU. y uno de los dos países árabes que ha firmado un acuerdo de paz con Israel, anteriormente no había podido lograr la liberación de sus 30 prisioneros. Es muy posible que ahora sean los primeros en ser liberados. No obstante, los prisioneros no son el punto central del asunto. El verdadero problema es el unilateralismo adoptado por los principales partidos que han gobernado Israel. Tanto las retiradas no coordinadas desde el sur del Líbano (por el Partido Laborista, después de 22 años de ocupación) y desde Gaza (por el Likud, tras 39 años) demostraron que no se puede evacuar un área y olvidarse del asunto. La población de esos territorios debe quedar con gobiernos e instituciones seguros. Un ejemplo: la gente del sur del Líbano necesitaba mapas de las áreas donde Israel había colocado minas, pero nadie los entregó. El unilateralismo por el que votaron abrumadoramente los israelíes en las últimas elecciones se basa en la idea de que, de algún modo, es posible lograr seguridad levantando muros y barreras físicas. La lluvia de cohetes de Hizbolá y Hamás ha demostrado lo equivocados que estaban. Los soldados son los primeros en reconocer que el poder militar tiene un valor limitado para el logro de una paz duradera. Ya es hora de que los líderes políticos de ambos bandos, especialmente los moderados, también lo entiendan así. Deben trabajar en conjunto y mediante negociaciones para solucionar problemas que no se pueden ni deben resolver por la fuerza bruta. Project Syndicate, 2006 Director del Instituto de Medios Modernos de la Universidad palestina Al- Quds de Jerusalén REVISTA DE PRENSA POR DIEGO MERRY DEL VAL MARCHA INDEPENDENTISTA SIN CAÑONAZOS Desfile independentista vasco en San Sebastián titula Le Monde una amplia crónica dedicada a lo sucedido el pasado domingo en la capital guipuzcoana y en la que, como es habitual, la palabra terrorista es evitada con cuidadosos circunloquios en todas las referencias a ETA y Batasuna. El diario galo señala que la marcha había sido finalmente autorizada tras varios días de incertidumbres, ya que sus organizadores eran gente próxima al partido independentista prohibido Batasuna, vitrina política de la organización separatista clandestina ETA En este fin de semana tranquilo y familiar, el único cañonazo que se ha oído en San Sebastián es el que marcaba a las 19 horas el comienzo de las tradicionales fiestas anuales de la Semana Grande se felicita el diario francés. No es Beirut, nos deja claro Le Monde, si bien parece legítimo dudar de que a los responsables políticos vascos que en estos días sufren el renovado acoso de los violentos les sirva de gran consuelo. Con esta manifestación, el movimiento independentista va a intentar situarse como interlocutor político obligado en el proceso de paz iniciado en el País Vasco constata el diario. Le Figaro dedica también su atención a España, pero en relación con el otro de los seguramente dos mayores problemas que aquejan a nuestro país en este principio de siglo, el de la inmigración. De Senegal a Madrid, la odisea de un inmigrante titula el diario liberal conservador un reportaje sobre la experiencia vivida por Cheikh Ndiaye desde su embarque en un cayuco en el puerto de San Luis, rumbo a Canarias. Sentado en una terraza de bar en el barrio popular de Lavapiés, a Cheikh le cuesta creer en la suerte que ha tenido relata el cronista. De las 75 personas que han hecho con él la travesía, 42 han sido transferidas a la península Ibérica con un aviso de expulsión en el bolsillo y los otros han sido repatriados a Senegal tras cuarenta días de detención. Su papel de líder en el centro de acogida le ha ayudado. Como yo era el más viejo del grupo y hablo un poco de español, he sido escogido para la comunicación entre la policía y los inmigrantes El senegalés no teme la deportación: Una vez aquí, nadie nos va a expulsar, porque hay mucha demanda de mano de obra barata