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4 Opinión MARTES 15 8 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) J. López Jaraba (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil DEBATE BRITÁNICO SOBRE LA INMIGRACIÓN YER, el ministro del Interior británico, John Reid, comunicó la decisión de reducir el nivel de amenaza que sufría la seguridad nacional del Reino Unido. Sin bajar la guardia ante la posibilidad de un nuevo ataque terrorista masivo por parte células vinculadas a Al Qaida, las autoridades han aliviado las restricciones que padecían los vuelos en los aeropuertos británicos. De hecho, el cambio en el nivel de alerta- -de crítico a severo- -permitirá al pasaje llevar equipaje de mano, aunque algunas restricciones permanecerán. Así, el Reino Unido va recuperando su normalidad después de que se produjera la operación antiterrorista del 10 de agosto. Occidente ha estado muy cerca de sufrir otro golpe brutal por parte del totalitarismo islamista. Esta vez contra uno de los ejes fundamentales sobre los que sostiene su vivencia más cotidiana: el tráfico aéreo trasatlántico. Las sociedades abiertas no pueden relajar la percepción real de la gravedad que reviste la amenaza islamista. Al Qaida nos conoce muy bien y sabe dónde y cómo puede golpearnos. Trata de socavar nuestra seguridad física, por supuesto, pero también la seguridad que tenemos en nosotros mismos: en lo que pensamos y creemos. En este sentido, el debate abierto en el Reino Unido sobre su modelo de interculturalidad es un reflejo de lo que aquí se apunta ya que los británicos polemizan- -por primera vez en siglos- -sobre si debe preservarse o no su modelo de tolerancia religiosa y cultural a la vista de la amenaza que viven. Hasta ahora se consideraba una fórmula impecable de integración social para los inmigrantes. El respeto de la legalidad era perfectamente compatible con la observancia de un pluralismo tolerante que asumía sin grandes objeciones la singularidad religiosa o cultural. Sin embargo, la investigación de los atentados del 7- J y, ahora, el descubrimiento de la identidad de los detenidos tras la operación antiterrorista de la semana pasada ha revelado datos inquietantes para la continuidad del modelo. Sobre todo porque los terroristas, además de provenir de entornos sociales plenamente integrados, revisten los rasgos que identifican a ciudadanos británicos modélicos. Estos hechos confirman lo que revelaban las encuestas desde hace tiempo: que la mayoría de los hijos de inmigrantes musulmanes que viven en el Reino Unido son más radicales en sus planteamientos islámicos que sus padres. Entonces, ¿qué está pasando? ¿Falla el modelo o los fallos están en otro sitio? El debate que está detrás de esta pregunta nos afecta a todos los europeos- -también por supuesto a los españoles- De cómo sepamos afrontar la integración de los inmigrantes dependerán muchas cosas. La primera, sin duda, es la seguridad. Pero asociada a ella está otra más importante aún: la supervivencia de nuestro modelo de libertad. A TARDE Y SIN RASTRO DE LA TRAMA D ESPUÉS de diez días de incendios que han devastado y casi dejado para el recuerdo la imagen tradicional de la verde Galicia el presidente de la Xunta compareció en su primera declaración institucional desde que se desatase la inmensa catástrofe ecológica que se ha cobrado cuatro vidas humanas y que ha sumido a los gallegos en el espanto y la desesperación. Tarde llegan, pues, las explicaciones, si es que así pueden ser catalogadas las palabras del dirigente socialista, que se limitó a asegurar que se pagarán indeminizaciones (faltaría más) y que dentro de días habrá un Consejo de Gobierno extraordinario para abordar la tragedia. Menos mal. La pregunta es qué van a hacer hasta entonces los consejeros del Gobierno social- nacionalista. No hubo, por supuesto, relato de cifras que puedan facilitar una visión de las dimensiones del problema, el más grave que ha sufrido la Comunidad en décadas: ni de superficie quemada- -que algunos informes técnicos independientes elevan a más de 175.000 hectáreas- ni de impacto económico (valor del patrimonio forestal perdido, impacto en la actividad industrial y en el turismo) ni, por supuesto, de las famosas tramas organizadas que desde el Gobierno central y autonómico se denuncian. Más que decepcionante, la intervención de Pérez Touriño fue un ejercicio macizo de escapismo, desinformación y falta de respeto a los ciudadanos que a estas alturas necesitan saber el tamaño de la pira que han visto arder desde hace casi dos semanas. El asunto de las tramas debe tener apartado propio. Porque no es la primera vez que ante una situación adversa el PSOE echa mano de la teoría conspirativa como bálsamo con el que curar un estropicio o problema endógeno. Ahora está ocurriendo en Galicia, donde, tanto desde los Gobiernos regional y el central como en el círculo de filias más o menos intelectuales que los apoyan, se sugiere que existe una trama para abrasar entera la comunidad. Ni que decir tiene que ni uno sólo de los propaladores de esta fantasmagórica red se plantea la posibilidad de que algo esté fallando en la manera de gestionar la crisis, ni que los primeros fuegos de Pontevedra se hayan extendido a Orense y La Coruña. El antecedente inmediato de esta táctica tuvo lugar en Madrid, después de que dos diputados socialistas- despechados éstos sí por el reparto de cargos del Gobierno que se fraguaba con IU- -dejasen al PSOE sin la presidencia de la Comunidad. Rodríguez Zapatero- -entonces en la oposición- -y la dirección socialista idearon entonces la teoría de que una trama inmobiliaria (naturalmente afín al PP) había impedido el acceso de Rafael Simancas a la Puerta del Sol. La comisión de investigación ya puso de manifiesto lo estrafalario del argumento y no aportó una sola prueba. Por el contrario, fueron algunos miembros de la coalición no nata (socialista y comunistas) los que salieron mal parados de la investigación de su patrimonio inmobiliario. Dos años después, aún no ha aparecido rastro alguno de esa trama. Seguramente en Galicia ocurrirá lo mismo. Pese a la profusión de voces que desde el Gobierno (con Zapatero, Rubalcaba y Narbona a la cabeza) y su órbita doctrinal insisten implícitamente en lo de la confabulación de pirómanos, hasta el momento nada se ha podido demostrar al respecto. Más aún, prácticamente ninguno de la treintena de detenidos en estos días responde a la tipología que apuntan los miembros del bloque político- intelectual que sostiene que una mano negra trata de provocar un cambio político. Sí se supo ayer, en cambio, que uno de los arrestados ha formado parte de listas electorales del PSOE en alguna elección municipal. Mejor harían Zapatero y Touriño en invertir todo su esfuerzo en la tarea de acabar definitivamente con las llamas. Cierto es que habrá que investigar la autoría humana de la mayor parte de los fuegos, que se ha de redoblar la vigilancia y que habrá que contestar muchas preguntas. Entre otras, ¿cuántas hectáreas han ardido? ¿por qué se tardó cuatro días en pedir ayuda a Europa y al resto de las comunidades? ¿por qué no hay listo un plan de emergencias? ¿por qué se sustituyó a técnicos cualificados de la dirección antiincendios? o ¿por qué se rechazó a personal experto por no tener certificado oficial de gallego? Alentar, entre tanto, el debate de las tramas es sólo una cortina de humo para esconder la extrema ineficacia de dos Administraciones (la central y la autonómica) sobrepasadas por los acontecimientos para desgracia de los gallegos, que- -contra el tópico- -ya no dudan y saben qué administración es más insolvente a la hora de librarles de la plaga de los incendios. EL SIDA OCULTO AS instituciones sanitarias de Estados Unidos han llevado a la XVI Conferencia Mundial sobre Sida, que se celebra en Toronto (Canadá) el debate sobre la conveniencia de realizar la prueba de detección de este virus a la población mayor de 14 años. La razón en la que se sustenta esta polémica- -pero quizá inevitable- -propuesta es que cerca de un millón de estadounidenses tienen el virus del sida y entre el 24 y el 25 por ciento de esa cifra ignora hallarse contagiado. En España, los que no saben que portan el virus rondan el tercio de entre las 120.000 y 150.000 personas infectadas por el VIH. Estos datos deben unirse a las estadísticas que muestran un aumento general de las enfermedades de transmisión sexual y que, a pesar de las campañas de información y prevención, el sida sigue extendiéndose. Por otro lado, la expectativa de una vacuna efectiva se sitúa a tan largo plazo que no puede ser valorada como la única opción en la lucha contra esta lacra. En este sentido, parece lógico, como mínimo, que se reconozca que no hay un conocimiento todo lo preciso que sería deseable de la dimensión de esta epidemia. Y parece razonable que, ante las zonas oscuras que presenta el mapa del sida, L las administraciones públicas se planteen, como lo ha hecho el Centro para el Control y Prevención de las Enfermedades de Atlanta, implantar la prueba del VIH con carácter general y así poder saber a qué nos enfrentamos. Es previsible que esta medida choque con los dictados del pensamiento políticamente correcto que tanto daño ha hecho y sigue haciendo a la cabal comprensión de la gravedad que representa este virus. Pero, por encima de esos tópicos, es necesario convenir que nos encontramos ante un problema de salud pública mundial, cualificado por la agresividad expansiva del virus, la falta de vacuna o vacunas a medio plazo y la existencia de amplios grupos de portadores del virus que no saben que lo son. Las estadísticas demuestran que medidas similares a las que plantea el CDC de Atlanta cortaron el contagio entre hemofílicos en la década de 1980 gracias al control exhaustivo de plasma y de las donaciones de sangre. Centrar la lucha contra el sida en planteamientos estrictamente sanitarios es la mejor opción para ganar una lucha en la que están en juego millones de vidas y esta es la perspectiva desde la cual debe valorarse la propuesta de practicar la prueba del sida con carácter general.