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44 LUNES 14 8 2006 ABC FIRMAS EN ABC JORGE DE ARCO ESCRITOR CINE A LA CONTRA Mientras unos y otros intercambian sus más sinceras impresiones, yo suelo mantenerme lo más digno posible, mostrándome respetuoso por todo ese aluvión de novedades... AS últimas veces que el tema cinematográfico se ha colado al hilo de reuniones con amigos, conocidos o círculos propios del trabajo, he sentido cómo mi conciencia se encogía poco a poco, ante la imposibilidad de contrastar con ellos alguna opinión coherente. Y no ha sido a causa de mi timidez, ni de ningún tipo de aversión a este género tan noble y apasionante. Sólo, ha obedecido a mi escasez de tiempo pa- L ra el ocio o, tal vez, a un momentáneo distanciamiento de este auténtico aglutinador de masas de hoy y de siempre. Pero lo que más ha llamado mi atención en situaciones tales, han sido las reacciones de agresividad, extrañeza, desprecio... que en ocasiones, ha suscitado mi actual desinterés por el séptimo arte. ¡Que no has visto La vida secreta de las palabras, de Isabel Coixet? ¡Que todavía no has visto Lost in translation? pero si la echaron hace un montón Bueno, ¿pero al menos habrás visto Volver, la última de Almodóvar? Mientras el calor ambiental suele ir in crescendo, y unos y otros intercambian sus más since- MANUEL PECELLÍN LANCHARRO ESCRITOR EMMANUEL MOUNIER (1905- 1950) L 1 de abril de 1905 nacía en Grenoble uno de los pensadores más sinceros, inconformistas, sólidos, originales y coherentes de la literatura contemporánea. No obstante, me temo que ni siquiera la celebración de su centenario ha servido para devolver a los lectores actuales la figura de alguien hoy casi ausente de los libros de texto, diccionarios, enciclopedias o repertorios del género. Efectivamente, imposible resulta encontrar el nombre de Emmanuel Mounier en obras como la Enciclopedia Oxford de Filosofía (2001) o el Diccionario Espasa de Filosofía (2003) que ha dirigido Jacobo Muñoz, por referirme a dos obras donde el fundador del Personalismo debería tener alguna página. Sin embargo, en un puesto callejero de mi ciudad (no precisamente una urbe rebosante de libros, aunque tampoco falten) acabo de adquirir El compromiso de la acción. Publicada en su día por la editorial ZYZ (que también sufre el más injusto silencio) la reimprimió treinta años después (1997) el Movimiento Cultural Cristiano, con prólogo de Julián Gómez del Castillo, en la serie Voz de los sin voz La de Mounier podrá seguir escuchándose y al módico precio de 1.20 euros. (Sí, es posible localizar en internet numerosas y sabrosas entradas sobre dicho autor) De frágil salud, enorme tenacidad y fe profunda, Mounier tuvo a Charles Péguy por modelo, aunque E De frágil salud, enorme tenacidad y fe profunda, Mounier tuvo a Charles Péguy por modelo, aunque también reconocerá la influencia de Jacques Chevalier y Maritain también reconocerá la influencia de Jacques Chevalier y Maritain. Según el autor de El misterio de la caridad de Juana de Arco, nuestro hombre entiende que la vivencia del cristianismo sólo es conciliable con el servicio a los más pobres. Ahí reside el rechazo de Mounier frente a movimientos católicos conservadores como la célebre Action française de Charles Maurras o su empeño en dialogar con las corrientes y partidos que luchaban por un cambio de las estructuras- -el desorden establecido aunque prácticamente todos ellos fuesen entonces de inspiración marxista. Ahora bien, Mounier rechaza sobre todo las dictaduras, sean de derecha o de izquierdas, léase fascismo o estalinismo, que oprimen a la persona. Para defender sus ideales y catalizar un grupo de gentes comprometidas, Mounier funda la revista Esprit. A mantenerla se dedicó en cuerpo y espíritu, tarea ardua, especialmente durante la ocupación alemana. Tampoco él escapará a la represión Tuvo que sufrir persecuciones y cárcel, libre al fin merced a una huelga de hambre que admiraría al gobierno de Vichy. Tras la muerte del fundador, fue su viuda, Paulette Leclerq, quien mantendrá Esprit. Mounier publicó un buen conjunto de obras, entre las que cabe recodar Manifiesto al servicio del personalismo (1936) Revolución personalista y comunitaria (1936) o ¿Qué es el personalismo? (1946) En todas proclama la necesidad de una tercera fuerza que se opusiese al individualismo capitalista y el totalitarismo fascistoide o estalisnista. Frente a ellos, él propone un sistema basado en la persona, entidad que Mounier presentada así: Una persona es un ser espiritual constituido como tal por una manera de subsistencia e independencia de su ser; mantiene esta subsistencia por su adhesión a una jerarquía de valores libremente adoptados, asimilados y vividos por un compromiso responsable y una vocación constante: unifica así toda su autoridad en la libertad y desarrolla por añadidura a golpe de actos creadores la singularidad de su vocación No es raro que su revolución personalista y comunitaria resultase confusa para casi todos, incluida la propia Iglesia católica. Un ataque cardíaco segó la vida de Mounier el 22 de marzo de 1950. El existencialista católico como alguien lo llamara, el fenomenólogo cristiano que también se le dijo, no pudo conocer el Vaticano II ni las ulteriores revisiones de la enseñanzas conciliares. ras impresiones, yo suelo mantenerme lo más digno posible, mostrándome respetuoso e interesado por todo ese aluvión de novedades que no acabaría ganando mi atención. Mas, al margen de esa buena voluntad que algunos demuestran para ponerme al día, lo verdaderamente irritante me ha sucedido en las dos últimas semanas con dos personas de muy distinto pelaje, pero de comunes intenciones. Tras inquirirme sobre tres o cuatro peliculones, clásicos ya dentro de su íntima existencia, y mi conocido movimiento de cabeza hacia un lado y a otro, me he encontrado con una hilera incontenible de motivos por los que debería ponerme ya mismo a visionar esos imprescindibles títulos. Mi primera y segunda sonrisa pacífica fue derivando hacia una cierta inquietud, ante su insistencia por prestarme sus exquisitos DVD. A la cuarta, me excusé con un deja, deja, ya te las pido más adelante y a la quinta, tuve que espetar, Mira, es que no me interesan mucho Lo entendieron como un par de golpes bajos. Con notoria acritud, y en espacios y tiempos distintos, estos dos colegas parecieron hincharse de rabia y me despacharon con sendos Es que no tienes ni idea Sí, mejor ve otro partido de fútbol, que es pura cultura Mi sorpresa aún permanece viva, y lo más doloroso de ello es esa desconsideración que algunos se gastan de forma tan gratuita. Antes de estos dos episodios, me vi contestándole a alguien al par del mismo tema: No, no voy al cine, es que dedico el tiempo a otras actividades. Pero me encanta Excusándome con tan burda respuesta, ya empecé a constatar que mi inocencia estaba en entredicho ante ese lenguaje acusatorio que empezaba a perseguirme. Pero como pequeña venganza, ayer mismo puse en práctica una treta que me dio excelentes resultados. Yo, que no presumo de mi amplia trayectoria como lector de poesía- -un tema sobre el que no someto a nadie a sumarísimos interrogatorios- me encontré en mi habitual lugar de vacaciones- -al sur de todo mapa- con una típica barbacoa, donde no faltó el tema estrella. Mi compañero de chuletitas y choricitos a la brasa iniciaba ya el acostumbrado credo cinéfilo, cuando le pregunté a bote pronto de sangría: ¿Has leido Aguas muertas, del poeta chino Wen Yiduo? -Su cara era un poema- ¿Y Amanecer en el Valle del Sinú, del colombiano Raúl Gómez Jattin? ¿Y El lecho de una extraña del palestino Mahmud Drawish? Con la perplejidad aún impresa tras el cristal de sus gafas, acertó a decir: Perdona, voy un momentito al servicio No volvimos a coincidir en toda la noche. Si tienen tiempo, no se pierdan ninguno de estos tres excelentes estrenos poéticos. El elenco de actores y traductores es magnífico. Si no los encuentran disponibles, yo se los presto.