Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
42 Sociedad LUNES 14 8 2006 ABC Medio Ambiente La sobreabundancia de estos animales es un síntoma de que la temperatura y salinidad de las aguas mediterráneas están cambiando. Los prolongados problemas de sequía de la región favorecerán su llegada a las playas el próximo verano Las medusas son para el verano TEXTO: R. B. MADRID. A las sombrillas, las toallas, los castillos de arena y el chapuzón veraniego en las aguas playeras habrá que sumar, a partir de ahora, a unos nuevos aunque incómodos bañistas: las medusas. Una situación que, este año, ha crispado los nervios de aquéllos que, para huir de los rigores del verano, han acudido a la costa mediterránea en busca de alivio y han tenido que renunciar al baño al encontrarse las playas cerradas por la plaga de medusas. Eso, o exponerse a sus urticantes picaduras. Y más vale hacerse a la idea de que esta situación se repetirá durante los próximos veranos según predicen los científicos, sobre todo después de comprobar que las aguas costeras presentan mayor temperatura y salinidad de lo normal como consecuencia de una reducción en los caudales de los ríos. El hecho de que estas plagas hayan hecho estragos en las costas del Mediterráneo no es de extrañar. Los expertos de WWF Adena confirman que en los próximos años se esperan sequías más frecuentes y severas en esta zona, agravadas por el regadío, además de por la falta de lluvias provocada por el cambio climático. En España, en sólo una década se han creado unas 800.000 hectáreas de regadío (un incremento de 31,7 una superficie similar a la de la Comunidad de Madrid. Barrera natural La llegada de medusas a las costas está muy relacionada con el ciclo de lluvias y la llegada de agua dulce al mar. Estos cnidarios viven en las aguas salinas y cálidas que se encuentran a una distancia de entre 20 y 40 millas de la costa. Este año, la aportación de aguas de río ha sido muy baja debido a la sequía, lo que ha provocado una menor llegada de agua dulce a las costas. De manera que estos animales no encuentran esa barrera fría y dulce capaz de frenar su desembarco en las playas. Las medusas son muy sensibles a la concentración de sal en el agua ya que la necesitan para mantener un equilibrio entre los líquidos del interior de sus membranas y el exterior, ya que si existe demasiada diferencia se llenarían de agua hasta estallar. Pero además, su llegada como auténticas plagas encuentra la explicación en una interpretación errónea de las señales naturales que las animan a la reproducción. Las medusas están adelantando su llegada a las costas porque interpretan la subida de la temperatura del agua como una señal para iniciar su ciclo reproductor. Algo que hacen de manera exponencial como ha podido comprobarse durante este verano. Josep María Gili, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) lo tiene claro: La presencia de medusas lejos de reducirse en un futuro, se intensificará año a año Los biólogos marinos culpan al calor y a la sequía por atraer a las medusas a la orilla, pero también aseguran que el exceso de pesca puede provocar el aumento de estos animales. Determinadas artes de pesca provocan la captura de los depredadores de estos cnidarios como la tortuga boba, el atún o el pez espada. Y la situación empeora año a año: Greenpeace denuncia que en el Mediterráneo se captura un 37 por ciento más del atún rojo permitido, es decir, 12.000 toneladas más. Pero otra circunstancia viene a sumarse a las anterior para formar un auténtico cóctel explosivo. A pesar de que las medusas ejercen de forma natural un control sobre la densidad de sus poblaciones, y el canibalismo no resul- ta extraño cuando les falta otro tipo de presas para su alimentación, en el Mediterráneo encuentran suficiente zooplancton como para no limitar el desarrollo de sus densas poblaciones. La contaminación de las aguas es otro de los factores apuntados como detonador de esta veraniega explosión. Los vertidos de los fertilizantes utilizados para la agricultura crean (al ser ricos en nitratos) un mar salado y rico en placton que atrae a estos animales. La paradoja: son el filtro que se come los nutrientes y mantiene el agua limpia. Plantas desalinizadoras Pero la presencia de estos incómodos bañistas no sólo ha servido para llamar la atención de científicos y ecologistas sobre el problema del aumento de la temperatura de las aguas del Mediterráneo- -que llegó a registrar un aumento de 8 grados más entre primeros y medidados de julio- -sino como arma arrojadiza entre los políticos. La ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, salía ayer al paso de las manifestaciones del Gobierno murciano que aseguraban que la masiva implantación de plantas desalinizadoras promovidas por el Gobierno central y el consiguiente vertido de salmueras al mar favorece la concentración de sal, y en consecuencia la permanencia de especies marinas con mayor resistencia a la salinidad, como es el caso de las medusas Narbona precisó que resulta bastante sorprendente que se pretenda atribuir la presencia de las medusas al aumento de las desalinizadoras construidas por Medio Ambiente cuando el propio Gobierno murciano tiene previsto construir numerosas plantas Entiendo que si tuvieran algún efecto lo tendrían las plantas de Medio Ambiente, las plantas de la Región de Murcia y las plantas privadas sentenció. 4 LA PICADURA Los tentáculos disponen de unos elementos urticantes que usan para capturar presas y como defensa 1 En el interior de la cápsula hay un filamento enrrollado y un veneno Disparador 2 Cuando roza la superficie de la presa, la presión y el cambio de temperatura hacen que se libere el filamento Los filamentos salen eyectados Brazos de alimentación Filamento urticante recogido 3 Se clavan en la presa e inyectan el veneno Piel de la presa ACTUALIDAD NATURAL MÓNICA FERNÁNDEZ- ACEYTUNO LA HERMOSA COSTA GALLEGA A costa gallega es tan hermosa que al mirarla se tiene miedo de que pase el tiempo. Es amplia, limpia y abierta. Libre, como era la libertad antes de que nadie la nombrara. Tiene unos acantilados por los que descienden árboles que deberían estar encaramados a los montes, y lo mismo se oye en el mar un ruiseñor que el chirrido de los charranes. Las playas poseen el blanco naca- L rado del interior de una concha y el agua está fría, a veces helada, pero al salir nos llevamos su sal, su yodo, su claridad, su modo de brillar en mil centellas con el sol de la tarde. Casi todo está libre de edificios y de casas apiñadas en enjambre, por lo que aún es posible contemplar la playa al completo: el mar, la orilla, la duna florecida de azucenas blancas y grandes como manos, la laguna de agua salobre, el verdor del monte y, ahora, por detrás, el humo de estos nuevos y desconcertantes incendios que siguen la línea de la costa. Me pregunto si la tierra quemada vale menos. Más devastador que el fuego sería que alguien, con ojos de cemento, se hubiera fijado en la hermosa costa gallega. Filamento urticante desplegado 5 ¿QUÉ HACER SI SE DETECTAN MEDUSAS EN LA COSTA? Los fragmentos de las medusas rotas por las olas y las rocas siguen estando activos Avisar a los bañistas no familiarizados con estos organismos que no los toquen incluso si éstos parecen muertos Recoger con cuidado aquellas que han varado en la playa Sacar fuera del agua, con precauciones, tantas medusas como sea posible No pasear por la playa en el rompiente de las olas, donde pueden abundar fragmentos de medusa. OLA PLAYA Fuente: Instituto de Ciencias del Mar, agencias y elaboración propia MAR