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2- 3 40 LOS VERANOS DE FACTOR 32 rá con Aida el 27 de agosto) la ciudad se convierte en uno de los principales centros operísticos de Europa. Por la mañana, la Arena compite con el balcón de Julieta (en la casa donde, presuntamente, vivió la familia Cappello, que transformada en Capuletti sería una de las que inspiró a William Shakespeare su tragedia Romeo y Julieta como centro de peregrinación de los turistas que visitan Verona. Pero al atardecer es la plaza Bra (donde se encuentra situado el coliseo) el único centro de peregrinación. Los cafés que pueblan la también monumental plaza empiezan a partir de las siete o siete y media a llenarse de público. En la Arena de Verona conviven muchas maneras de vestir: desde las sandalias a las pajaritas, desde el esmoquin al pantalón pirata; desde sofisticados trajes de noche a extravagantes camisetas. Los precios suelen ser los que determinan el vestuario. Las entradas más baratas cuestan diez euros; son las de los asientos más altos de la gradinatta ridotta y no están numeradas. Allí están los más madrugadores, que van pertrechados con sus bocadillos, sus bebidas. Hay quien, previsor, llega a la Arena con un cubo de plástico en la mano en el que sobresalen una manta (el clima da muchas sorpresas en este lugar y el frío puede aparecer de repente por la noche) y unos cojines para aliviar la dureza de las piedras. Las entradas más caras, las del sector conocido como poltronissime cuestan, en las representaciones de fin de semana, 157 euros. Más gente ha visto a Fidel Castro F ROSA BELMONTE Un rito Si la ópera es ya de por sí un género con una liturgia muy marcada, en la Arena de Verona los ritos se multiplican. Comienzan ya fuera del recinto, donde se amontonan elementos escenográficos de las óperas que no están ese día en cartel y que no caben dentro del anfiteatro. Las esfinges de cartón piedra de Aida sobresalen de entre los demás decorados y junto a ella se fotografían curiosos y espectadores antes de entrar. Muy cerca, los coristas y los figurantes se maquillan a la vista del público. Tras el último gong que da uno de los figurantes y que determina el comienzo de la función, se encienden miles de velas, otro de los ritos de Verona, que convierte el recinto en un lugar mágico. La ópera comienza, y el fervor se une al silencio. El público de Verona es ardoroso y exaltado. No se cohibe a la hora de expresar su entusiasmo con aplausos, a veces destinados únicamente a un agudo o a una frase bien resuelta. El Do de pecho es aquí objeto de adoración, y por él peregrinan miles de personas. idel Castro se estaba convirtiendo en la versión con barba de Suri Cruise (suponiendo que Suri no tenga barba) Quién te ha visto y quién te ve. A Suri la han visto Penélope Cruz, Jade Pinkett Smith y su marido, Will Smith, así como la también actriz Leah Remine, que se encargó de relatar en una reunión de cienciólogos chiflados cómo era la criatura. Sin rabo, sin antenas, sin novedad. Verán que todos son más raros que un perro verde. Por su parte, Victoria Beckham y David Beckham están en la lista de espera. No me creo nada, pero, según femalefirst. com, los amiguitos ingleses han recibido la invitación y una lista de instrucciones. Por ejemplo, no pueden llevar cámaras, no pueden tocar a la cría y no pueden balbucear o hablar con media lengua delante de ella. Será porque sus padres sólo se dirigen a Suri en el inglés más académico. Y nada de ajo, cucú o guaguau. Con Fidel pasa algo parecido, sólo que no hay amigos testigos. Amigos conocidos. Casi me creo más la existencia de Suri. Cuando escribo esto todavía no sé nada de esa supuesta visita con torta incluida de Hugo Chávez al cubano en su 80 cumpleaños. Vamos, que ayer mismo estaba en Caracas registrándose para las elecciones. Eso sí, Fidel se ha fotografiado con un chándal espantoso estampado con la bandera de Cuba, sin sueros, enuna habitación que no parece la de un hospital y mostrando el Gramma del viernes, como si fuera un secuestrado que necesitara mostrar al mundo en qué día vive y, sobre todo, que vive. En realidad, sale con un suplemento del Gramma del viernes (podía estar impreso hace tres meses o un año) Necesitamos amigos como Maradona, como Chávez, como García Márquez, que nos digan cómo está el comandante. Que nos digan eso de es lo más bonito que he visto nunca Pero, vamos, que me trae sin cui- Tippi Hedren, en una imagen tomada en 2003, que rememora la célebre película de Hitchcock que protagonizó, Los pájaros dado. Me preocupa más la salud de Suzanne Pleshette, que está recibiendo quimioterapia por un cáncer de pulmón. Al contrario de lo que me pasa con Castro, siempre me ha fascinado la Pleshette y su voz ronca, que se queda retumbando en el oído. Si Jean Cocteau decía que el nombre de Marlene Dietrich empezaba como una caricia (Marlene) y terminaba como un látigo (el restallante Dietrich) la voz de la Pleshette es como una moto. Todavía era un estruendo suave, en sus escenas con Tippi Hedren en Los Pájaros Esta película podría perfectamente llamarse Las pájaras (la primera pajarraca, la mamá Jessica Tandy) fue la más difícil técnicamente de Hitchcock y eso oculta las magníficas interpretaciones de Tippi y Suzanne (la maestra) Como escribió Camille Paglia, Suzanne Pleshette interpreta a Annie con una despreocupación y un tedium vitae maravillosamente irónicos Si Hitchcock la había descubierto en la televisión, a la televisión volvió y allí ha desarrollado su carrera. Como ya está REUTERS descatalogada, mayor, y, además, enferma, nadie le ha propuesto que se desnude en la fiesta que Marc Jacobs y Robert Duff van a celebrar en Nueva York. Después del desfile de prêt à porter de septiembre, Naomi Campbell, Julianne Moore, Dita Von Teese o Selma Blair van a posar desnudas para recaudar fondos contra el cáncer de piel (las fotos de Brian Bowen Smith serán subastadas esa misma noche) También se lo han propuesto a Hillary Swank, pero les ha dicho que no. Tiene narices que en nombre del cáncer pretendan que cualquiera se desnude. Y hagan quedar mal a quien diga que no. Amos, amos, que diría Belén Esteban. Ahora, porque no me da tiempo a ahorrar de aquí a septiembre, que si no me compraba la de Julianne Moore, que no tiene una estupenda voz ronca, pero es pelirroja. Completamente pelirroja, como ya hemos visto en el cine. Eso sí que va a ser una foto y no la mamarrachada del pájaro de Castro. EL AGUIJÓN Dice la inmarcesible Sofía Loren que come espaguetis, ama la vida y se baña en aceite de oliva. Debe de ser por eso por lo que la han elegido la más bella y natural. Por bañarse en aceite de oliva y no en crema de La Mer, un pelín más cara. Como ya es tradicional, le preguntan por sus trucos de belleza y ella contesta lo del aceite. Pero, en realidad, su truco es que ella es Sofía Loren y nosotros no.