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32 Madrid LUNES 14 8 2006 ABC El periódico, el pan, un taxi o el autobús fueron ayer objetos de lujo en ciertas partes de la capital. Los que los buscaron, tuvieron que darle al zapato o echarle mucha paciencia Un puente bajo mínimos TEXTO: CRISTINA ALONSO FOTOS: VÍCTOR INCHAUSTI MADRID. Hacía tiempo que Madrid no se sentía tan sola: Agosto. Domingo. Y puente. Una coyuntura que hizo que muchas de las calles de la capital se quedaran vacías para perjuicio de los pocos que las pisaban. Comprar ayer el pan o el periódico se volvía una tarea difícil. Gran parte de los quioscos de revistas tenían la persiana bajada y muchas panaderías, sabiendo lo que pasa siempre por estas fechas anunciaban con carteles a sus clientes que volverían en septiembre. La aventura se complicaba aún más si lo que se necesitaba era un taxi. En el centro, imposible. Varias personas se agolpaban en los arcenes de Gran Vía con el brazo en alerta por si divisaban un coche blanco con la luz verde, pero los pocos que pasaban sólo mostraban el ocupado en letras rojas. Quienes, cansados de esperar, decidían solicitar uno por teléfono, caían en otra trampa. Tardará unos quince minutos respondía la teleoperadora. Tras casi media hora de espera, les llegaba un mensaje al móvil: Anulado el servicio por falta de vehículos No fueron más afortunados quienes aguardaban el autobús. Hubo quien permaneció en la parada tres cuartos de hora. Los turistas se encontraron con una dificultad añadida: cuando se perdían o querían que alguien les indicara dónde estaba un monumento o un museo no encontraban a nadie a quién preguntar. No, lo siento, yo también soy de fuera Los taquilleros del Metro vivieron ayer también uno de sus días más tranquilos. En agosto es normal que no haya casi nadie, pero hoy hay menos gente de lo normal explicaba un joven en la estación de Santo Domingo. Luis, un madrileño que paseaba por la calle de Alcalá, se atrevió a hacer su propio pronóstico: Agosto siempre le ha hecho daño a Madrid, pero esto ya se acaba. A partir del martes vuelve la marabunta Juan Díaz Conductor de autobús Casi todos los que suben al autobús son ancianos Muchas personas se quejaron ayer de la falta de autobuses y taxis en el centro de la ciudad. Juan Díaz, que cubre la ruta del autobús 133, plaza de Callao- Mirasierra, charlaba ayer con un compañero de profesión en las cercanías de la plaza de Callao minutos después de iniciar su turno: Claro que se nota mucha menos gente, sobre todo desde el 7 de agosto. Este autobús, por ejemplo, suelen cogerlo unas 600 personas y estos últimos días estamos recogiendo a unas 300, un 50 por ciento menos de público Juan Díaz reconoce, además, que la gente que sube a un autobús urbano un domingo de agosto tiene un perfil muy definido: La mayoría son ancianos. Este autobús durante todo el año lleva a mucha gente joven porque pasa por Moncloa y Ciudad Universitaria, pero en agosto, nada, todo gente mayor, y mucho más hoy, con lo del puente Cuando Juan Díaz abrió las puertas del autobús 133 en su primera parada, Callao, subieron sólo tres personas. A quien prefirió el taxi al autobús, ayer le resultó más difícil llegar a su destino. Muchos taxistas decidieron tomarse el día libre ante la cercanía del puente de La Paloma. Nosotros no nos podemos permitir coger un mes entero de vacaciones, eso sería un lujo y sólo pueden hacerlo los que son empleados de una empresa. Así que sólo nos vamos una semana o diez días y aprovechamos este tipo de puentes y fiestas explicaba un taxista. Alberto Rodríguez regenta un puesto de refrescos y helados en la calle de Alcalá. Ayer tampoco hizo su agosto Un 70 por ciento menos de ventas. Agosto es, con diferencia, el peor mes para este tipo de establecimientos. Hoy, además, está la calle desierta, y eso que hay turistas. En septiembre se venderá mucho más David Sánchez Encargado de un cine de Gran Vía Los cines de Gran Vía siguen casi vacíos Los domingos, al cine Esta frase parece que no triunfa en el agosto madrileño. David Sánchez pensaba que el reciente estreno de la segunda parte de Piratas del Caribe iba a tener un poco más de tirón pero se equivocó. A pesar de que en las tres salas del cine del que es encargado se proyectan películas comerciales, las salas no se llenan. Además, el tipo de público también es diferente: Casi todos los que vienen son turistas de Valencia o Andalucía. Se nota porque hacen fotos a las salas La sala más grande tiene 1.500 butacas, ayer sólo se vendieron para la sesión de las cuatro de la tarde 192 tiquets. El viernes, día de estreno, registraron la mitad de público de lo normal en cualquier época del año. Lo habitual es que con el estreno vinieran unas tres mil personas, y sólo vendimos 1.400 entradas el sábado, hay mucha menos gente, hasta septiembre esto no vuelve a la normalidad A las cuatro de la tarde de ayer sólo había unas cinco o seis personas haciendo cola para sacar una entrada en el cine Palacio. Lo mismo ocurría en el resto de cines