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ABC LUNES 14 8 2006 23 Cuarto día de caos en los aeropuertos del Reino Unido por las estrictas medidas de seguridad Castro reaparece en la prensa cubana para dar a entender que su enfermedad es seria Israel ha perdido porque no ha ganado; Hizbolá ha ganado porque no ha perdido Tel Aviv no ha logrado ni uno de sus objetivos fijados al comenzar la guerra b El Gobierno de Ehud Olmert, muy tocado en la arena política, apuesta ahora por un canje de prisioneros para liberar a sus dos soldados secuestrados J. CIERCO JERUSALÉN. Si al jeque Hasán Nasralah, líder de Hizbolá, se le preguntara ahora si, visto lo visto, habría ido a la guerra, su respuesta sería un sí rotundo. Si a Ehud Olmert, primer ministro de Israel, se le preguntara lo mismo hoy su respuesta sería mucho más lacónica: Siguiente pregunta, por favor La última ofensiva terrestre lanzada por Israel hace 60 horas, poco antes de aprobarse la resolución de la ONU, tiene como objetivo, según los altos mandos militares y los dirigentes políticos limpiar el terreno que va del río Litani hacia el sur, hacia la frontera con Israel, de milicianos y bases de Hizbolá y de sus lanzaderas de cohetes Katiusha Pero en realidad la masiva operación con más de 30.000 soldados y reservistas israelíes en el Líbano es una apuesta desesperada de políticos y generales para poder cantar y clamar victoria una vez se declare el alto el fuego. David Grossman J. DE DOMINGO Fallece en el frente el hijo de David Grossman J. C. Los tres primeros espadas de la literatura hebrea, David Grossman, Amos Oz y A. B. Yehoshua, se reunieron el jueves en Tel Aviv con un reducido grupo de periodistas, entre ellos el corresponsal de ABC, para clamar juntos por el final inmediato de la guerra en el Líbano. Su grito desgarrado llegó a muchos oídos, algunos sordos, pero su mensaje caló a la postre y la guerra, salvo imprevistos, terminará hoy hasta nueva orden. Para algunos el final llega demasiado tarde. Entre otros para el sargento Ori Grossman, muerto ayer al ser alcanzado su carro de combate por un cohete antitanque de Hizbolá en el sur del Líbano. Ori era hijo de David Grossman. Dramáticas paradojas de la vida y de la muerte Todos pierden Más que ganadores, en esta guerra ha habido sólo perdedores. Israel ha sido incapaz de lograr en el campo de batalla ni uno sólo de los objetivos que se había planteado el 12 de julio. Hizbolá no ha sido desarmado ni se ha acabado con la milicia chií; sus líderes no han sido eliminados, Nasralah no deja de aparecer en su cadena de televisión Al Manar; los dos soldados israelíes secuestrados no han sido liberados y sólo lo serán tras negociar un canje de presos libaneses al que ahora dice estar dispuesto Ehud Olmert, e Israel no ha podido obtener una rotunda victoria en el frente que demuestre a sus vecinos árabes, a sus enemigos musulmanes, que es intocable gracias a su poderío militar. Más bien al contrario. Lo mejor para Tel Aviv, en este caso, no ha venido del campo de batalla, como ha sido habitual a lo largo de la historia, sino de la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU, favorable a sus intereses pero insuficiente para justificar los más de 150 soldados y civiles muertos; la paralización total del norte del país, el más industrial y turístico, por culpa de los 4.000 cohetes Katiusha lanzados por Hizbolá; las decenas de miles de israelíes convertidos en refugiados... Resultado: como no ha ganado, muchos entienden que por muchas treguas frágiles que se pacten, por muchos altos el fuego que se arranquen por parte de los bomberos- pirómanos que trabajan en la región, hasta que no se imponga una paz justa, global, viable y duradera en Oriente Próximo. Y así hasta la siguiente guerra, ya a la vuelta de la esquina. La mujer de un soldado israelí muerto llora junto al ataúd de su marido Israel ha perdido. Hizbolá tampoco puede tirar cohetes (salvo sus amenazadores Katiusha para celebrar el final victorioso de la guerra. Ha resistido al Ejército más poderoso de Oriente Próximo pero la capacidad militar del Partido de Dios ha quedado muy mermada. Ha perdido centenares de milicianos. Ha sido señalado por muchos otros libaneses, cristianos, suníes, como responsable, junto a Israel, por su- EPA rras de Israel se cuentan con los dedos de una mano. Keren volaba con sus otros cuatro compañeros a bordo de un helicóptero Sikorsky CH- 53, derribado en el sur del Líbano por un misil de Hizbolá. Los cinco han sido declarados por el Ejército como desaparecidos y presumiblemente muertos Así se lo confirmaron los dos oficiales a Reona y a Dan, y a su hermano de 16 años. Lo dicho, no por conocido el ritual deja de ser duro. También para la familia de la primera militar hebrea muerta en acción. La última ofensiva terrestre ha sido una apuesta desesperada de Israel para poder cantar y clamar victoria puesto, de los enormes daños sufridos por el Líbano ahora que estaba resucitando de sus cenizas económicas, y ha sido utilizado por Irán sin lograr nada concreto a cambio, salvo haber convertido a su líder, el jeque Nasralah, en un icono del mundo musulmán. Resultado: como no ha perdido los analistas israelíes y árabes entienden que ha ganado. En realidad, perder, han perdido todos, o casi: los civiles de ambos lados, sobre todo; Hizbolá; Israel (al principio de la guerra recibió el apoyo de la comunidad internacional; al final, muy tocado en su imagen exterior) Olmert, Peretz y Halutz... Ninguno de ellos, en su fuero interno cree que se ha acabado la guerra sino que se ha logrado una pausa que saltará hecha añicos otra vez en semanas, en meses, en años. Tiempo al tiempo.