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46 DOMINGO 13 8 2006 ABC Sociedad La comunidad ecuatoriana es el segundo colectivo de inmigrantes más numeroso en España. Las cifras del padrón registran a casi 400.000 ciudadanos del país andino. Muchos de ellos dejaron hijos y esposos en su tierra natal para buscar otro futuro Partirse la vida TEXTO: MARÍA J. PÉREZ FOTOS: DANIEL G. LÓPEZ MADRID. A por mejores días. Mejor presente y mejor futuro Estas palabras resuenan con acento ecuatoriano en el mercado casi vacío de un agosto a las seis de la tarde. Atunes, salmones, merluza... Las manos de José manejan el pescado desde que, hace cinco años, cuando cumplió 22, abandonó su Ecuador natal por España. A la llegada, le recibió su mujer. Ella llevaba en Madrid tres meses. Las mujeres eran mayoría entre los primeros ecuatorianos que, a finales de los noventa, decidieron cambiar su país por España. La corriente migratoria trazada entre Ecuador y España es reciente. A partir de 1996 empezó a cobrar importancia, a raíz de la crisis económica que sufrió el país andino en 1999. Ese año empezó a invertirse la mayoría femenina. Hoy, el padrón muestra que se ha llegado a un equilibrio y que la cuota de mujeres alcanza el 51,3 por ciento en la colonia ecuatoriana, el segundo grupo de inmigrantes más numeroso en España, sólo superado por el marroquí. Las cifras oficiales hablan de 399.585 ecuatorianos. Algunas organizaciones estiman, afirma un portavoz de la embajada ecuatoriana, que sumando los que no tienen sus papeles en regla, la cifra se elevaría a entre 600 y 700.000. Sin embargo, Imelda Llingüicota, mediadora social en el Servicio de Mediación Social Intercultural de Madrid (Semsi) cree que las cifras del padrón son bastante acertadas: Hay gente que se traslada y no se da de baja... dolos en ambos sitios afirma Antonio García- Nieto, profesor de Sociología en la Universidad de Murcia. Los números del padrón indican que la mayor parte de la población ecuatoriana en España es joven. El grupo de edad mayoritario es el que tiene entre 25 y 29 años. Son el 17 por ciento del total, más de 69.000. Entre los 20 y los 40 años se concentra el 56 por ciento del colectivo. Vienen a trabajar afirma García- Nieto. Una palanca Mientras José limpia la tabla de cortar, comenta que en Ecuador sí hay trabajo, pero sólo el suficiente para cubrir las necesidades básicas, y si quieres mejorar... Fátima se queja de que en Ecuador es necesario tener amistades que te ayuden a encontrar trabajo, una palanca A José Luis, su madre prácticamente le echó, por miedo al aumento de la delincuencia. Él conducía autobuses y ella temía que un día el teléfono le diera una mala noticia. Ahora trabaja en una obra, en Madrid, aunque oficialmente reside en Córdoba, donde viven su mujer y su hijo. En la capital, ha alquilado una habitación en una casa en la que convive con siete compañeros. José Luis explica que, aunque el valor de la hora es el mismo, en Madrid hay más trabajo y se pueden echar más horas. Yo trabajo entre diez y once horas al día. Me pagan seis euros a la hora, como ayudante Si no hay integración (laboral) en un sitio no tienen problema en trasladarse a otro, afirma García- Nieto. José sabe cómo funciona: Vienes aquí, a Madrid, y si no consigues trabajo viene un amigo y te dice: Vamos a Murcia, que podemos trabajar Y vas José Luis acabó la Secundaria, Fátima estudió para contadora (contable) y José empezó incluso Auditoría. El nivel educativo de quienes vienen de Ecuador no es bajo. Sin embargo, la construcción, la hostelería, el servicio doméstico y los servicios personales, como la atención a ancianos, y la agricultura son las principales ocupaciones a las que acceden. El idioma es un puente que les facilita el empleo respecto a otros colectivos de inmigrantes. Me gustaría ser contadora, pero lo veo un poco difícil, porque soy extranjera comenta Fátima. Se les sigue pagando menos. Algunas empresas también les pagan parte en negro. Incluso a los que tienen los papeles en regla. Pero según van adquiriendo derechos, tienen más posibilidades de optar a otro tipo de trabajo comenta Imelda, la mediadora social. Parte de este salario acaba en su tierra natal. Ellos mantienen contacto con su familia y les preocupa... Envían remesas a sus familiares y para crearse patrimonio ellos mismos. Se construyen casas en sus países de origen. Algunas muy grandes y suntuosas. Tienen que volver con la sensación de que han triunfado afirma García- Nieto. El idioma no hace, en opinión del sociólogo, que estén más integrados que otros colectivos. Afirma que muchos vienen de zonas campesinas o de sociedades muy cerradas en sí mismas. Siguen más los ritos religiosos y tienen un arraigo cultural muy fuerte En su tiempo de ocio, a muchos les gusta reunirse con sus compatriotas para jugar a deportes de equipo y tomar unas copas en los parques. Imelda arguye que los ingresos son un factor con mucho peso a la hora de elegir su ocio. Fátima Atiende un locutorio Madrid, destino elegido Madrid es el destino preferido por este colectivo, donde son la comunidad inmigrante más numerosa. En ella residen 113.717 ecuatorianos, un 28 por ciento del total. Le sigue Cataluña, con casi 82.000 y Valencia, que no alcanza los 52.000. Sin embargo, es Murcia, comunidad en la que viven 49.132 ecuatorianos, la que registra una mayor proporción en relación a la población total de la autonomía. José, José Luis y Fátima aún no ven claro su futuro. Les gustaría volver, su familia está allí, pero dependerá de cómo evolucione la situación. Vienes con la idea de trabajar unos años y volver con una mejor situación, organizar un negocio... Si José pudiera irse en esas condiciones, no lo dudaría... salvo por sus hijos. Si estudian aquí y veo en ellos una evolución buena, me quedaría La idea de la vuelta se va aplazando, afirma Imelda, hasta que los hijos sean ya adultos. Entonces, muchos pensarán en retirarse en Ecuador, pero dejarán aquí a sus retoños. Volverán. Con la vida partida. No conozco a mi hija Cuando Fátima se marchó de Ecuador con 18 años, siguiendo a su hermana, sus padres y sus hermanos se quedaron. Ahora vive con el que ella llama su marido, aunque no estén casados y con su hija de tres años. Sin embargo, manda dinero habitualmente a la familia que se quedó en Ecuador. Nadie trabaja en mi casa afirma apoyada en el mostrador del locutorio que atiende. Su situación no es única: Hay muchos que dejan allí a mujeres, maridos e hijos. Están con el corazón partido, porque dejaron a sus hijos allí cuenta. A su lado está Marisela, compañera de confesiones y de origen. Lleva tres años sin ver a su hija, a la que dejó en su país 22 días después de haber dado a luz. Ahora la cuidan sus abuelos, pero Marisela está preparando los papeles para traerla a España. No la conozco. Sólo por fotos Generalmente, las familias están separadas. Viene el padre o la madre y dejan hijos allí o vienen matrimonios jóvenes y tienen aquí hijos. O acaban tenién- Me gustaría poner un negocio de bisutería Tiene 22 años y una hija de tres. Allí, cuando conocemos a alguien y nos gusta, enseguida nos vamos a vivir juntos. A los hombres no les gusta casarse porque luego hay que andar con un abogado, con papeles... Allí es muy normal, afirma, tener hijos pronto. Con doce o trece años, ya tienes un bebé en brazos Su pareja es un ecuatoriano, igual que la mayoría de los inmigrantes que proceden de ese país. Afirma que pocos se casan con españoles. Si lo hacen, es por interés, por traer a su hijo, papeles... También los hay que se enamoran, pero pocos Dice que el padre de su hija no tiene planes. Sin embargo, a ella le gustaría ahorrar y quizás volver a su país para poner un negocio de bisutería. Aunque tampoco está tan claro: admite que si pudiera traer a sus padres y a sus hermanos, le gustaría quedarse. No consigues trabajo, viene un amigo y te dice: Vamos a Murcia, que podemos trabajar. Y vas A finales de los noventa, la mayoría de los que venían eran mujeres. Ahora se ha alcanzado un equilibrio