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13 8 06 ENTREVISTA Carmen Linares cantaba ya a los ocho años, mientras su padre, un ferroviario muy aficionado, la acompañaba a la guitarra Carmen Linares Los gitanos no inventaron el flamenco Es una de las grandes cantaoras de todos los tiempos y eso que no es gitana. No es verdad que los payos seamos intrusos dice POR TRINIDAD DE LEÓN- SOTELO FOTO: JUAN MANUEL SERRANO iene los ojos verdes como el trigo verde, pero a la belleza se une una mirada limpia, que se fija, sin parpadear, en la interlocutora. La mujer que evoca que, siendo niña, un pick up (tocadiscos) le llevó por vez primera la voz de La Niña de Los Peines, de Nat King Cole o de Enrique Morente, tuvo un padre, don Antonio Pacheco, que no cesaba de repetirle que Dios le había otorgado un don para que lo usara. T ¿Cómo se lleva eso de ser bendecida por el arte por la gracia de Dios? Aunque se trabaje mucho se cuenta con lo fundamental. -Pues con un inmenso agradecimiento, aunque puedo asegurar que he aprovechado los dones que me han sido dados. ¿Es usted católica? -Sí. ¿Practicante? -Eso, menos. Algún pinito hizo en Ávila, donde acudió a un concurso radiofóni- co de los chocolates Cotito Coty El premio fue una Mariquita Pérez que sabiamente cambió- -ya tenía una- -por unos patines a una finalista. A los 15 años ganó un segundo premio en un certamen de flamenco. Ya en la capital de España, concursó en Radio Madrid, emisora a la que, por cierto, su madre enviaba cartas para participar en un concurso en el que el premio consistía en un pick up que ahora está en su casa como una reliquia, y que le recuerda al que no era de su propiedad, pero escuchó con arrobo. ¿Se siente sucesora de aquellas enormes cantaoras que fueron La Niña de los Peines o La Paquera de Jerez? -No creo en eso. Cada artista tiene su estilo y yo pasaré a la histo-