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2- 3 D 7 LOS DOMINGOS DE de Bomberos. En el ochenta y ocho- -explica a D 7 el sargento Sevilla, que hoy es responsable del departamento- -yo era jefe de turno. Teníamos algunas brigadas con unos cuantos chicos antiincendios de vegetación que salían con nosotros, y que hoy son los retenes forestales, y Pepito se incorporó a ese grupo. Tendría unos 15 años y estaba con nosotros como terapia sin dejar de faltar los miércoles a la consulta de su médico hasta que por problemas familiares interrumpió el tratamiento, lo que le llevó otra vez a provocar fuegos. Preguntaba: ¿Ha venido Pepito a trabajar? No Uyyy El incendio más grande fue el del 19 de agosto de 1988, cuando quemó la cala de San Vicente, en el que también resultó herido grave un soldado del Ejército de Tierra, que participaba en las tareas de extinción. La Guardia Civil lo detuvo y él lo reconoció y entonces comenzó otro proceso con la época de la cárcel y de nuevo el tratamiento. Técnicamente, sé que Pepito era un pirómano por problemas psicológicos y no como muchos incendiarios que cuando se ven sorprendidos tratan de hacerse pasar por pirómanos e irse de rositas. Se las saben todas estos criminales, pero para desenmascararles están los especialistas. Hay menos enfermos de los que nos creemos y los puedes coger, pero nunca lo confiesan. Y como está la Justicia, sin pruebas concluyentes... Detención de un incendiario ebrio tras el fuego que prendió en 2004 la valenciana Sierra de Mariola ABC La hoguera de la sinrazón La intencionalidad. En España se producen cada año más de 18.000 incendios de los que al menos un 60 por ciento son provocados, según datos del Ministerio de Medio Ambiente. En 2005 se calcinaron 177.333 hectáreas. Herramienta de trabajo. La mayor parte de los incendios provocados por la mano del hombre tienen su origen en la actividad agrícola o ganadera. Así, el 40 por ciento se origina tras la quema de rastrojos para enriquecer la tierra, y un 34 por ciento de la quema de matorrales para que salga antes el pasto para el ganado. Leyenda negra. Pese a la creencia popular, como recogen numerosas estudios sociológicos, de que las causas de las principales de los incendios son las recalificaciones de terreno, los pirómanos y las empresas madereras, por ese orden, los hechos demuestran que sólo tras un 13 por ciento de los fuegos está la mano de un pirómano, del 2,08 la de un vándalo, y que 1,45 por ciento esconden una venganza. El informe El problema de los incendios en España reconoce que se desconocen en que en el trabajo de operario forestal, cuyo cometido era estirar mangueras, y sofocar con batefuegos u otras herramientas, se involucraba mucho, ¡si hasta te quitaba la manga de las manos para hacerlo él! Quería ser bombero Años después, el sargento se lo encontró cuando impartía clases del curso básico de Protección Civil a voluntarios en la zona ibicenca de San Juan, a la que José pertenece. Y quiero hacer constar- -añade por último- -que en un incendio que tuvimos hace unos tres años, y que quemó unas cien hectáreas, se nos quedó atrapado un vehículo todoterreno con una rueda colgando del acantilado. Era en San Vicente. Tratamos de poner piedras en la parte de abajo, pero todos los esfuerzos no servían para nada. La situación era desesperada. Eran las tres de la madrugada y a esas horas no había quien nos echara una mano. Se acordaron de Pepito, que entonces, antes del taxi- -y después de trabajar en la hostelería- -conducía un camión con grúa, para carga y descarga de material. Le llamaron y los motivos de más del 49 por ciento de los incendios y afirma que la intencionalidad de especuladores del suelo, desaprensivos con intereses económicos y mercado de la madera no han podido demostrarse más que en contadas ocasiones El peso de la ley. Entre 1994 y 2006 unas 40 personas han sido condenadas a encarcelamiento y multa, a veces con indemnización y alguna con agravante de reincidencia por provocar fuegos. La ley establece penas de prisión de 1 a 5 años por el incendio forestal y de 10 a 20 si también hay peligro para la vida humana, con multas de 12 a 18 meses y de 12 a 24, respectivamente. Si el fuego no se propaga, el castigo será de 6 meses a 1 año y multa de 6 a 12 meses; y si son condenas inferiores al año, el causante no ingresará en prisión. En prisión. Las cárceles españolas albergan a día de hoy 152 presos por provocar incendios, tanto forestales como de otra índole, de los que 33 tienen medidas especiales, generalmente tratamientos piquiátricos, según datos facilitados por Instituciones Penitenciarias. dónde había estado en el momento de producirse el incendio, hasta que con el paso del tiempo, evidentemente, esto ya no sucede. Pepito tuvo tratamiento, pero la mayoría de los condenados por hechos similares, y que se encuentran en la misma situación en la que se hallaba Ferrer, no lo tienen. La de Pepito fue una experiencia muy particular, donde la terapia fue fundamental. Durante dos años, y cada dos meses, tuve que emitir informes al juzgado sobre sus progresos. Su caso abre sin duda una vía más terapéutica y rehabilitadora para este tipo de personas de lo que generalmente se conoce Pero para José Ferrer Marí, de 35 años, ibicenco de pura cepa, de una familia de toda la vida de San Vicente Pepito el Pirómano es caso cerrado. Cuando el miércoles nos pusimos en contacto con él, fue tajante: De eso no hay más que hablar. Buenas tardes Pero a esa mala hora, las cuatro y media de la tarde, el concierto de chicharras se extendía por la piel de toro y la canícula azuzaba el martirio de Galicia. La confesión Pepito confesó. Escuchaba música en mi cuarto, discos de Sabrina y Samantha Fox. En casa estaba mi madre pero luego ella salió a guardar las ovejas y cuando me quedé solo me vino la idea. No sé cómo se me ocurrió... Me fui al monte, a un kilómetro y medio de mi casa, y prendí fuego a unos matorrales, sin mirar la dirección del viento ni nada. Como fumo, siempre llevo mechero y es lo que utilicé Apenas le dio tiempo a observar las llamas que había provocado, cuando oyó un grito y salió corriendo hacia su casa. Creo que alguien vio el humo y chilló. Corrí hasta casa y al rato vino mi madre a avisarme de que había fuego para que diera la alarma. Yo mismo avisé a los bomberos José Ferrer Marí reconoció a ABC tras los muros del penal ibicenco, y después de participar él mismo, aunque con desgana, casi sin fuerzas en apagar durante tres días el infierno que había provocado que lo pasé muy mal y al final les dije todo porque no podía aguantar más. Esto es como una droga: te empiezas a pinchar y ya no puedes estar sin ello. Me siento enfermo y sé que sólo no puedo arreglar el problema Aquel verano, Ferrer había recibido cerca de 70.000 pesetas mensuales por su trabajo con los bomberos. El sargento Sevilla insiste vino como el rayo. No le importó la hora ni las dificultades. Tan campechano como siempre, nos sacó el coche y me dio un abrazo. Pepito es un buen tipo. Eso que le pasó fue un trastorno de juventud, algo que... se acabó allí, y que no le ha impedido rehacer su vida Aunque aquellos años arruinaran para siempre sus ideas de bombero cuando soñaba con llegar a ser uno de los hombres de Sevilla. La psicóloga José Ferrer abandonó la cárcel tras 24 meses de encierro para continuar una cura ambulatoria de la que hizo seguimiento, por orden judicial, la psicóloga Sara Santa Cruz. El caso de Ferrer- -relataba la terapeuta esta misma semana a D 7 desde su consulta ibicenca- -tuvo mucho impacto social y la gente rápidamente le bautizó como Pepito el Pirómano Cada vez que en los años posteriores a su salida de prisión había un fuego en la isla, incluso cuando yo lo tenía en tratamiento, la Policía le iba a buscar inmediatamente o me llamaban a mí con el fin de averiguar