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ABC DOMINGO 13 8 2006 Madrid 41 Dos socorristas vigilan la piscina del Canal de Isabel II, en la imagen, gestionada por la Comunidad de Madrid Eugenio Díaz- Albo Piscina del Canal de Isabel II A ella se le cae el gorro y él se tira... sin saber nadar Eugenio es, sin duda, uno de los socorristas más veteranos de la capital. Lleva desde el año 1970 vigilando bañistas, un trabajo de verano que combina con su profesión, protésico dental. Campeón de España de Salvamento con embarcación y secretario de la Federación madrileña de Socorrismo, este deportista nato de 55 años ha pasado por las piscinas del Wellington, del Eurobuilding, del Real Madrid y, también, por el salvamento en playa. Cuando empecé, el rescate era cuerpo a cuerpo, sin material auxiliar. Ahora, las boyas, la camilla de inmovilización... todo te facilita la labor Cree en el entrenamiento y en el reciclaje. Cada dos años, la Comunidad nos obliga a actualizarnos: primeros auxilios y actividad acuática. Está bien, porque esta profesión requiere de una buena forma física Los bañistas, dice, se portan bien y las piscinas, reconoce, no ofrecen dificultad. Lo más curioso que ha visto, lo cuenta entre risas. Una pareja caminaba por el borde de las piscina. A ella se le cae el gorro al agua por el viento y él se tira... sin saber nadar David Moreno Piscina de Vallehermoso Hay broncas por coger silla y alguno que se cuela Mientras David relata sus diez veranos como socorrista, al borde de la piscina se monta una trifulca de primera. Cuatro bañistas que ya no cumplen los 60 se enzarzan por la posesión de dos sillas de plástico, un bien de lo más cotizado en Vallehermoso. No hay muchas y hay gente mayor que, sin ellas, no podría estar en la piscina. El problema viene cuando la gente las reser- va desde primera hora. Ahí se monta el lío Estuvo 4 años vigilando piscinas privadas, pero reconoce que el régimen de las públicas es mejor por el sueldo y las horas Por 5 metros cuadrados no tiene compañero. La piscina tiene 495 metros cuadrados y se establecen dos socorristas desde 500. Es absurdo Ha tenido que lidiar con algún chaval ebrio que no sabía nadar y con críos que saltan la valla para colarse. Los bañistas marroquíes le tienen este año pasmado Saltan a la piscina de pecho, la clásica panzada. Yo les reprendo, porque se pueden hacer daño, es peligroso, y salpican mucho al resto de la gente. Pero es que dicen que se tiran así en su pueblo...