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30 Internacional ESPERANZAS DE PAZ EN ORIENTE PRÓXIMO DOMINGO 13 8 2006 ABC Un tiro certero a las finanzas de Hizbolá M. A. TIRO. Por tercera noche consecutiva las fuerzas especiales israelíes atacaron el centro de la ciudad de Tiro desde sus helicópteros Apache En esta ocasión, el objetivo fue el banco de Hizbolá, Credit Al Hassan, que quedó destrozado tras el impacto de varios misiles. A la presión de los sucesivos ataques nocturnos hay que añadir que la ciudad sufre su quinto día de aislamiento y su quinto día bajo el toque de queda impuesto por Israel. La llegada de la noche es el momento más temido y en la jornada de ayer más, ya que Hizbolá había alcanzado con uno de sus cohetes a una lancha rápida hebrea en la que había doce marinos. La respuesta no se hizo esperar y, junto con la entrada de los helicópteros en Tiro, en la cercana Rashaf, a escasos veinte kilómetros, veintiún civiles perdieron la vida en un ataque de la aviación judía. Además, Israel atacó la última central eléctrica que quedaba operativa al sur del país y en estos momentos ya no hay suministro eléctrico al sur del río Litani, lo que dificulta aún más la vida diaria de los civiles libaneses. Muchos tenían comida congelada y ahora ven cómo se pudre por falta de energía. Por otro lado, las víctimas mortales del convoy de civiles y militares libaneses que fueron evacuados de Marjayoun por Unifil ascendieron a catorce. Un convoy de vehículos circula a lo largo de la carretera que va a Marj el- Khokh, cerca de Marjayoun, al sur del Líbano AP Las organizaciones humanitarias advierten sobre la presencia de cien mil civiles en el sur del Líbano. Son los más humildes, gente sin recursos que ahora sufren una situación dramática. Han quedado paralizados entre los dos bandos Más de cien mil civiles atrapados en medio de la batalla MIKEL AYESTARÁN SERVICIO ESPECIAL TIRO. Doscientas toneladas de comida precocinada, sesenta de comida para niños, cien de harina, quince toneladas de gasolina para los generadores de los hospitales. Esta era la carga del Georgios K, el primer barco de Cruz Roja Internacional que llegaba a Tiro desde el inicio del toque de queda y desde que la ciudad quedara totalmente bloqueada hace ya seis jornadas. El dramatismo de la situación humanitaria al sur de Litani es una realidad desde la primera semana del conflicto. UNICEF fue el primer organismo en denunciarlo, después otras organizaciones internacionales han corroborado la opinión y hasta el mismo presidente de Cruz Roja Internacional, Jacob Kellerberger, se desplazó hasta Tiro para pedir corredores humanitarios. Se contabilizan más de un millón de desplazados en todo el país, pero aún quedan cien mil personas encerradas en la zona más caliente. El problema principal, según estos organismos, está en que Israel no accede a la creación de pasillos seguros para que llegue la ayuda y se pueda tener acceso a los civiles. Los convoyes de Naciones Unidas se dan la vuelta, el alcalde de Tiro avisa de que sólo queda comida para dos días... Sólo el barco de Cruz Roja ha servido para calmar los ánimos de la población, aunque llegar del puerto a los pueblos será imposible. Los relatos de los desplazados que han conseguido llegar a Tiro, primera parada, Sidón, segunda, o Beirut, la meta para muchos, se repiten. Hablan de jornadas de bombardeos intensos, de escuelas, farmacias, supermercados, hospitales y mezquitas destrozadas, cadáveres bajo los escombros y caminos impracticables. Las vías de comunicación han sido precisamente uno de los principales objetivos de Israel desde el comienzo de la ofensiva. Los puentes han sido volados uno tras otro y las carreteras presentan grandes cráteres que impiden la circulación de coches. En muchos lugares del sur sólo es posible moverse a pie y en estas condiciones la evacuación es muy complicada, sobre todo para familias con ancianos y niños. Al problema de las comunicaciones hay que sumarle la falta de alimentos, agua, electricidad y combustible. La destrucción es total, los pocos que quedan sobreviven en muchos casos a base de aceitunas y conservas. Las bombas de Israel son tan potentes que han acabado con tuberías y tendidos eléctricos. Además, se han encargado de destruir una a una las centrales eléctricas del país con lo que Tiro no tiene ya luz. Los generadores han empezado a funcionar, pero no hay gasolina, así que pronto estaremos sin nada lamenta uno de los cascos azules franceses que cubre cada día el trayecto entre Naqora y Tiro. Un trayecto de treinta kilómetros que desciende hasta la misma frontera por la que en las últimas horas cruzan los blindados del Tsahal Misión imposible En estos momentos, y tras el endurecimiento de la ofensiva aprobado por Tel Aviv, es imposible llegar a los cientos de pueblos del sur del país. Cruz Roja y Médicos Sin Fronteras son las dos principales organizaciones establecidas en Tiro. Cada mañana, sus coches intentan acceder a estas localidades, pero el miedo a posibles ataques ha pro- Israel no accede a la creación de pasillos seguros para que llegue la ayuda y se pueda tener acceso a los civiles vocado que cada vez se alejen menos de la ciudad. No podemos arriesgarnos a perder la vida porque la organización suspendería inmediatamente el dispositivo. Somos más útiles en Tiro, vivos, que en Bint Jbail, muertos comenta Hakim Khalji, responsable de MSF. Cruz Roja libanesa fue la primera en bajar a la línea del frente y dos de sus ambulancias fueron atacadas por aviones hebreos. Ahmed Baydoun es uno de los voluntarios que se pone el casco y el chaleco antifragmentos cada día y enfila la carretera del sur. Tiro es la última ciudad habitable, desde aquí hasta la frontera la situación es horrible. Israel ha borrado del mapa a pueblos enteros. Seguro que hay muchos cadáveres bajo los escombros, pero no podemos hacer nada se lamenta. Hakim y Ahmed hablan de los dos días de tregua concedidos por Israel y creen que serían necesarios muchos más para poder atender a todos los civiles. Ambos coinciden en que los que quedan son los más desfavorecidos ya que los que tenían medios salieron los primeros días, el resto se ha quedado. Pesa mucho la experiencia palestina, la gente tiene miedo de abandonar sus casas y no poder regresar nunca