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24 DOMINGO 13 8 2006 ABC Internacional Soldados israelíes toman posiciones en el Líbano después de haber cruzado la frontera desde el norte de Israel en la ofensiva terrestre que comenzó ayer REUTERS Israel, Hizbolá y el Líbano aceptan con la boca pequeña el cese de las hostilidades Kofi Annan anuncia un acuerdo para que el alto el fuego comience a partir de mañana a las 7.00 b Más de treinta mil soldados y reservistas combaten, mientras en la orilla del río Litani se produce el mayor desembarco aéreo de la historia del Ejército israelí JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. Todas las palabras que se pronuncian en las últimas horas en Beirut, Tel Aviv o Nueva York, ya sea en árabe, en hebreo, en inglés, suenan muy parecidas. Suenan, algunas con más eco que otras, a esperanza, a cese de hostilidades, a alto el fuego, a fin de una guerra demasiado larga. Pronunciadas por el primer ministro libanés, Fuad Siniora. Por las autoridades israelíes, en pleno sabat todavía. Por el líder de Hizbolá, el jeque Hasán Nasralah, en uno de sus habituales discursos televisados que tanto revuelo arman cada vez que Al Manar los emite. Palabras que confirman el visto bueno a la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (hoy lo refrendará el Gobierno de Olmert, ayer lo hizo el de Siniora) que bailan al son que más les conviene para justificar su respuesta afirmativa, su correspondiente victoria sobre la mesa de negociaciones, que también sobre el campo de batalla. Palabras que anuncian un alto el fuego muy próximo. Como las del secretario general de la ONU, Kofi Annan, quien anunció ayer que el lunes a las 5.00, las siete de la mañana hora española, el Ejército de Israel y Hizbolá pondrán fin a las hostilidades que mantienen en el sur del Líbano. Palabras que dejan la puerta abierta al punto y aparte del conflicto, al des- Resolución 1701 Alto el fuego. Se establece un cese inmediato de hostilidades que acabe con los ataques de Hizbolá a Israel y con las operaciones militares de Israel en el Líbano. Fuerzas de interposición. Hasta 15.000 soldados de Unifil, la fuerza interina de la ONU en el Líbano, se irán desplegando a lo largo del sur del país, al tiempo que Israel se retirará lo antes posible por detrás de la Línea Azul Liberación de rehenes. El texto hace referencia a las causas que llevaron a la actual crisis, y determina la liberación sin condiciones de los dos soldados israelíes secuestrados por Hizbolá. pliegue en el sur del Líbano de una fuerza internacional de 15.000 cascos azules junto a otros 15.000 soldados libaneses, a la evacuación de Hizbolá de esa parte de territorio del país del ce- El jefe del Estado Mayor israelí cree que hay que mantener la actual ofensiva durante diez días más dro, a la futura liberación de los dos soldados israelíes secuestrados el 12 de julio y de quienes, salvo sus familias, casi nadie se acuerda. Palabras llenas de matices que esconden el sol con grises nubarrones. Pronunciadas por políticos y militares israelíes, como el jefe del Estado Mayor, el general Dan Halutz, quien apunta la necesidad de mantener la ofensiva, se diga lo que se diga en la ONU, durante diez días más para limpiar el sur del Líbano de milicianos de Hizbolá y de lanzaderas de cohetes Katiusha Diez días que serán los necesarios, como poco, para desplegar esas tropas internacionales que exige Israel para abandonar las áreas ocupadas. Palabras que, en definitiva, se contradicen con los hechos sobre el terreno. Algo que, por mucho que suceda con endemoniada frecuencia en Oriente Próximo, no espanta el peligro, al contrario, lo multiplica. Como también ha multiplicado sus tropas por tres en el sur del Líbano el