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10 La Entrevista DOMINGO 13 8 2006 ABC MAREK HALTER Escritor y pintor judío nacido en Polonia No supimos resolver el problema nacional palestino y ahora tenemos una guerra de religión Figura reconocida por sus esfuerzos de mediador en el conflicto entre Israel y Palestina, Halter ha sido presidente del Instituto Andréi Sajarov, del Instituto Internacional de la Cultura Judía y confundador de SOS Racismo TEXTO: JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL EN PARÍS. FOTO: NOELA DOMECQ -Su nuevo libro está consagrado al personaje histórico de María, la madre de Jesús. Nada más actual, en el Líbano, en Oriente Próximo: las madres contemplando el sacrificio de los hijos. -No me parece muy pertinente esa visión de la actualidad. En mi visión del personaje de María, ella no desea que su hijo sea sacrificado. Desde mi punto de vista, la muerte no puede salvar ni purificar nada. Para mi sensibilidad, lo esencial del personaje de Jesús es su noción del amor. Amor, incluso por el enemigo. David Ben Gurión, uno de los patriarcas del Estado de Israel, me dijo: Para mí, Jesús es la figura más luminosa de la historia del judaísmo Le respondí: Para la mayoría de los cristianos, Jesús no fue judío Y Ben Gurión insistió: No se engañe. Todo los cristianos saben hoy que Jesús fue judío. Pero muchos olvidan que su madre también lo era -Para los cristianos, la noción del amor es indisociable del sacrificio: la disposición a morir por la salvación del prójimo. -Los cristianos no siempre están dispuestos a morir por los otros. Ni los musulmanes tampoco. La noción de martirio sólo es propia a algunos grupos musulmanes chiíes, no a todos. Noción que no comparten ni los judíos ni los cristianos. Entre los primeros cristianos, capaces de dejarse devorar por los leones, sin luchar, en Roma, todavía perduraba la idea de morir en nombre de lo eterno. En la Edad Media, algunos judíos se dejaban matar cantando salmos. -Sin embargo, en las guerras de Oriente Próximo las convicciones religiosas, la fe, la teología y el enfrentamiento religioso están muy presentes. -Es cierto. En el origen de los conflictos actuales, las primeras batallas comenzaron como el enfrentamiento entre dos formas de nacionalismo, árabe, palestino, judío, israelí. Muchos dirigentes de Israel, incluso entre los que yo más he estimado, no supieron arreglar el problema de fondo. Hubo un momento en que ese problema era únicamente nacional. Cuando el problema palestino se convirtió en un problema Amigo de Sharón y Arafat Marek Halter, nacido en Polonia en 1936 e hijo de una poetisa yiddish escapó junto a sus padres del gueto de Varsovia, refugiándose primero en Uzbekistán y después en Rusia. En la década de los cuarenta se instala definitivamente en París, donde comienza su trayectoria de pintor, actividad que abandona en favor de la literatura. En su haber tiene varios best- sellers de carácter histórico, como La memoria de Abraham El Mesías y Sarah (primer título de una trilogía) Actualmente trabaja en otras dos obras: una sobre la vida de la Virgen María, y la biografía de Juan Pablo II, gran amigo del escritor. Figura reconocida por sus esfuerzos de mediador en el conflicto entre Israel y Palestina- -es amigo personal de Sharón y lo fue de Arafat- Halter ha sido presidente del Instituto Andréi Sajarov, del Instituto Internacional de la Cultura Judía y confundador de SOS Racismo. religioso, con la llegada al poder de Hamás, todo cambió profundamente. En sus orígenes, Arafat hablaba de la revolución nacional. Hoy estamos en otra fase del conflicto, con muchas dimensiones religiosas. Había dos regímenes árabes laicos. Uno, el de Sadam Husein, lo destruyeron los americanos. En tiempos de Sadam, las minorías religiosas no estaban en guerra civil. Hoy viven en guerra civil religiosa. El otro régimen árabe laico es, hoy, el de Siria. Los occidentales cometimos muchos errores. Olvidamos que hay otras culturas y civilizaciones milenarias, budistas, hindúes, etc. Hoy somos dominantes. Pero hubo otras civilizaciones dominantes. Y desaparecieron. Hoy, puesto que no supimos arreglar el problema de fondo en el plan puramente nacional, puramente político, ahora debemos afrontar una guerra de religión. Y cuando la guerra se hace en nombre de Dios, no sé si hay solución. Alá es más fuerte que el Eterno, el Señor o el Dios de los cristianos se dicen algunos musulmanes. Tal es nuestra tragedia. -Desde esa óptica, el problema original data de la toma del poder del ayatolá Jomeini, en Teherán, en 1979. -Lleva usted totalmente razón. En su día, no comprendimos que estábamos asistiendo al nacimiento de una gran potencia regional, religiosa, Irán. Si yo fuese un hombre político, intentaría negociar con Teherán y con Damasco. ¿Qué hablar o negociar con una jerarquía religiosa que está convencida de lo bien fundado de sus aspiraciones revolucionarias? -Sus reservas son muy pertinentes... sin embargo, es imposible abandonar el diálogo. En cada religión, detrás de cada hombre de fe, hay un ser humano, con una conciencia. Recuerdo el caso de Filón de Alejandría, capaz de interpelar a Calígula, que era una suerte de Hitler de principios de nuestra era, presto a exterminar a los judíos alejandrinos. Filón lanzó una petición, se embarcó rumbo a Roma y fue capaz de presentarse ante Calígula, que había matado a sus padres, para defender su causa. -Los europeos intentan negociar con Teherán. Pero hay muchos europeos que temen que los ayatolás iraníes, los islamistas radicales, sean hoy tan peligrosos como ayer lo fueron el nazismo o el comunismo soviético. -Afrontamos los mismos riesgos, cómo negarlo. Pero los problemas no son siempre los mismos. Los fanáticos son siempre peligrosos. Yo he vivido bajo la bota de dos regímenes totalitarios, el nazismo y el comunismo ruso. Siendo niño, sufrí del terror de ambos totalitarismos. Muchos iraníes sufren hoy del mismo tipo de persecuciones. Estamos ante un enemigo totalitario, sin duda. Pero, en verdad, esa vocación totalitaria no es propia del islam: es propia de algunas concepciones del islam. Dicho esto, no hay que perder la fe en la palabra. En mi caso, incluso hubiese