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46 Sociedad SÁBADO 12 8 2006 ABC Religión Todo en la India gira alrededor de la religión En este vasto país, con 1.200 millones de habitantes, el fundamentalismo religioso y el sistema de castas son los principales factores que impiden que el gigante asiático pueda salir a flote. Desde hace meses, la mayoría hindú acosa a misioneros cristianos olvidando que la Iglesia gestiona el 40 por ciento de los proyectos sociales del país Cristianos: perseguidos en la India TEXTO: JESÚS BASTANTE BOMBAY. Cinco y media de la mañana. El muecín llama a los musulmanes a la oración. A la misma hora, apenas a medio kilómetro de distancia, las hermanas de las Hijas de la Caridad de Santa Ana caminan en silencio para comenzar sus rezos. En el edificio contiguo, a las afueras de la capital comercial de la India, comienzan a escucharse gritos acompasados: los sacerdotes Sij- -a quienes el cine ha hecho famosos por su turbante y sus grandes navajas ceñidas al cinto, al más puro estilo Sandokán- -también saludan el nuevo día alabando la divinidad. Ningún viajero que se precie puede conocer la India sin tener en cuenta la religión, principal factor de unión y desigualdades del subcontinente asiático. En este país de 1.200 millones de habitantes, cuna de culturas y patria de Gandhi o Tagore, conviven con dificultad varias decenas de confesiones religiosas en mitad de fuertes ataques a cristianos y musulmanes por parte de la mayoría hindú de algunos estados. Así, se pueden ver templos jainistas o hinduistas en mitad de una céntrica calle, o en mitad de las carreteras. Familias enteras peregrinan durante días para llegar al santuario específico de una divinidad, en un proceso que se repite varias veces al año. Todo en la India gira alrededor de la religión afirma Primi Vela, religiosa que desde hace más de 30 años trata de sacar a centenares de niñas de las calles de Bombay y darles educación y, lo más importante, un futuro fuera de la explotación laboral o la prostitución. Un hombre santo sostiene un cráneo durante una feria en Devidhura, en la India No obstante, el hindú rinde culto personal a toda clase de divinidades, desde dioses protectores del hogar o el trabajo a figuras familiares o reencarnaciones de antepasados. Según las creencias hinduistas, en el momento de la muerte, y cinco días antes de la incineración del cuerpo, el alma del fallecido pasa un tiempo- -el padre Sopeña lo denomina el mientras tanto -buscando otra persona en la que reencarnarse, hasta llegar a un grado de santificación, como una gota que llega al mar y se integra con el océano. A mí me han dicho que ya no me voy a reencarnar sonríe el religioso. Aunque en algunas zonas prácticamente ha desaparecido, muchos habitantes de la India continúan practicando el budismo, muchos como religión, otros como fórmula para evitar el dolor. El jainismo, por su parte, postula la pureza de la vida. En Meshana- -en el estado de Gujerat, patria de Gandhi- un inmenso templo jainista es lugar de peregrinación de miles de personas a diario, quienes oran descalzas y piden por sus antepasados exprimiendo granos de arroz entre sus manos y quemando esencias. Finalmente, los seguidores del sijismo- -religión entre el hinduismo y el islamismo- -luchan desde hace años por conseguir la independencia del Estado del Punjam (el de los 5 ríos) en el centro de la India. EPA El sistema de castas, cuna de desigualdades Junto a la cuestión religiosa, el otro gran conflicto social de India se encuentra en la división en castas. Aunque la Constitución del país prohibió esta división social hace años, lo cierto es que es muy difícil conseguir que miembros de distintas castas puedan trabajar juntos o estar en un mismo lugar a la vez. Por supuesto, ni hablar de matrimonio. A grandes rasgos, existen cuatro castas entre los hindúes: Brahmanes- -teólogos, médicos, ingenieros... Shatrias- -funcionarios de la Administración, alcaldes, generales... Whyshias- -comerciantes, terratenientes- y Sudras- -sirvientes, peluqueros, trabajo manual... Los Sudras que tienen oficios impuros -tocan cadáveres o animales muertos- -se denominan Descastados. Todos ellos son arios. Los adhiwasi no entran en esta consideración. Arios, aborígenes... y cristianos Los hindi o arios- -que llegaron a la India desde Mesopotamia hace dos mil años- -profesan fundamentalmente cuatro religiones: hinduismo, budismo, jainismo y sijismo, aunque también están presentes el cristianismo y el islamismo. Junto a ellos, 85 millones de adhiwasi (aborígenes) que permanecen en este vasto territorio desde tiempo inmemorial y continúan sus ritos animistas. El 80 por ciento de los indios practican el Hinduismo- -señala Federico Sopeña, religioso jesuita que llegó al país en 1949 y desde entonces no ha vuelto a España más que para renovar su permiso de residencia (ya no se expiden visados permanentes para misioneros católicos) pero cada uno rinde culto a sus propias divinidades La confesión mayoritaria basa sus ritos en varios libros sagrados (los Cuatro Vedas, los Upanishads o las historias recogidas en el Mahabarta) y cuenta con tres grandes deidades: Brahma (el Creador) Shiva (el Destructor) y Visnú (el Protector) No siempre es fácil la convivencia asegura el jesuita Ignacio Gazo, quien recuerda cómo en la Navidad de 1998 los radicales hinduistas en el poder en Gujerat- -el VJP- -quemaron una misión junto a las montañas. Pese a que los indios veneran a Teresa de Calcuta y reconocen la trayectoria de personajes como Vicente Ferrer, y aun sabiendo que la Iglesia católica gestiona el 40 por ciento de los proyectos sociales del país, nos achacan que venimos para hacer proselitismo religiosos, para convencer a los hindúes de que se hagan seguidores de Cristo Ataques a misiones Desde entonces, los ataques a misiones cristianas se han repetido, recrudeciéndose en los últimos meses en un país donde el fundamentalismo hindú poco a poco va tomando el poder. La minoría musulmana en los estados hindúes fundamentalistas también es perseguida. En un país como la India, donde la religión es consustancial a la cultura, debemos evitar los choques de religiones, y tratar de ver qué es lo que podemos aportar para un mundo más justo coinciden Cedric Prakash- -jefe de la misión jesuita en Gujerat- -y Chunibai Vaidya, único superviviente de los primeros seguidores del Mahatma Gandhi.