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12 8 06 SALUD Botox Mucho más que arrugas No sólo de arrugas vive el botox Las milagrosas inyecciones que borran el paso del tiempo han saltado de los centros de estética al hospital. Migraña, estrabismo, exceso de sudor... la lista de trastornos que se tratan con toxina botulínica no deja de crecer. Lo último, botox contra la depresión POR N. RAMÍREZ DE CASTRO a toxina botulínica se ha hecho un hueco en los hospitales. Fue Justinus Kerner, el primero en descubrir en 1817 cómo este potente veneno podía paralizar los músculos y la función parasimpática del sistema nervioso. Este autor de tratados L médicos también fue pionero en proponer su utilización en tratamientos médicos. Aunque tuvo que pasar siglo y medio hasta que llegara su autorización como tratamiento médico. La FDA, la agencia estadounidense del medicamento, dio su visto bueno en la década de los 80 como terapia para corregir el estrabismo y el cierre involuntario de los párpados. Desde entonces el número de especialidades médicas que encuentra una utilidad en este fármaco no ha dejado de ampliarse. Dermatólogos, neurólogos, traumatólogos, oftalmólogos, incluso urólogos recurren al efecto inmovilizador del botox el nombre comercial con el que se ha popularizado la toxina botulínica tipo A. Lo que le hace tan atractiva para las consultas médicas es su capacidad para producir una denervación química. Al inyectar la toxina botulínica, conseguimos el mismo efecto que si cortáramos un nervio que es capaz de regenerarse a los 3 meses explica el neurólogo Francisco Grandas, coordinador del Grupo de Trastornos de Movimiento de la Sociedad Española de Neurología. Los efectos secundarios son raros y escasos y, pese a tratarse de un veneno, las cantidades utilizadas nunca son tóxicas, asegura Grandas. Hoy su principal aplicación es el tratamiento de problemas médicos que se manifiestan por una excesiva o inapropiada contracción de los músculos, como la espasticidad que sufren las personas con parálisis u otros daños cerebrales o las distonías, un desorden neurológico que causa dolorosas contracturas. Pero la lista de problemas en los que las milagrosas inyecciones tienen utilidad se renueva con frecuencia. Para el vaginismo, el exceso de sudor, la lumbalgia, la cicatrización... Un analgésico eficaz La toxina botulínica se ha extendido en el tratamiento de los espasmos musculares dolorosos. Una inyección en la espalda alivia la lumbalgia crónica. El tratamiento también es eficaz frente a otros trastornos que ocasionan espasmos o sensibilidad en los músculos, como el dolor facial típico de la fibromialgia o por el rechinar de dientes. En la lucha contra las cefaleas crónicas o tensionales es una de Las inyecciones de toxina botulínica tienen una amplia utilización en Medicina ABC