Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
12 8 06 CULTURA Y ESPECTÁCULOS Perelada Una Butterfly travestida El coreógrafo Ramón Oller presenta mañana en Perelada una versión rompedora de la ópera de Puccini en la que los papeles masculinos los asumen bailarinas y los varones dan vida a las geishas POR PABLO MELÉNDEZ- HADDAD cuerpo de baile integrado por bailarinas de piernas peludas. A propósito de carcajadas, el bailarín argentino Julio Bocca incorporó a su compañía una creación de la década de los 70 del grupo músico- humorístico Les Luthiers, en la que se reían del ballet clásico. Se trata de El lago encantado espectáculo que Bocca estrenó en España el pasado día 2 en el Liceo barcelonés. La sátira a la danza clásica ha sido fuente de inspiración para un gran número de coreógrafos, algunos de tanto renombre como el mismísimo Jerome Robbins, quien no dudó en crear un ballet en el que los pasos de los bailarines estaban siempre acentuados por una caída o por un desequilibrio. Béjart y Carmen Pero si Roland Petit se entusiasmó con un Lago diferente, otro tanto le pasó a Maurice Béjart con la ópera Carmen siendo uno de los primeros coreógrafos en atreverse a poner a la indómita gitana de puntas, personaje que también sedujo a otros grandes del ballet universal como la mismísima Alicia Alonso, que hizo de la cigarrera uno de sus personajes míticos. Mats Ek también apostó por Carmen para una innovadora revisión; el coreógrafo sueco, que no tuvo ningún inconveniente en transformar en un yonqui al hada madrina de su Bella durmiente se ha especializado en proponer nuevas fronteras a obras de tanto peso específico en el repertorio como Giselle o La Cenicienta Siempre dentro del repertorio serio, y volviendo a Julio Bocca, no hay que olvidar que se ha hecho famoso interpretando a Des Gieux, el protagonista masculino del ballet Manon basado en una novela del abate Antoine François Prévost sobre otra chica tan mala como Margarita Violetta, que ha inspirado a compositores operísticos como Massenet, Puccini o Henze. Porque la versión de Oller de Madama Butterfly no tiene nada de satírico, sino todo lo contrario: bajo la provocación subyace una amplia serie de cuestionamientos sociales que le inquietan al coreógrafo y que van desde la crueldad de la inmigración a la lucha de clases, desde el choque de culturas a la desigualdad social que se impone en esta Europa que hierve de África, de América y de Asia. En su propuesta, Oller meterá en el kimono de Cio- Cio- San a su intérprete fetiche, Keith Morino: Hemos trabajado juntos durante 15 años y si él no hubiese podido hacer el personaje creo que yo no me hubiese embarcado en esta aventura comenta el coreógrafo, que también se ha empapado de las más variadas tradiciones teatrales japonesas para dibujar el lenguaje dancístico que dará vida a esta Madama Butterfly del siglo XXI. E l repertorio coreográfico se ha nutrido desde siempre de las fuentes más variadas, pero la literatura continúa siendo aquella que, por excelencia, se ha convertido en la más apropiada generadora de libretos para ballets. La danza moderna y la contemporánea, al darle la espalda a Uno de los protagonistas de la ópera de Puccini, durante un ensayo ABC los ballets de acción e investigar en la danza pura, en el goce del movimiento a secas, evitó sumergirse en narraciones para conformarse con un simple guión técnico. Pero la literatura no ha sido, ni mucho menos, la única fuente en estas lides creativas. El ballet también se ha retroalimentado tanto de la misma danza como de otras artes escénicas y de la representación como el teatro o la ópera. El coreógrafo catalán Ramón Oller vuelve ahora a las andadas inspiradísimo en Puccini. Después de haberle metido mano con éxito a óperas como Carmen o a obras teatrales como La casa de Bernarda Alba ahora se ha interesado en Cio- CioSan, la fascinante protagonista de Madama Butterfly una de las obras maestras del cisne de Torre del Lago, versión que Oller estrenará mañana en el Festival Internacional Castillo de Perelada. Pero la mirada del coreógrafo no es la del creador convencional; como ya es habitual en su imaginería, huye del tópico para reinventar el mito, ahora proponiendo una Butterfly llena de travestidos, porque en su versión los papeles masculinos los asumirán bailarinas, mientras que el cuerpo de baile de varones será el encargado de dar vida a las geishas. Este espíritu de reinventar la danza viene de lejos; un claro ejemplo de transgresión es la versión que Roland Petit creara del ballet más clásico de entre los clásicos, El lago de los cisnes cuando convirtió a las doncellas embrujadas en jovencitos impúberes y al príncipe salvador en una chica curvilínea, versión llena de lirismo y buen humor, que también pudo verse en el Festival ampurdanés. Pero para humor, el que proponen los desternillantes Ballets Trockadero de Montecarlo, una compañía ya mítica que desde hace más de tres décadas se encarga de travestir el repertorio clásico a través de un