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2- 3 S 6 LOS SÁBADOS DE FACTOR 32 Es oír a Descartes y partirme de risa or una vez me alegro de no ser rubia (y de no tener el pelo verde por el cloro de la piscina) Así me evito tener que echarme ketchup y dejarlo en la cabeza macerando 15 minutos, como el otro día recomendaban (o dejaban caer) Marta Barroso y Teresa de la Cierva. Soy superfán de su sección, pero ese día celebré mi pelo castaño y, además, ser una yonqui de la cosmética. Antes Schwarkopft que Heinz. Y encima ahora no te lo podrías llevar en los aviones vía Londres en el equipaje de mano. Cualquiera dice que es para el pelo. Se están poniendo las cosas de un complicado... Sólo espero que Bottega Veneta haga bolsas de plástico transparentes y trenzadas o no va a haber quien viaje en avión decentemente. La pobre y rubia Paulina Rubio, si va, viene o pasa por la capital británica, no podrá leer a Descartes. Y yo con estos pelos y dándole a Pla, a quien se entiende todo. Vale, la sustancia pensante mexicana no lee a Descartes, sino una biografía de Descartes. Pero, aun así, la declaración de sus lecturas ha causado tanto estupor como si hubiera confesado bañarse en sangre de vírgenes al estilo de la condesa Báthory. Nos ha pasado como a aquellos primeros oyentes a quienes Kafka leyó en voz alta La metamorfosis (bueno, la artista antes llamada La metamorfosis porque, según la última traducción, es La transformación Dice Harold Bloom que los que oyeron la historia del bicharraco no pudieron contener la risa. Pues lo mismo. Llega Pau y nombra a Descartes y es como cuando Yola Berrocal da un mitin. Cachondeo general y vuelta al ruedo. Es la primera vez que oigo o leo el apellido Descartes y me parto. P ROSA BELMONTE Paulina Rubio dice que está leyendo una biografía de Descartes Con la lástima que me da a mí el pobre René, que se murió por no protestar. Se cumplen ahora 70 años del primer libro de autoayuda, el Cómo ganar amigos e influir en las personas de Dale Carnegie (porque en el 36 pasaron más cosas que las que nos recuerdan esas enormes esquelas) Una de las reglas del charlatán de Missouri era no criticar, no condenar y no quejarse. En el siglo XVII, el filósofo francés, un precursor, ya aplicaba la máxima. Estaba el hombre tan tranquilamente en Holanda cuando lo llamó la reina Cristina de Suecia (por mucho que lo intento no puedo dejar de imaginármela con la preciosa cara de Greta Garbo) No se le ocurrió otra cosa que pedir a Descartes, quien solía levantarse al mediodía, que le enseñara filosofía a las cinco de la mañana en unas habitaciones sí frost Duró tres meses de profesor. Se murió de una pulmonía, claro. Y todo por no protestar, por no denunciar sus condicio- Y. CARDO ABC en Canarias, en Extremadura... Cigales, Toro, el Penedés, Navarra, La Rioja, el Bierzo y Madrid, ponen nombre a rosados excelentes, lo mismo que La Mancha y Alicante. Versátiles, ligeros y con una punta de acidez, que les da esa frescura tan característica. Otro encanto es su buen precio. Los hay, buenos, desde dos euros. Un dicho francés afirma que de los rosados y de los cobardes nunca se ha dicho nada pero el experto Jesús Flores opina que los rosados son muy difíciles de hacer, son vinos desenfadados que pasan bien, que son fragantes, donde la fruta es la protagonista y que además son grandes aliados de una infinidad de platos Imanol Arias, accionista de una bodega, nos señala que son vinos que valen para empujar la comida Desde luego, en un menú informal con diversidad de platos, el mejor hilo conductor es un rosado. Los vinos rosados se alían con las pastas, los arroces, los pescados azules a la parrilla o las carnes blancas. Se sirve siempre fresco (entre 9 y 13 grados) Si los buenos conocedores del champán se inclinan más por los rosée es de esperar que los nuevos rosados entren a formar parte de nuestros gustos, porque en cuestión de vinos (como en tantas cosas de la vida) no se puede ser monoteísta nes laborales. No sé si Pau habrá llegado ahí. A ver si le he reventado el final de la historia. En cuanto al pollo de Dale Carnegie, lo único que hizo fue dar forma literaria (y pedante) a cuestiones de sentido común. Ya le vale con lo de que la única manera de salir triunfante de una discusión es evitarla. O con lo de que en lugar de hablar de uno mismo a los demás es mejor escucharlos cómo hablan de sí mismos. Eso sí, con esas enseñanzas, en la tele no se comería una rosca. Anda, comer. Victoria Beckham (cuánto tiempo, desde el corte de pelo) cuentan que se está hinchando a comer naranjas y limones para concebir una niña. Es cierto que desconozco las propiedades de los cítricos en orden a engendrar hembras, pero me creo más lo del ketchup para el pelo verde. Es de cajón: si las rojeces de la cara se quitan con un lápiz verde, lo verde se quitará con algo rojo. Reciprocidad. EL AGUIJÓN Parece que Vanity Fair se ha hecho con Suri Cruise (las fotos, de Annie Leibowitz) Tanta tinta- ficción ha corrido a cuenta de la chiquilla que más valdría que la exclusiva se la hubiera llevado una publicación fantástica. Es casi la niña de las estrellas (pero no porque sus padres lo sean, sino como la de V Ahora, eso de que la saquen en el Vanity Fair es como cuando los Janeiro empezaron a ocupar las portadas del ¡Hola! Un demérito para la revista.