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28 Internacional VIENTOS DE GUERRA EN ORIENTE PRÓXIMO SÁBADO 12 8 2006 ABC Los tres tenores de la literatura israelí, Amos Oz, A. B. Yehoshua y David Grossman, exigen el alto el fuego inmediato y le piden a Olmert que acepte negociar con Beirut y con la ANP para cambiar la cara de Oriente Próximo ¡Basta ya a la guerra en el Líbano! J. CIERCO. CORRESPONSAL TEL AVIV. ¡Basta ya! Maspik en hebreo. Basta ya de guerra, de muertos, de mutilados, de soldados caídos en el frente, de civiles aplastados por las bombas, de destrucción y venganza, de locura colectiva, de bombardeos indiscriminados, de cohetes sin código postal, de iluminados asesinos, de políticos frustrados. ¡Basta ya! En dos palabras. En una, si es en hebreo: Maspik La han gritado las tres voces, algunas veces más claras y valientes que otras, que suelen formar su particular coro cuando la ocasión lo requiere y desahogar la mala conciencia de Israel, que como todos los demás países de este convulso mundo, también la tiene. Tres voces muy respetadas tanto fuera como en casa. Tres voces, seis manos dedicadas a crear, a escribir, a novelar, a ensayar. Tres voces, seis manos, tres cerebros comprometidos con el paralizado campo de la paz israelí que le piden a su primer ministro, Olmert, que acepte el plan de siete puntos del Gobierno libanés de Fuad Siniora y negocie con Beirut. De paso, también con los palestinos, incluido Hamás. Los tres se llamaron por teléfono el sábado pasado y acordaron publicar en el diario Haaretz, en su edición en hebreo, un anuncio a toda página nada correcto política y militarmente hoy en día en Israel: Llamamos al Gobierno a pactar un alto el fuego mutuo e inmediato Y el campo de la paz, con demasiada lentitud, con infinita timidez, comenzó a renacer de sus cenizas. Tres voces, seis manos, tres cerebros, brillantes, finos, delicados, enrevesados, contradictorios que se han reunido en esa Tel Aviv que baila mientras mira al cielo de reojo, que se baña en el Mediterráneo mientras memoriza el camino a los refugios, para gritar ante un puñado de micrófonos, qué pocos, basta ya a la guerra. Con ABC como testigo privilegiado. David Grossman J DE DOMINGO Amos Oz DANIEL G. LOPEZ Pedido de paz unísono He aquí la vehemente conversación a tres bandas entre Amos Oz, Abraham B. Yehoshua y David Grossman, eternos candidatos al premio Nobel de Literatura, figuras literarias de primer nivel mundial, intelectuales que no eluden preguntas políticas y hoy, al menos en este Israel belicoso, defensores de eternas causas perdidas. Amos Oz: La idea de derrotar al eje del mal, de crear un nuevo Oriente Próximo y de cambiar la realidad, la cara del Líbano, nos parece engañosa e ilusoria A. B. Yehoshua: Israel debe hacer un serio esfuerzo para alcanzar un alto el fuego. Ya hemos estado dos veces en el río Litani y no deseamos volver. La respuesta inicial de nuestro Ejército está justificada como también la entrada en el sur del Líbano, pero ahora que hemos recibido una oferta positiva de A. B. Yehoshua Beirut, que apuesta por desplegar sus tropas en vez de Hizbolá, no se puede desaprovechar esta oportunidad David Grossman: Israel ya ha superado con creces su derecho de defensa propia. Nuestra respuesta se nos ha ido de las manos. No es verdad que por llegar al río Litani vayamos a acabar con la amenaza de los cohetes. No debemos caer en la trampa de Hizbolá en el sur del Líbano. Además, de intensificarse esta guerra caería el Gobierno de Beirut, habría más caos y sacaría provecho Hizbolá. Debemos prevenir EFE ese escenario catastrófico Oz: Irán ha querido ver, con las gafas de Hizbolá, hasta dónde puede llegar para dañar a Israel. Por eso hicimos bien en responder con fuerza y determinación para lanzar un claro mensaje al Islam radical y militante pero La idea de derrotar al eje del mal y crear un nuevo Oriente Próximo nos parece engañosa ahora nuestros objetivos deben ser menos pretenciosos Yehoshua: No podemos aparcar el problema palestino por la guerra del sur del Líbano. Entre otras cosas porque está todo demasiado unido y, sobre todo, porque los palestinos van a ser nuestros vecinos para siempre, también cuando llegue la paz, y tendremos que negociar con ellos a diario asuntos políticos, económicos, diplomáticos, étnicos Oz: El plan presentado por el Líbano supone una victoria para Israel y una derrota para Hizbolá, que significa además el triunfo de los árabes moderados. Hay que aprovecharlo y explicárselo así a nuestra opinión pública y a la opinión pública árabe e internacional Grossman: Si el Líbano nos hubiese ofrecido hace un mes el plan de siete puntos que ha cerrado el Gobierno de Siniora, incluidos los ministros de Hizbolá que lo componen, Israel lo hubiese agarrado al vuelo para no soltarlo más Yehoshua: Vuelvo a hablar de los palestinos porque si neutralizamos ese frente dejaremos sin legitimidad muchas de las estrategias fundamentalistas. Hay que hablar con los palestinos de una vez por todas, en cuanto termine la guerra del sur del Líbano. Lo antes posible. Hay que hablar con Mahmud Abbas pero también con el primer ministro de Hamás, Ismail Haniyeh. Y con Marwán Barghuti, el autor del Documento de los Prisioneros. Hay que cerrar un acuerdo inmediato de alto el fuego en Gaza. Llegar a un intercambio de nuestro soldado secuestrado, Guilad Shalit, por mujeres y menores palestinos en cárceles israelíes. Lograr el despliegue de una fuerza seria que impida el tráfico de armas en la frontera con Egipto. Abrir un paso seguro para que puedan comunicarse Gaza y Cisjordania. Organizar una conferencia internacional de donantes que se comprometa a reconstruir Gaza. Y, en paralelo, sentarnos a la mesa para llegar a un acuerdo negociado, nada de decisiones unilaterales, sobre Cisjordania Grossman: No habrá paz con los palestinos si no hablamos con Hamás, con un Hamás que se comprometa a un alto el fuego, que acepte los acuerdos sellados en el pasado, que reconozca al Estado de Israel. En cuanto lo haga, sin esperar un minuto, habría que hablar con ellos Oz: La guerra nunca ha llevado a la paz. Sólo el diálogo y la negociación son herramientas útiles para salir del túnel. La solución final pasa porque haya dos Estados, uno al lado del otro. No cohabitarán como una familia feliz, no habrá más remedio que dividir la casa y que cada uno viva de espaldas al otro, si es necesario, pero en la parte de la casa que le corresponde Yehoshua. Grossman. Oz. Abraham. David. Amos. Amén.