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ABC SÁBADO 12 8 2006 Nacional 15 EL DRAMA DE LOS INCENDIOS MINISTROS COMO PLAGAS i a Cristina Narbona le quedara algo de vergüenza política hubiera presentado la dimisión el verano pasado después de haber dicho que en España se regaban las lechugas con aguas fecales, declaración acogida con enorme alborozo por la prensa amarilla británica. Pero no. Cristina Narbona no dimitió porque había agotado su capital de vergüenza política cuando aceptó ser ministra para cargarse el trasvase del Ebro que ella misma había defendido con ahínco en los últimos gobiernos de Felipe González. No contenta con haber dejado al Levante sin esperanza de agua, la ministra se recrea en la suerte y cada cierto CARMEN tiempo consigue irritar MARTÍNEZ a los pacíficos y esforzados murcianos con alguna declaración extemporánea e injusta. Nuestra ministra de Medio Ambiente no se sonrojó cuando fue pillada en falta en la famosa foto de Vogue. El pecado no fue tanto reclinarse sobre unas pieles para el famoso posado como mentir descaradamente después al asegurar que las pieles en cuestión eran sintéticas. Ella es así; incluso daba por buena la confusión entre una caca de gato vulgar y otra de lince protegido si ello le servía para paralizar una carretera proyectada por el gobierno de Esperanza Aguirre. A Cristina Narbona no se la vió por Guadalaja durante la tragedia del año pasado y este año ha ido a Galicia a insultar a un grupo de trabajadores sobre los que ha extendido una sombra de criminalidad generalizada sin una sola prueba de su implicación en la ola de incendios de este verano. El Ministerio de Medio Ambiente es un departamento inútil y gafado. Nació como un guiño hacia los ecologistas pero carece de competencias y sólo sirve para mantener eso que Maragall ha dado en bautizar como el Estado residual Las autonomías hacen y deshacen hasta que llegan las catástrofes. Entonces el ministro de turno tiene que confesar abochornado a la familia que eso de gobernar, en su caso, no es más que retórica; nada está en sus manos más que la elegancia para encajar la críticas. Pero Cristina Narbona ha compensado la conocida falta de competencias con una infatigable capacidad para el enredo: ayer advertía a los touroperadores extranjeros sobre los riesgos de la sequía en España y hoy culpa a unos misteriosos despechados de la devastación provocada en Galicia por los incendios forestales. Si Narbona y sus compañeros de gabinete dedicaran la mitad del esfuerzo que ponen en buscar culpables o excusas a conocer las causas y las razones de los problemas probablemente Zapatero no contaría sus apariciones públicas por abucheos. Y eso que él es el rey de la democracia mediática como ha vuelto a demostrar esta semana, pero la política de gestos es a todas luces insuficiente cuando se está rodeado de ministros como Cristina Narbona. S Una columna de humo empañaba ayer la tradicional imagen de la catedral de Santiago JAIME GARCÍA España no cumple las medidas que la UE aprobó en mayo con el voto socialista El documento entró en vigor después de la tragedia de Guadalajara de Medio Ambiente pidió un listado de medidas concretas al Consejo Nacional de Bosques, y luego no se han puesto en marcha FERNANDO ROJO GUADALAJARA. El Ministerio de Medio Ambiente no ha puesto en práctica ninguna de las recomendaciones que contiene una resolución del Parlamento Europeo aprobada el pasado 18 de mayo para hacer más eficaz la lucha contra los incendios. El denominado informe Galeote que impulsó el eurodiputado del PP tras el incendio de Guadalajara, contó con un amplísimo respaldo de la Eurocámara, incluidos los votos del grupo socialista. En el documento se pide la creación de una estrategia europea de lucha contra estas catástrofes basada en un protocolo de actuación común, así como en una directiva para la prevención y gestión de los incendios. También se reclama la creación de un mecanismo comunitario de protección civil, con fuerzas que estén en permanente alerta cuando se declaran los fuegos. A todas estas recomendaciones generales le acompañan algunas que van específicamente dirigidas a los Estados miembros y que España aún no ha adoptado. Por ejemplo, en el apartado tercero se considera necesario que en todos los países se elabore un listado completo b El Ministerio de las zonas más expuestas a sequías prolongadas e incendios, así como de los medios disponibles, con objeto de delinear una estrategia de prevención y facilitar la coordinación y la eficacia de las acciones sobre el terreno Entre los incumplimientos del Gobierno español también se encuentra el del punto 23, en el cual se dice que cada país debe ejecutar obligatoriamente medidas para la prevención de incendios que incluyan la limpieza de los bosques o el apoyo a medidas de fomento de la rentabilidad forestal que eviten la despoblación de las zonas de montes menos rentables. A la vista de lo ocurrido en Galicia, tampoco el Gobierno de Zapatero ha hecho demasiado caso a la recomendación trigésima de dicho documento, en la cual se insta a la mejora de la coordinación y comunicación de la información sobre los recursos existentes en caso de catástrofes, diseñando al efecto métodos de actuación armonizados, en particular, para garantizar las operaciones necesarias de urgencia para disponer inmediatamente, por un período limitado de tiempo, de equipos terrestres y aéreos de lucha contra los incendios forestales Además, en el apartado 32 se pedía a los Estados miembros y a las autoridades locales que eliminasen los obstáculos administrativos y geográficos a la protección civil, y apoyen la mayor flexibilidad y operatividad de los equipos de rescate en las regiones vecinas Antes de la aprobación de dicha resolución en el plenario de Estrasburgo, una comisión del Parlamento Europeo visitó en enero las zonas siniestradas en 2004 y 2005 en Guadalajara, Riotinto y Portugal. Posteriormente, se celebró en marzo una audiencia pública en Bruselas, donde pudieron expresarse por primera vez en sede parlamentaria los familiares de las víctimas del incendio de Riba de Saelices. Pero el informe Galeote no es el único de estas características que se ha elaborado últimamente después del impacto de la catástrofe de Guadalajara. El propio Ministerio encargó al Consejo Nacional de Bosques la elaboración de un listado de medidas concretas, alguna de las cuales tampoco se han puesto en práctica. Una comisión formada por representantes de 27 organismos e instituciones y privadas aprobó en diciembre un dictamen que establece 13 recomendaciones dirigidas a mejorar la situación en cuanto a la prevención y riesgos de incendios forestales en España. El documento reclama una mejora de la coordinación interadministrativa y entre todos los agentes implicados en la problemática de los incendios forestales así como que se ahonde en la formación e investigación, la optimización del uso de los medios técnicos y la aplicación de nuevas tecnologías entre otras cosas.