Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC SÁBADO 12 8 2006 Opinión 7 TRIBUNA ABIERTA POR ENRIQUE VALENTÍN IGLESIAS UNA OPORTUNIDAD PARA LA JUVENTUD DE IBEROAMÉRICA Este es el momento de formular planes específicos para mejorar la calidad de la educación y abrir nuevas oportunidades de acceso al trabajo para el segmento juvenil; de incentivar su gusto por la innovación y la investigación D ESDE hace seis años y luego que la Asamblea General de Naciones Unidas aprobara la recomendación de la Conferencia Mundial de Ministros de Asuntos de la Juventud (Lisboa, agosto de 1998) en todo el mundo el día 12 de agosto se celebra el Día Internacional de la Juventud. Significa que en esta fecha los Estados y las sociedades deben reflexionar sobre este grupo de la población, sobre su realidad, sus carencias, su futuro y su rol en cada país. Actualmente en Iberoamérica casi el setenta por ciento de la población tiene menos de 30 años de edad (más de 150 millones tienen entre 15 y 29 años) es decir, nuestra región es mayoritariamente una zona geográfica de gente joven. Considerando este dato, podemos decir que hoy es el día de la mayoría de los ciudadanos iberoamericanos. Nunca antes y muy probablemente nunca después, habrá en nuestra región tantos y tantas jóvenes como hoy. Nos encontramos ante una ocasión crucial no sólo para las y los jóvenes iberoamericanos, sino para el futuro de cada uno de nuestros países. Este es el momento para hacer aquellas transformaciones profundas que necesitamos para alcanzar el desarrollo y el progreso que tanto reclaman nuestros pueblos. Las inversiones en juventud deben hacerse ahora. Este es el momento de formular planes específicos para mejorar la calidad de la educación y abrir nuevas oportunidades de acceso al trabajo para el segmento juvenil; de incentivar en ellas y ellos el gusto por la innovación y la investigación. En definitiva, de dotarlos de ciudadanía real. El efecto de estas y otras acciones emprendidas desde los Estados tendrán efectos positivos en el mediano y largo plazo. ¿En qué situación se encuentra hoy nuestra juventud? Los datos contenidos en el estudio La Juventud en Iberoamérica: Tendencias y Urgencias (CEPALOIJ) nos indican claramente que estamos en presencia de una realidad donde predominan las paradojas. Si bien ahora las y los jóvenes están mejor capacitados para el mundo laboral debido a que han recibido una mejor educación que sus padres, deben lidiar con muchas más dificultades que sus antecesores para encontrar trabajo, debido en parte a que están inmersos en un sistema que no los considera sujetos activos de su proceso de formación, lo que les niega la posibilidad de desarrollarse y emanciparse de sus familias. Gracias a la tecnología y a sus numerosas herramientas, las nuevas generaciones tienen acceso a más y mejor información, pero sus posibilidades de participación y de decisión en temas importantes es marcadamente insuficiente. De igual manera, pese a que la morbilidad juvenil se debe principalmente a accidentes o hechos de violencia, no existen planes de salud o educación enfocados en esa dirección. También es paradójico que pese a su alta participación en acciones de voluntariado- -que demuestra su interés por los temas sociales- -el divorcio entre juventud y política haya distanciado al segmento juvenil de las grandes decisiones de cada uno de nuestros países y, sobre todo, que haya estimulado la apatía y el desinterés en la política, lo que supone grandes riesgos para la democracia. Junto a la Secretaría que dirijo se encuentra la Organización Iberoamericana de la Juventud (OIJ) el único organismo del mundo que diseña y fomenta políticas públicas intergubernamentales a favor del segmento juvenil dirigidas a resolver, entre muchos otros, los problemas que anteriormente enuncié. En la OIJ no están preocupados sino ocupados por la juventud, y, en sus catorce años de existencia, el fruto de su trabajo tuvo uno de sus momentos más importantes cuando en 2005 los Estados miembros de nuestra región firmaron la Convención Iberoamericana de los Derechos de la Juventud. Se trata del primer tratado de Derechos Humanos elaborado específicamente para las y los jóvenes. Un documento único en el mundo que reconoce y consagra a la juventud como un sector con características, necesidades y derechos específicos. La Convención Iberoamericana de Derechos de la Juventud se encuentra actualmente en la primera etapa de su proceso de ratificación, es decir, aquella en la que los países firmantes ponen el texto a discusión parlamentaria para su aprobación. De la mano de la Convención y en atención al mandato emanado de la declaración final aprobada en la XV Cumbre Iberoamericana de jefes de Estado y de Gobierno (Salamanca, octubre de 2005) la OIJ está elaborando un Plan Iberoamericano de Juventud. Se trata de establecer una hoja de ruta que recoja las problemáticas que enuncié anteriormente y en base a ello proponga soluciones concretas que tengan como fin último promover los derechos de los jóvenes y la integración entre las nuevas generaciones de iberoamericanos. Con ambos instrumentos, la Convención Iberoamericana de Derechos de la Juventud y el Plan Iberoamericano de la Juventud, estamos dando pasos concretos no sólo para mejorar la vida de nuestras y nuestros jóvenes, sino que estamos avanzando hacia sociedades más justas e integradoras. Tenemos la oportunidad histórica de marcar un antes y un después en el devenir de nuestra comunidad y no podemos darnos el lujo de desaprovecharla. Creo firmemente que en los jóvenes está el futuro de Iberoamérica y por eso desde esta tribuna envío mi más afectuoso saludo a nuestros más de cien millones de jóvenes y los invito a hacerse parte viva del proceso de ratificación de la Convención Iberoamericana de Derechos de la Juventud que la OIJ comienza oficialmente hoy. Secretario general iberoamericano REVISTA DE PRENSA POR DIEGO MERRY DEL VAL SÓLO FIRMEZA ANTE EL TERROR Intenso cruce de argumentos en la Prensa británica al día siguiente de la operación policial contra los terroristas aéreos. El mensaje dominante es el de firmeza y aplauso a las fuerzas de seguridad, pero hay voces discordantes. Para el Times, la complacencia que ha crecido en el último año respecto a la amenaza islamista ha terminado Ahora aparecerán críticos y cínicos a quienes les gusta creer que si nuestra política exterior cambia, el extremismo no tardará en evaporarse Sin embargo, los yihadistas consideran a la sociedad occidental intrínsecamente maligna. Si cambia nuestra política en Irak o en Palestina, buscarán otras justificaciones para su fanatismo En el mismo periódico, Gerard Baker carga contra los escépticos que ponen sistemáticamente en duda el peligro real de los planes frustrados por la Policía, pero están listos para justificar políticamente a los terroristas cada vez que tienen éxito. El primer paso para derrotar a los terroristas es no culparnos a nosotros mismos titula el comentarista. Pocos pueden contemplar con optimismo la situación en Irak y el Líbano, pero sería una peligrosa temeridad asumir, como hacen algunos, que occidente debe retirarse dándose golpes de pecho El Telegraph habla de operación ejemplar de la Policía, pero considera fallida la política gubernamental de integración de los musulmanes. Demasiado tarde. El odio global ha ayudado a corromper las mentes de una generación de jóvenes musulmanes Para el diario liberal- conservador es prácticamente nada lo que el Gobierno puede hacer y la cuestión depende enteramente de las familias de estos jóvenes. En una línea muy distinta, Dan Plesch expone en el Guardian su convicción de que Gran Bretaña y EE. UU. han abandonado todos los principios de la lucha efectiva contra el terrorismo y acusa al ministro del Interior, John Reid, de no enterarse El comentarista invita a no vacilar a la hora de usar la controvertida experiencia británica en contrainsurgencia, incluso la que procede de su época imperial. El Washington Post, más escéptico, invita a no olvidar que ninguna política va a garantizar una seguridad total. Mucho más contundente que sus colegas anglosajones se muestra el francés Le Figaro: No hay que tener piedad con los artilleros y los servidores de esta guerra reaccionaria, las milicias y los estados que los animan. Por mucho que disguste a los que denuncian la tentación liberticida de los gobiernos, el esfuerzo no permite ninguna reserva