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ABC VIERNES 11 8 2006 Sociedad 51 Ciencia Las Perseidas podrán verse este fin de semana aunque la Luna les restará parte de su brillo Los mejores lugares para avistar la lluvia de estrellas son puntos alejados de las luces de la ciudad b Este año, la Luna no permitirá ver demasiadas estrellas fugaces. Sin embargo, las Lágrimas de San Lorenzo son una buena excusa para pasar una noche al aire libre DANIEL MEDIAVILLA MADRID. Pueden culpar a la Luna, porque este año casi todas las Lágrimas de San Lorenzo escaparán a nuestra vista. Las estrellas caerán con la frecuencia habitual, pero la luz de nuestro satélite, a un 87 por ciento de su tamaño, se tragará el brillo de casi todas las Perseidas. Aun así, será posible observar un pequeño número. Eso sí, una importante dosis de paciencia será necesaria. El mejor momento para ver lo poco que nos deje el fulgor de una Luna casi llena será la noche del sábado al domingo. A las 2 de la madrugada se producirá el momento de mayor intensidad del fenómeno. Caerán hasta 60 estrellas fugaces por hora y quizá entonces podamos cazar alguna que haga que la espera merezca la pena. Si todavía no se ha desanimado y quiere probar suerte con las Perseidas, ahí van un par de consejos para su observación. Busque un lugar oscuro, a ser posible fuera de un centro urbano, donde las luces artificiales no entorpezcan la vista del cielo. Después localice el norte y gire 30 hacia su derecha. Sitúese en una posición cómoda, preferiblemente medio acostado y mire a una altura media sobre el horizonte. Si esa noche San Lorenzo suelta alguna lágrima saldrá por ahí. Mapa del cielo para observar las Perseidas Cefeo Osa Menor Osa Mayor Estrella Polar Llu via de Pe rse Casiopea ida s PERSEO Horizonte 330 0 NORTE 30 Infografía ABC Las lágrimas ardientes de San Lorenzo San Lorenzo, que había nacido en Huesca, era el administrador de los bienes de la Iglesia cuando se sentaba en el trono de Pedro San Sixto II. Era el año 258 y corrían malos tiempos para los cristianos. El emperador romano Valeriano los perseguía sin piedad y tanto Sixto como Lorenzo iban a sufrir martirio por la firmeza de sus creencias. De acuerdo a la tradición, después de crucificar al Papa, los romanos quisieron hacerse con los tesoros de la Iglesia, pero cuando el emperador exigió a Lorenzo que le entregase los bienes eclesiales, el santo reunió una muchedumbre de huérfanos, lisiados y enfermos, y se los presentó diciendo que esos eran los tesoros de la Iglesia. Por su reacción, se ve que al emperador Valeriano no le hizo mucha gracia la respuesta de San Lorenzo, y cuenta la leyenda que, para vengarse de la afrenta e intentar que confesase el paradero de las joyas, lo asó a la parrilla. El santo soportó su tormento el 10 de agosto de 258 y durante las noches posteriores a la ejecución los romanos vieron cómo se dibujaban en el cielo las lágrimas ardientes de san Lorenzo. Así explicaban los hombres del medievo las lluvias de estrellas fugaces que todos los años adornan el cielo entre el 8 y el 14 de agosto. Alternativa a las Perseidas Sin embargo, para los que no sean tan pacientes, quienes tengan algún deseo grande y urgente que pedir, o los que quieran probar otra experiencia, hay una alternativa: los meteoros rasantes. Aparecerán hoy por la noche, justo después de la puesta del sol, y tendremos poco más de hora y media para ver alguno. Los meteoros rasantes son más escasos que las Perseidas tradicionales- -en una hora no es probable ver más de uno o dos- pero el espectáculo merece la pena. Este tipo de estrellas fugaces son majestuosamente lentas y la sensación de su avistamiento es mucho más duradera; sin olvidar esos valiosos segundos extra para pedir el deseo deseado sin tanta precipitación. Contemplar estos meteoros rasantes es simple. Sólo hay que tumbarse en un lugar similar al que podríamos elegir para disfrutar de las Perseidas y mirar hacia arriba. Estas estrellas cruzan la bóveda celeste por su cénit y casi siempre lo hacen de norte a sur. Podrán verse hasta que aparezca la Luna. Ahora, un poco de historia. Los primeros avistamientos del fenómeno da- La noche del sábado al domingo será el mejor momento para ver Perseidas tan de 36 d. C. y quedaron registradas en los anales chinos, pero hasta el siglo XIX no se conoció el verdadero origen de las Perseidas. Entre 1864 y 1866, Giovanni Schiaparelli, estudiando la órbita del cometa Swift- Tuttle, halló la causa de las precipitaciones luminosas que todos los años se producen en agosto. Lo que los hombres del medievo habían atribuido a las lágri- AP Los meteoros rasantes son una alternativa para los que no quieran trasnochar. Se verán tras la puesta del sol mas de San Lorenzo eran, en realidad, diminutos fragmentos- -del tamaño de un grano de arena- -de la larga cola del Swift- Tuttle que entran en la atmósfera terrestre a más de doscientos mil kilómetros por hora y se desintegran regalándonos un último fogonazo de despedida. La última vez que el Swift- Tuttle pasó junto al Sol fue en diciembre de 1992, intensificando la intensidad en la lluvia de Perseidas. La de 1993 fue una de las más espectaculares de la historia; se llegaron a ver 500 estrellas fugaces en una hora. Desde ese momento, la densidad de la cortina del Swift- Tuttle se ha atenuado paulatinamente y las precipitaciones meteóricas ya no son tan intensas. En 2007, al menos, la Luna no estará para molestar.