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14- 15 40 LOS VERANOS DE LOS 25 MEJORES RESTAURANTES DE ESPAÑA MENS SANA El Bohío POR CARLOS MARIBONA E n Illescas, a 35 kilómetros de Madrid y otros tantos de Toledo, El Bohío se ha consolidado como uno de los grandes restaurantes de España. Un mesón castellano abierto antes de la Guerra Civil, que debe su nombre a la estancia en Cuba de una parte de la familia, convertido ahora de la mano de los hermanos Rodríguez Rey, Pepe y Diego, en un lugar de referencia gastronómica que mejora año tras año. Pepe Rodríguez es un cocinero con las ideas muy claras, con un enorme respeto por el producto, que consigue platos de difícil sencillez y equilibrio, inspirados casi siempre en el viejo recetario de su tierra manchega, aunque no renuncia a elaboraciones más cosmopolitas. Resulta pasmosa la facilidad que tiene para actualizar los platos de siempre y hacer de ellos verdaderas creaciones. Entre ellas, por ejemplo, su huevo con polvo helado de ajo y pimentón, versión de sopa de ajo, o el velo de garbanzos, la pringá y su caldo, peculiar y genial visión del cocido que sigue formando parte del menú de esta temporada. Menú que se abre con un atún en escabeche de tomate y pomelo. Y sigue con un pisto con chopitos; bogavante con aguacate y tomate; cigala con emulsión de coco, almendra y miel, excelente variante del ajoblanco; y queso de cabra de Toledo frito con aceituna negra y naranja. Luego, un plato espectacular en su sencillez y respeto al producto, el hue- POR MARTA BARROSO Y TERESA DE LA CIERVA Belleza Cuestión de brillo No hay manera. El pelo seco sin brillo y no sabe qué hacer para devolverle el esplendor perdido. Tranquilidad. Nada como probar un buen remedio casero que, en tan sólo media hora, conseguirá que su melena brille con luz propia. Los ingredientes son sencillos: un plátano, aceite de girasol y lima. Y la receta, tirada. Lo que hay que hacer es triturar el plátano y mezclarlo con una cucharada de aceite de girasol y media cucharada de zumo de lima. Ponga las manos en la masa y extienda tan peculiar mezcla por su cabello; tras esto, póngase una bolsa de plástico para que no se escurra y... ¡procure que no la vea nadie! Cuestión de estética, más que nada. Déjelo actuar durante treinta minutos y después aclárelo muy bien con agua caliente antes de lavarlo. Los resultados, fantásticos. Los hermanos Rodríguez Rey dirigen el restaurante El Bohío Dirección: Av. Castilla- La Mancha, 81. Illescas (Toledo) 925 51 11 26. www. elbohio. com Días que cierra: domingo, lunes noche y agosto. Precio medio: 70 euros. Menú degustación: 75 euros. Calificaciones en las guías: Campsa, 2 soles; Michelin, 1 estrella; Gourmetour, 8,5; LMG, 8. ABC vo de primavera con guisantes y trigueros; rabo de cerdo con col trufada y lentejas; el ya citado e imprescindible velo de garbanzos; salmonete con guiso de alcachofas; y excelente presa con berenjenas y aromas de eucalipto. No baja el nivel con los dos pos- tres: torrija helada y plátano con azafrán y yogur. Como único aspecto negativo, el comedor, que mantiene una estética un tanto desfasada estilo remordimiento lo ha definido alguien) más propia del viejo mesón que de un restaurante tan galardonado y exquisito. A lo que no se le puede poner objeciones es al trabajo de Diego, el hermano de Pepe, dirigiendo la sala. Es el responsable también de la espectacular bodega, una de las mejores de España, que ha recibido numerosos galardones y que contiene vinos de todo el mundo. Tan cerca de Madrid que casi es un restaurante capitalino más. No tengan pereza de acercarse a Illescas. CHIPS DE VERANO POR JOSÉ MANUEL NIEVES BLOG DE PAPEL POR ALFONSO ARMADA Verano. La luz batida, el viento desplomado bajo el rumor de la higuera, el agua fresca del grifo con sabor a hierro y minería, un arroyo apenas domesticado, los pechos grávidos de la vecina, un lagarto verdeorujo que no se fía de los niños y el tiempo mil veces más largo que la sombra del ciprés y que ni sospecha de la existencia de la muerte. Un mar de añil y cuarzo. Padre. Las rendijas de la persiana eran como la línea discontinua de las fronteras, una lección aprendida en clase de Geografía: por cada tronera, un haz de luz vestido de polvo. Como Gulliver a la hora de la siesta, nos sentábamos al banquete de su voz. No sé si inventaba los cuentos sobre la marcha, pero nadie los ha contado nunca mejor. Ahí sí que empezó el viaje. Ahora que los labios no siempre le obedecen, quisiera que este candil le alumbrara para que las palabras pasaran el río de cobre. Ahora que he aprendido a escuchar es cuando más se calla. Candil. El mundo quieto como la noche, el resplandor en la mejilla y el silencio para leer con el fervor de los ciegos. Cogiendo las palabras como si fueran manzanas. Orilla. Los pies que palpan la piel del agua están hechos de esencia de mercurio. LA CANCIÓN DEL COLA CAO. Aparece el otro día un amigo que, tonteando con el wap, terminó por descargarse, enterita, la canción del Cola Cao. Ya saben, esa de yo soy aquel negrito del África tropical... Y para que a nadie se le pase el detalle, va el tío y se la pone de melodía en el móvil. La cosa es que ayer, en plena calle, un señor de provecta edad escuchó la cancioncilla y nos abordó sin previo aviso. ¿Cómo hago para ponerla yo? Intenté explicarle lo del wap y las descargas, pero desistí enseguida, no había más que ver su cara. Le pregunté si tenía Bluetooth en su móvil, pero tampoco. No reaccionaba. Así que le pedí amablemente que me dejara su terminal. Tenía. Copié la canción desde el móvil de mi amigo. El hombre no se lo creía. Me miraba, se reía... Me sentí como Cortés dando espejitos a los indios...