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2- 3 40 LOS VERANOS DE FACTOR 32 llano a causa de una subida de azúcar. Fue a finales del mes de marzo. Y a comienzos de abril, Paquirrín echó más leña al fuego reconociendo públicamente su distancia con el novio de su madre, por entonces ajeno a los quebraderos de cabeza que le traería el caso Malaya Francisco Rivera Pantoja dijo que a su abuela materna Julián Muñoz no le gusta. En cierto modo también lo opino yo, porque aunque le tenga cariño, sí que ha perjudicado de alguna manera a mi madre por todas las cosas pendientes que tiene. Ojalá no entre en la cárcel. Primero por él y segundo por mi madre, porque lo va a pasar muy mal, ella y nosotros Ya se lo veía venir. La cantante tuvo que salir a apagar ese fuego y afirmó en un programa de máxima audiencia rosa que habían arrancado ese testimonio a su hijo a golpe de talonario. Mientras conseguía controlar esa llamarada, un nuevo incendio le llegó desde Perú. Los medios del país suramericano recogían la noticia de la ampliación del caso de la adopción de su hija. Por lo visto, esta vez no se le acusaba de adopción ilegal, sino de tráfico de menores. Los italianos feos van a la Marina lego a La Coruña y encuentro gominolas en la habitación del hotel. Ya me podían haber dejado la botella de champán rosado que tomaron Deborah Kerr y Cary Grant en Tú y yo que ni la habría tocado. Pero gominolas... Igual que hay un complot para arruinar a Michael Jackson, estoy convencida de que hay un complot para que me ponga como una foca (sólo falta que me den crema hidratante como a la secuestrada de El silencio de los corderos No quedó ni una. Una ciudad que me ofrece gominolas y que tiene un clima en el que al sol del mediodía empiezas a echar de menos la toquilla ya me tiene ganada. También es una ciudad preciosa, pero el mundo está lleno de ciudades bonitas. Coruña se ha quedado sin su alcalde eterno, pero, como esto no es Marbella, en lugar de al trullo se ha ido al Vaticano. Aquí hay mucha clase. Y muchas grandes fortunas. De toda la vida (la condesa de Fenosa) o de los últimos tiempos (Amancio Ortega) Las fortunas creadas en una temperatura civilizada son como más finas que las amasadas bajo el sol (y que te llevan a la sombra) Y en la cuna (de adopción) del mayor millonetis una no puede evitar peregrinar al primer Zara, el de la calle Torrerio. Casi nunca voy a Zara (no soy Esperanza Aguirre y no tengo que presumir de modesta) pero el primer Zara es un lugar de culto, tanto como Graceland en Memphis. La meca de Zara ha estado tres días llena de marineros. Los de la regata de grandes veleros (las Tall Ships Races en su 50 aniversario) Venían de Cádiz y ayer zarparon para Antwerp (Bélgica) Especialmente llamativos los marineritos de los buques escuela. Los monísimos daneses se colgaban del palo mayor (era un ejercicio, no un castigo) los portugueses recibían visitas hasta última hora; los mercanti- L ROSA BELMONTE El Amerigo Vespucci buque- escuela de la Marina italiana listas rusos (vestidos como de El acorazado Potemkim hacían caja con un tenderete a bordo y una máquina de hacer monedas, y los italianos... Bueno, los del Amerigo Vespucci buque escuela de la armada italiana, son tan chulos como su nacionalidad hace suponer. Con ese barco ya se puede. Botado en 1931, con 82,40 metros de eslora, 15,50 de manga, 6,30 de calado y una superficie vélica (de vela) de 3.100 metros cuadrados, es una fragata de impresión que parece distraída de la Armada Invencible. Mmmm, como esto pretende ser un elogio, digamos que tiene el aspecto del HMS Victory de Nelson. Famosas son las fiestas sólo para chicas del buque (y las chicas hacen cola para subir a la nave) Se cuenta que los transalpinos se han aprovisionado de preservativos en las farmacias cercanas al puerto, mientras los rusos han arrasado con protectores solares. Inexplicable. No lo de los rusos, lo otro. Los italianos del Amerigo Vespucci son ABC Más contratiempos Pero Isabel aún tendría que hacer frente a otros contratiempos. Se la vio muy afectada en el entierro de Rocío Jurado en Chipiona. Su madre recibió poco después un golpe en la pierna y tuvo que ser ingresada. Y, cuando todos los truenos parecían haber caído sobre su cabeza, llegó la detención de Julián Muñoz. Estuvo varios días recluida en su casa de Marbella hasta que tuvo que hacer la primera aparición en público con motivo de un concierto que debía ofrecer en Alicante. La artista consiguió que la organización se zafara de la prensa del corazón, pero el acoso ya era insalvable. El fuego la cercaba. Todos esperaban a la entrada de la cárcel de Alhaurín de la Torre su llegada. Pero han pasado los días e Isabel no ha visitado aún a su novio. Suficiente para volver a meter palos en candela. El rumor de una supuesta separación de Julián Muñoz justo antes de su detención ha crecido como consecuencia de las condiciones climáticas. He pasado penas peores decía Isabel Pantoja escuetamente hace unos días. Hablaba de las quemaduras del pasado recordando sólo las cenizas. Pero aún había rescoldos. Ayer, alegorías del destino, desde Sevilla se rociaron las brasas con alcohol y el viento de levante gaditano las avivó de nuevo. Dicen que en el aire se escuchaba una vieja copla. Ay pena, penita, pena. más feos que Piccio (lo pongo con dos ces para que suene italiano) Son tan poco agraciados como su nacionalidad no hace suponer. Desde Pasolini, Dino Meneghini, Alvaro Vitali o Adriano Celentano no había visto italianos tan poco atractivos. Pero ser italiano es patente de corso (o de sardo) con las mujeres. Eso sí, el uniforme es de lo más pintoresco. Chaqueta corta, pantalón blanco marcando culo (culones sí son) y, colgando de media pierna, un abrecartas. Porque no puede decirse que eso sea un sable. Y las mujeres los reclaman para hacerse fotos con ellos por el puerto. No sé, creo que los pocos italianos feos se alistan en la Marina. Guapos o no sus ocupantes, muy vistosa la salida y el momento en que esos enormes barcos de tres palos desplegaron sus velas. Al fondo de la bahía, en la costa de Ferrol, se veía el humo de uno de los cientos de incendios que arrasan Galicia. Parecía una batalla naval. Pero no había cañonazos, había cabro... EL AGUIJÓN Dos señoras gordas (Two fat ladies) es un programa de cocina emitido en la televisión inglesa. A las dos señoras gordas (a Clarissa Dickson Wright, especialmente) no les molestaba en absoluto que les llamaran gordas, lo que les molestaba era lo de señoras. De la misma manera, supongo que a la senadora Hillary Clinton, un vez vista su escultura, no le molesta aparecer con las tetas al aire, sino con esa cara surcada por mil arrugas, que parece que se ha escapado de Shangri- La.