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ABC VIERNES 11 8 2006 Internacional 29 VIENTOS DE GUERRA EN ORIENTE PRÓXIMO Un soldado israelí herido hace el signo de la victoria mientras es conducido en camilla a un hospital de la ciudad de Haifa, en el norte de Israel AFP El número de bajas israelíes hace dudar a Olmert antes de ordenar la gran ofensiva El Gobierno de Tel Aviv no puede proteger la zona de seguridad en el sur del Líbano b Los militares hebreos dicen ha- ber aprendido la lección del mes de guerra transcurrido y se prepararan para invernar, si es necesario, en el país del cedro JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. Los medios de comunicación israelíes han hecho piña con su Gobierno, con su Ejército en la guerra contra Hizbolá. Las críticas han sido imperceptibles. Los mensajes de apoyo y sustento constantes, ciegos, se habían sucedido sin solución de continuidad. Hasta ahora. Hasta que el pasado domingo murieron, de una sola tacada, 12 soldados israelíes en Kfar Guilad por culpa de un cohete Katiusha de Hizbolá. Hasta que horas después, en un día negro, fallecieron tres civiles en Haifa, alcanzada por más misiles. Hasta que el miércoles se contaran, uno a uno hasta quince, más soldados israelíes caídos en el frente. Hasta que ayer llegaran noticias de otro puñado de militares hebreos abatidos en el sur del Líbano. Los aplausos a las últimas decisiones de Ehud Olmert; de su ministro de Defensa, Amir Peretz; de su jefe del Estado Mayor, el general Dan Halutz, ya no son los de una entregada clac. Y el primero en subirse al barco de las recomendaciones cáusticas, el columnista más prestigioso de la Prensa hebrea, Nahum Barnea. El número de muertos ha comenzado a ser un problema político, como lo fue hace 24 años en la Guerra del Líbano. Hizbolá no necesita centenares de milicianos para atacar a nuestros soldados. Un grupo de personas les es suficiente. La situación de Israel en el sur del Líbano es como la del gato Tom con el ratón Jerry de los dibujos animados. Lo que tiene que hacer Ehud Olmert es aceptar la oferta diplomática de Estados Unidos y salir de la guerra con algunos objetivos logrados. Coge lo que te ofrecen Olmert y sal corriendo de allí De ahí que, en opinión de otros destacados analistas militares y diplomáticos, el jefe del Ejecutivo israelí y su ministra de Asuntos Exteriores, Tzipi Livni, se agarren como clavo ardiendo a los últimos esfuerzos negociadores en la sede de la ONU en Nueva York. El éxito de la diplomacia occidental serviría para sacar al Ejército de Israel de la ratonera, de la trampa de Hizbolá, que se ha preparado en los últimos seis años, con la inestimable ayuda de Siria e Irán, para hacer frente a la gran ofensiva terrestre que ultima el Tsahal Los mandos militares aseguran haber aprendido la lección de este mes de guerra. Dicen estar dispuestos, si es necesario, a pasar el invierno en el Líbano, pero son conscientes de que por no controlar, todavía no controlan siquiera la zona de seguridad de entre 4 y 6 kilómetros dentro de territorio libanés, donde la resistencia de Hizbolá es feroz y eficaz. Búnkers Y lo es porque los milicianos chiíes cuentan, por ejemplo, con búnkers en los que esconderse, con comida y agua para varias semanas, con armas ligeras, cohetes anticarro y misiles Katiusha con electricidad, con equipos de comunicación y de visión nocturna, y hasta con aire acondicionado. Pueden incluso emboscar detrás de las líneas enemigas y provocar muchas bajas. El Ejército israelí, si lanza su gran ofensiva terrestre, tendrá problemas para abastecer a sus tropas Washington presiona a Tel Aviv para que no piense en llegar a Beirut, porque eso haría caer al Gobierno avanzadas por las carreteras y caminos minadas, las bombas trampas, los cohetes anticarro contra sus blindados y camiones de transporte. En esta guerra no vale lo mismo, ni mucho menos, un muerto israelí en el frente que uno de Hizbolá (Tel Aviv asegura que se ha matado a más de 400) y falta poco para el centenar de soldados del Tsahal caídos en el campo de batalla. Los cohetes Katiusha siguen además lloviendo sobre el norte de Israel, ayer otros 170, con una madre árabe israelí y su hija de 5 años muertas en su propia casa. Todo lo dicho cuenta, como valor añadido, o quizás negativo, con la amenaza de la caída del Gobierno de Fuad Siniora en Beirut si Israel llega más arriba del río Litani. Olmert está presionado por Estados Unidos para que eso no suceda (Washington saca pecho cada vez que habla de la democracia libanesa) y no lleguen al poder los islamistas radicales. Es más, si Ehud Olmert mezcla en una coctelera sus riesgos políticos y militares, y le sale un cóctel amargo, podría acabar de un trago con su carrera. Lo dicho por Barnea, el gato Tom y el ratón Jerry, pero en la guerra real, no en dibujos animados.