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ABC VIERNES 11 8 2006 Nacional LA TRAGEDIA DE LOS INCENDIOS 15 Vecinos tratan de extinguir las llamas en Xustans (Pontevedra) REUTERS El alcalde de Soutomayor, en Pontevedra, una de las localidades más castigadas por el fuego, se lamenta de la falta de coordinación e información a la hora de enfrentarse a esta catástrofe ecológica El Paraíso perdido de Soutomayor TEXTO: JOSÉ MANUEL NIEVES SOUTOMAYOR. (PONTEVEDRA) Después de cinco días de guerra sin cuartel y cien batallas perdidas, Agustín Reguero, alcalde de Soutomayor, una pequeña localidad a pocos kilómetros de Pontevedra ha podido, por fin, dormir toda una noche completa. Y es que, después de que hasta ocho focos diferentes de incendios mantuvieran en jaque a toda la población durante ciento veinte horas interminables, hoy (a la fuerza ahorcan) las cosas han vuelto a estar relativamente tranquilas. Ya solo queda un foco activo, arriba, en el monte- -afirma el alcalde- -pero creo que en un par de días quedará controlado Declaración que, aunque lo parezca, está lejos de reflejar una victoria. El fuego ya se ha comido todo lo que se tenía que comer. Ya no le queda nada más que consumir El parte de daños de Soutomayor es de auténtica pesadilla. De las 2.500 hec- táreas de las que consta este municipio, 1.200 han sido ya pasto de las llamas. La mitad de nuestro territorio ha sido destruido. Y esa mitad incluye también el 70 por ciento de todos nuestros montes Algo ha fallado este año Para Agustín Reguero, igual que para tantos otros, algo ha fallado estrepitosamente esta vez en la lucha que cada año mantiene Galicia contra el fuego. No sé lo que es, ni tampoco por qué. Solo sé que es un desastre. Lo bueno es que además, si me quejo, me dicen que no tengo motivo, que he dispuesto de medios, de motobombas, de aviones... y es cierto, pero de una manera que ha resultado del todo inútil. No se puede estar en todos los fuegos al mismo tiempo. Hay que terminar de apagar alguno... Es verdad que aquí vino un hidroavión. Dio dos pasadas y se fue para no volver, dejando el problema casi peor que estaba. A Agustín Reguero no le molesta que, esta misma mañana (por ayer) el presidente del Gobierno haya visitado la zona sin que nadie se dignara siquiera a comunicárselo. Ni tampoco que desde primera hora todo el personal del ayuntamiento que preside estuviera, por si acaso, en estado de revista ante los rumores de que Zapatero podría presentarse en el pueblo. No. Eso son cosas que, aunque estén mal, ocurren, y más siendo Zapatero del PSOE y Reguero del PP. Sin voz ni voto Lo que de verdad indigna al alcalde de Soutomayor es que tampoco durante los días pasados, en plena lucha contra el fuego, nadie en absoluto se pusiera en contacto con él, aunque hubiera sido para darnos ánimos, o instrucciones sobre lo que debíamos hacer Las ayudas, cuando las hubo, llegaban, co- mo hoy Zapatero, sin avisar. Una motobomba, de repente, estaba regando allí y un helicóptero, allá Debieron sentirse como meros testigos, espectadores sin voz ni voto de una obra en la que eran sus vidas las que estaban en juego. Hoy, después de la catástrofe, ha vuelto la paz a Soutomayor. La paz de la derrota. O casi. Porque a la salida del pueblo, justo debajo de un puente, hay un recodo del río que ha permanecido milagrosamente intacto. Allí el verde es verde, y la vegetación, nadie sabe cómo, sigue existiendo. Ahora- -dice el alcalde, en voz baja- -todos nuestros esfuerzos se centran en salvar esta pequeña joya que nos queda. Es lo que nos queda de lo que fue un valle enteramente verde, nuestro pequeño paraíso perdido. Hemos hecho cortafuegos para proteger este rincón indultado por las llamas, y patrullas de vecinos vigilan continuamente, por si acaso...