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6 Opinión VIERNES 11 8 2006 ABC AD LIBITUM ÍDOLOS DE LA CUEVA LAS FALACIAS DE MARAGALL ASQUAL Maragall hubiera sido un gran actor del cine mudo, pero al hombre le da por hablar y se desmerece a sí mismo. Sus palabras a propósito del nuevo Estatuto catalán pueden ser incluidas, con los máximos honores, en la enciclopedia del disparate y no tanto por su fondo, que ya veremos; sino por lo que acarrean de provocación y deslealtad a un Estado, el español, al que debe su legitimidad representativa y gestora de los intereses de Cataluña. Afirmar que el Estatut es una nueva Constitución que permitirá a Cataluña hacer lo que quiera es, además de una inmensa majadería, algo que chirría en el espíritu del partido en el que el president sustenta M. MARTÍN su poder. Hay planteaFERRAND mientos que, según el emblema que cada cual quiera prender en su pechera, resultan improcedentes y, en el mejor de los casos, acreditan la condición falsaria de quien los exhibe. Seguramente tiene razón Maragall cuando dice que la presencia del Estado español en Cataluña ha pasado a ser residual. Algunos ya escribimos hace dos años, cuando comenzó este largo proceso separatista, que así sería; pero eso es algo que podrían afirmar, incluso sacando pecho, quienes ocuparon su plaza en el Parlament con una proclama independentista en su programa electoral. Hacerlo desde un partido que lleva ciento y pico años proclamándose español es algo más cercano al tocomocho que a la dignidad política y representativa. El engaño es el único pecado sin perdón para un líder que, ya en el final de su recorrido, pretende pasar a la Historia- -a la de Cataluña, claro- -después de haberse valido de la fuerza y la solvencia que, sin el respaldo del PSOE, nunca hubiera alcanzado el PSC. Habla Maragall de una España amiga con aparente intención laudatoria para el conjunto del Estado; pero ahí está, flagrante, otra de sus sistemáticas falsedades. Un caracterizado socialista que, además, es presidente de la Generalitat y ostenta en ella la máxima representación del Estado no puede hablar de España- -del todo- -como si Cataluña no fuera una de sus porciones más insignes. La bilateralidad aparente que fuerzan los grupos marcadamente separatistas y que forma parte esencial de su juego y de su fuerza resulta impresentable cuando la predica alguien que, por militancia y estirpe, debiera obrar de modo diferente. Lo que resultaría más interesante y provechoso es averiguar para qué quieren Maragall y sus socios intermitentes tan alto nivel de autogobierno. El lirismo nacionalista sólo da de comer a sus sacerdotes, a quienes diferencia y perpetúa como caciques; pero el conjunto de la sociedad, que es lo que importa, tiene otras aspiraciones más concretas y materiales, más cercanas al bolsillo que al corazón. Estos últimos dos años, los del tripartito, no han sido tiempo para el progreso catalán y, literalmente, los han consumido en dimes y diretes. Grandilocuentes, pero huecos. COWBOY EN MIDDLEBURY P P tercera lengua, la piedra angular de las escuelas de OR razones que no vienen al caso, durante los Middlebury es el famoso Language Pledge, o juramenúltimos diez años he venido pasando algunas seto por el que los alumnos se comprometen a no decir manas de mis veranos en una Arcadia académini esta boca es suya a no ser que lo digan en la lengua ca: Middlebury College, en el estado de Vermont. Se que están aprendiendo. Nada de inglés, por tanto, se trata de uno de esos campus estadounidenses que resescucha hablar allí. Lo que no deja de ser una tortura ponden con total perfección a la idea que uno se ha para quien, como yo, quisiera practicar sus exiguos hecho de un campus estadounidense. Grandes extenconocimientos de la lengua de Robert Frost siones de cuidadísimo césped, árboles centena- -otro héroe (esta vez literario) de la zona- rios, edificios de granito, mármol y pizarra, tres La Spanish School fue fundada en 1917. Y en tonos de gris rompiendo la liviana monotonía la actualidad es la que cuenta con más alumnos, del verde. En Middlebury el efecto de realidad quizás a causa de lo que en su publicidad se debucólica se logra, además, gracias a una pecusigna como creciente visibilidad de la poblaliar artimaña sinestésica (sospecho que provoción hispana en Estados Unidos una forma de cada) el penetrante olor a vaca que impregna expresar la importancia (también económica) toda su atmósfera en los días ventosos. Cada vez MANUEL que el español tiene como segundo idioma del que huelo a vaca, huelo a Middlebury: mi magRODRÍGUEZ país. Desde el principio nuestra escuela dio dalena. RIVERO trabajo a prestigiosos profesores e intelectuales El College, fundado en 1800, se encuentra en el del área hispánica: de Fernando de los Ríos, Gabriela valle de Champlain, flanqueado por el este por las Mistral o Enrique Díez Canedo a Américo Castro, OctaGreen Mountains y, por el oeste, por las últimas estribavio Paz y Fernando Savater. En la Spanish School de ciones de los Adirondack. A media milla del campus se Middlebury tuvo lugar en sus orígenes una de las etaencuentra el pueblo. En torno a su calle principal, trapas de aquella universalización de España de la que zada sobre el Otter (un riachuelo con cascada propia) hablaba Juan Marichal. Allí fue también donde, desse encuentran los edificios más significativos: las iglepués de la Guerra Civil, enseñó en verano buena parte sias, los bancos, Correos, la Biblioteca, el Ayuntamiende la España peregrina, la que la había perdido: Pedro to y el almacén de Ben Franklin, que parece sacado de Salinas, Jorge Guillén, Américo Castro, Francisco un diorama de pueblecito americano de los años cinGarcía Lorca, y un etcétera que ocuparía las seisciencuenta. Y un pequeño monumento que recuerda a una tas y pico palabras de este artículo. gloria local: John Deere, inventor del primer arado de Vuelvo este año a Middlebury. Dispuesto a oler a vaacero autolimpiable, lo que le convirtió en icono tecnoca, a sumergirme en su biblioteca y a escuchar chapulógico de los agricultores de las Grandes Praderas. rrear el español de aquí y de América a estudiantes Middlebury College es, desde hace muchos años, primerizos que tienen que ingeniárselas para pedir lo uno de los más prestigiosos centros de enseñanza de que no saben, para flirtear- -el anglicismo está en el idiomas de Estados Unidos. A sus cursos de verano DRAE- -en la lengua que aprenden, para hablar por acuden estudiantes de toda la nación interesados en teléfono con su familia con incomprensibles balbusumergirse absolutamente en el estudio de alguna de ceos cervantinos. En Middlebury me siento como en las lenguas que se imparten en sus nueve escuelas de una burbuja de El Bosco. A la vez esquizofrénico y feidiomas. Más allá de los métodos de vanguardia emliz. Y oliendo a vaca. pleados para que los alumnos aprendan su segunda o