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10 8 06 GENTE Kate Moss El ángel renacido Dicen que se pasó de la raya. Pero Calvin Klein sigue confiando en ella (es la modelo mejor pagada) y la revista Vanity Fair la elige como una de las mujeres mejor vestidas del año POR M. DE LA FUENTE FOTO: REUTERS R Kate Moss, casi, casi, como Dios la trajo al mundo. El ángel caído vuela de nuevo. Y a gran altura (sobre todo económica) econozcamos que a la muchacha (qué 32 años) no hay manera de que la cobije una buena sombra, porque se empeña un día sí y otro también en arrimarse a árboles muy peculiares (por no decir otra cosa, como malas yerbas) Más que árboles, auténticos troncos, como el ex libertine (en lo de libertino no es ex) Pete Doherty, con el que, según se cuenta por ahí (por Inglaterra, más bien) la modelo ha vuelto a las andadas. Mientras sólo sea a las andadas vamos mejorando, porque el rockero que siempre confiesa que ha bebido (y aunque no lo confiese se le nota, como en el reciente Festival de Benicasim) va por la vida a tumbo (a tumba también, como se siga pasando de la raya) abierto, y tiene el hombre las napias más castigadas que un sparring de Mike Thyson, y el hígado más machacao que el ajo de un gazpacho. El amor es ciego, e incluso se pone ciego. Toquemos madera, porque la modelo vuelve a volar como un ave fénix (por pechuga, muslos y contramuslo que no quede) y resurge una y otra vez de sus cenizas o de sus polvos más o menos mágicos, su quedarse a cuadros y sus aspiraciones. Para empezar, la revista Vanity Fair la ha elegido como una de las mujeres mejor vestidas (algunos hubieran preferido otro tipo de competición, más al natural) del año, y la lleva a su portada, aunque eso sí, ligera de equipaje, con un gorro polar, unos guantes y unas botas de cuero. Curiosamente, otra de las elegidas ha sido Condoleezza Rice, con lo que la prestigiosa revista, más que irse por los cerros de Úbeda, parece que se ha ido por los cedros del Líbano. La portada se completa con un reportaje interior en el que la modelo se ha dejado fotografiar a lo Dietrich, hecha un buen chico, en esmoquin, como le gustaba fotografiarse a la inolvidable actriz alemana. Ya puestos a dejarse la piel ante la cámara, Kate ha cobrado más de dos millones de euros por un reportaje para Calvin Klein. Y ya que hacemos caja, Moss sigue siendo la modelo mejor pagada del mundo, y mejor pagada, según otros, de sí misma: casi treinta millones de euros anuales para darle gusto al cuerpo, y a más temer no sólo al suyo, sino al del tal Doherty, transeúnte habitual del lado más peligroso de la vida. Vamos, que si la cosa fuese por puntos, como lo del conducir, el muchacho iba a tener la cuenta en rojo de por vida. De lo que no cabe ninguna duda es de que Kate Moss vuelve a escribir con tinta de esperanza nuevos párrafos del diario de su resurrección. Vuelve la venus rubia, vuelve a pasar un ángel, un ángel azul. Tremendamente bello, aunque a veces sea un ángel caído.