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8- 9 40 LOS VERANOS DE plicación creíble, dos días después opta por quemar el cadáver y abandonarlo en el paraje de Rascambres, cerca de la A- I. Una variación de esta hipótesis es la historia del buen samaritano Francisco no habría muerto en el momento del golpe- -desde luego no lo hizo a consecuencia de él- el autor del accidente lo habría intentado ayudar y durante el traslado a no se sabe dónde, la víctima dejó de respirar. Los siguientes pasos, ya estudiados, copiarían el guión descrito. a segunda teoría con no demasiada verosimilitud apunta a un robo. Hubo accidente de tráfico, pero con un móvil: quitar a Quintana su aún resplandeciente bicicleta y el resto de su equipo. La violencia con la que acabó el caso no se corresponde con un botín tan exiguo. Además, han surgido oportunistas habituales que aseguran haber sido atacados en esa misma zona, pero ninguno ha denunciado. La noche en que Francisco no volvió a su casa su mujer sintió la punzada. Era la primera vez. La geografía personal de su marido pasaba por dos puntos: su familia (en Tres Cantos) y su trabajo (en Las Rozas) Por más que se rumoreó, inventó, y afirmó este hombre no era de la clase de personas que combinan dos vidas; no era un intrigante y carecía de aficiones peligrosas. Pertenecía a la plantilla externa de la empresa Oracle y estaba trabajando en un proyecto de redes internas para la sede de Telefónica. No compadreaba con los compañeros y se escaqueaba de las comidas de empresa para correr a su casa. Su mujer, que sabía desde sólo dos semanas antes que iba a ser madre, estaba en lo cierto. Al día siguiente de la desaparición más de un centenar de personas, profesionales y voluntarios, empezaron a buscar a Paco. Media comunidad fue peinada por helicóperos, motos, perros y todoterrenos y ni rastro. No se lo había tragado la tierra, pero lo parecía. Al cabo de tres días, una mujer que paseaba a caballo encontró un cuerpo calcinado y desnudo en un coto de caza. Lo habían recosta- do sobre un brazo después de quemarlo con unos dos litros de gasolina que, por supuesto, pese a decenas de gestiones no se ha averiguado dónde se compró. Ni rastro de sus ropas ni de su bicicleta. N L o había sido apuñalado ni tenía disparos. Ni los golpes visibles ni los invisibles lo mataron. Se especuló con que Francisco sufrió torturas. Tres redondeles juntos en la base de la columna dieron pie a un rosario de hipótesis descabelladas. Se pudo caer y marcarse el hueso o clavarse algo cuando lo metieron en un maletero concretan los investigadores. Se busca a un tipo que no quería que identificaran a Francisco y mucho menos que lo vincularan con él, de ahí que le quitara sus ropas y le quemara la cara y las manos. Las primeras horas tras el hallazgo estuvieron cruzadas de silencio. Era fundamental confirmar que el cadáver carbonizado era el del ciclista. Su radiografía dental y la regeneración de un minúsculo trozo de huella dactilar chamuscada dinamitaron las posibles dudas. Se busca a un individuo que quemó a su víctima sólo unas horas antes de que la encontraran y recorrió caminos impracticables para un extraño. Se han buscado y se buscan trapos sucios entre los que frecuentan una urbanización ilegal, El Rondelo levantada cerca de donde se supone que murió Quintana. Hasta hoy la búsqueda ha sido inútil. A finales de noviembre se creyó haber encontrado a los culpables. Fueron detenidos siete dominicanos que habían trabajado en Tres Cantos y alguno era dueño de una furgoneta, que fue vendida. Todo parecía encajar, excepto una pieza. Los arrestos fueron producto de una delación de un individuo en principio anónimo, si bien finalmente, cuando se descubrió el engaño, se logró conocer su identidad. Sólo perseguía vengarse de sus compatriotas por un lío de faldas y no le importó a quién se llevaba por delante. Llegó a ratificarse ante el juez, pero sus víctimas son inocentes de la muerte del ciclista, un caso de huellas de humo. Reguero de líquido inflamable. El criminal prendió el fuego a cierta distancia El cadáver presenta tres marcas en la zona lumbar Fue necesario un cree que una furg vehículo grande- se tanto el cuerpo oneta- para transportar ropa (que no ap como la bicicleta y la arecieron) Posición exacta en la que apareció el cadáver Quemaduras en el cuerpo, sobre todo en la cara y las manos Sólo se encontró la visera del casco Codo izquierdo Lateral izquierdo de la espalda En el cuerpo se observan contusiones que pueden haber sido provocadas por una caída Muslo izquierdo Rodilla izquierda El individuo buscado empleó gasolina en su intento de impedir la identificación del cuerpo Hay un testimonio que relaciona una furgoneta Citroën Jumper con varios robos cometidos por la zona FERNANDO RUBIO ELENA SEGURA