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10 8 06 CULTURA Y ESPECTÁCULOS una novela donde las imágenes son internas, propias de cada lector. En una película, las imágenes son las que son y los personajes también. Desde el principio sabíamos el problema que supondría no contar con el paisaje físico de Fellini. Tampoco, por supuesto, con el humano apunta Masó. Si tenemos en cuenta todo lo anterior, ¿cómo es el resultado? Obviamente, hay diferencias. Pero el espectador comprobará que la película y la obra de teatro son absolutamente complementarias. Hemos tenido que dotar al texto y al escenario de un efecto totalmente esencializante. Lo gracioso es que, librándonos de lo más superfluo, los personajes acaban siendo primos hermanos de los de Beckett afirma el director. Filia italiana A pesar de este efecto esencializante Masó ha sido muy puntilloso en mantener el espíritu italiano que envuelve cada fotograma de la película: Soy un gran amante de ese país, tengo una gran filia italiana. Y cualquiera que haya estado allí y lo haya conocido un poco verá que la película de Fellini es Italia. De algún modo, al ser mediterráneos, es algo que no ha costado transmitir, pero que tenía que estar Esto se ha conseguido, sobre todo, insistiendo en la gesticulación, en la terza esa manera tan particular de hablar de los que viven al otro lado de los Alpes: Les dije a los actores que cuando estuviesen en un diálogo, que hablasen como si hubiese delante veinte personas y no una. Porque así es como se expresan los italianos dice Masó. La música fue uno de los elementos más característicos de la película de Fellini. Algunas de las notas de la banda sonora de La Strada pasaron a la historia de los tarareos más repetidos entre la gente. Que no se preocupe nadie: esas notas seguirán, aunque parte de la música del montaje teatral haya sido compuesta para la ocasión: Las melodías más famosas seguirán en el teatro. Lo que pasa es que la obra necesita una música que no es la de la película. Las exigencias son distintas, así que pedí a Maurici Villavecchia que hiciese algo distinto explica el director teatral. Respecto a las nuevas interpretaciones, Masó confiesa no haber seguido estrictamente la ortodoxia del mito felliniano. Las sombras de Quinn, Massina y Basehart son alargadas, pero no sagradas: He de confesar un pecado. A mí la interpretación de Giulietta Massina ahora me parece un poco naïf, pero lo que hemos hecho no es del todo diferente. Es como llegar al mismo sitio, pero partiendo de distintos lugares Ensayo de La Strada en el teatro Romea de Barcelona La Strada Un verano con Federico Fellini El director teatral Xicu Masó es, sin duda, un tipo osado: se atreve a estrenar una obra de teatro en agosto y, por si fuera poco, hablamos de una adaptación de La Strada uno de los títulos más míticos de Fellini POR D. LÓPEZ VALLE FOTO: YOLANDA CARDO l Teatro Romea de Barcelona abre por vacaciones. Los inquilinos veraniegos son Xicu Masó y una tropa de actores compuesta por Carles Martínez, Miriam Alemany y Miquel Górriz. Su cometido no es fácil: encarnar los papeles de Zampanó, Gelsomina y el Loco. O lo que es lo mismo: el tremendo Anthony Quinn, la inolvidable Giulietta Masina y el conmovedor Richard Basehart. Masó y los suyos estarán en cartel desde hoy hasta el próximo día 26. Se inaugura así la temporada de una de las salas de mayor agitación teatral de Barcelona. La Strada es una historia de soledades, no creo que sea una his- E toria de amor. No son más que tres border- line tres personas muy limitadas intelectualmente que están solas explica Xicu Masó. A este director de escena, la tarea de llevar la película de Fellini a las tablas del Romea le ha parecido una aventura interesante y divertida Sin embargo, los escollos fueron más que evidentes: Todo el mundo se acuerda de la película, hasta los que no la han visto. No es lo mismo que adaptar La Strada es una historia de soledades, no creo que sea una historia de amor dice el director de la obra, para quien ésta es una aventura interesante y divertida