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22 JUEVES 10 8 2006 ABC Internacional Cuarenta mil soldados israelíes lanzarán la guerra total contra Hizbolá hasta el río Litani La ofensiva aprobada por Olmert comenzará tras agotar la vía diplomática convertir el sur del Líbano en un gran cementerio judío; sólo ayer murieron al menos 15 militares hebreos en los combates a cara de perro JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. El pueblo israelí cree que su Gobierno no está haciendo lo suficiente para protegerle de Hizbolá por lo que la ofensiva terrestre definitiva sobre el río Litani parece inevitable Las palabras pronunciadas en Tokio por Eli Cohen, embajador israelí en Japón, fueron aireadas desde primera hora de la mañana de ayer en Jerusalén, cosas de la diferencia horaria, por las emisoras de radio locales. Resumían, a la perfección, la sensación que desde el pasado domingo, fecha en la que murieron ocho reservistas en Kfar Guilad y tres civiles israelíes en Haifa bajo la lluvia de cohetes Katiusha se había apoderado de gran parte de la opinión pública de este país que no entendía, no entiende, cómo el Ejército más poderoso de Oriente Próximo y uno de los mejor preparados y armados del mundo encontraba tantas dificultades para acabar con una organización como Hizbolá. Con esa presión sobre sus anchas espaldas entraron ayer en la sede del Gabinete de Seguridad sus doce miembros, presididos por el primer ministro hebreo, Ehud Olmert. Todos y cada uno de ellos, conscientes de que las cosas no podían seguir por los derroteros actuales; todos y cada uno sabedores de que tenían que tomar en un puñado de horas una de las decisiones más importantes de su carrera política, sobre todo de la de algunos que no son tan veteranos como otros. b Nasralah amenaza con MAR MEDITERRÁNEO Beirut Halat Maameltain Río Litani SIRIA a conocer minutos después de las cuatro de la tarde, en un breve comunicado que luego tendría un extenso desarrollo: El Gabinete de Seguridad de Israel ha dado su visto bueno a la ampliación de la ofensiva terrestre en el sur del Líbano Chouf Hasta el final contra Katiusha ¿Qué significa esto? Demasiadas cosas, casi ninguna para sonreir, sobre todo en aquellos libaneses que viven en esa zona entre la frontera con Israel y el río Litani. Ese es el primer objetivo reconocido por un Tsahal que está dispuesto a poner toda la carne, incluso la quemada, en el asador de la guerra: tomar el control de ese territorio sin que la frontera del Litani sea definitiva porque si hay que ir más al norte para acabar con las lanzaderas de los cohetes Katiusha de Hizbolá se irá, por ejemplo hasta la ciudad de Nabatiyeh, quién sabe si a la larga hasta la misma Beirut. No debe quedar una sola lanzadera que ponga en peligro la seguridad de los habitantes del hoy paralizado y asustado norte de Israel y en esa tarea se emplearán los soldados israelíes, los reservistas, sus carros de combate, sus blindados, sus helicópteros, su fuerza aérea, sus buques de guerra, sus aviones sin piloto, sus piezas de artillería, sus satélites de vigilancia, sus servicios de Inteligencia: es decir todo el poderío militar israelí, o casi todo porque nadie habla de su capacidad atómica, para acabar con la amenaza de Hizbolá. Toda la operación, según dio a entender el ministro de Industria y Turismo, Eli Yishai, miembro del Gabinete de Seguridad, podría prolongarse entre 4 y 6 semanas puesto que se cree que en la zona todavía resisten entre 4.000 y 5.000 guerrilleros chiíes, dispuestos a morir, y a matar, con las botas puestas. Estados Unidos ha pedido a Israel que trate de impedir en su próxima ofensiva (no se lanzará hasta que no se exploten al máximo los actuales esfuerzos diplomáticos aunque el Tsahal no quiere tardar más de 2 o 3 días en dar la luz verde al ataque) dañar a los civiles que todavía están en el sur del Líbano. Seguro que los militares israelíes no se toparán cara a cara con los 15.000 soldados libaneses que el primer ministro Fuad Siniora había anunciado estar dispuesto a desplegar en esa parte del territorio y que ayer, en un nuevo discurso televisado, dijo apoyar Hasán Nasralah. LÍBANO Qana Tiro ISRAEL Altos del Golán Infografía ABC La decisión, respaldada por 9 ministros frente a 3 abstenciones, entre ellas la de Simón Peres, fue dada a conocer ayer por la tarde Los cálculos más optimistas entre los analistas militares prevén entre 300 y 500 muertos israelíes derable la posibilidad de recoger demasiados cadáveres israelíes en el sur del país del cedro. Los cálculos más optimistas entre los analistas militares hablan de entre 300 y 500 muertos, cifra nada descabellada después de que sólo ayer murieran 15 en los distintos enfrentamientos con los milicianos de Hizbolá. Nunca tantos en un solo día. Todo eso lo sabían y de todo eso hablaron y debatieron los miembros del Gabinete de Seguridad durante más de 6 horas, algunas más acaloradas que otras. No lo hicieron sólo entre ellos, Ehud Olmert llegó a suspender durante unos minutos la reunión para hablar en vivo y en directo por teléfono con la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice. Las cosas claras y el chocolate espeso. La decisión, respaldada por nueve ministros frente a tres abstenciones, entre ellas la de Simón Peres, fue dada Una decisión ya tomada Varias espadas de Damocles sobre sus cansadas cabezas. De decidir ampliar de manera definitiva la ofensiva terrestre contra Hizbolá hasta el río Litani (entre 5 y 30 kilómetros lejos de la frontera con Israel, según su curso) Israel podría sabotear de golpe y bombazo los penúltimos esfuerzos diplomáticos que se llevan a cabo a la desesperada en Nueva York, en la sede de las Naciones Unidas. Más aún, de decidir el envío inmediato de entre 30.000 y 40.000 soldados más al frente (en estos momentos 10.000 militares operan en territorio libanés) se multiplicaría de modo consi- El líder del Partido de Dios consideró asimismo injusto y sucio el plan de Francia y EE. UU. en la ONU llamó a los habitantes árabes de Haifa a irse de la ciudad y prometió convertir el sur del Líbano en un gran cementerio judío para los soldados del Tsahal En todo caso, pese a las presiones diplomáticas, los esfuerzos negociadores, las víctimas civiles no tan colaterales, Israel y su Gobierno, Tel Aviv y su Ejército, Olmert y su ministro de Defensa, Amir Peretz, están decididos a ganar una guerra que no es sólo contra Hizbolá, ese comando avanzado de hierro de Irán como se encargan de repetir una y otra vez, sino contra el terrorismo islámico y en defensa del mundo libre También el frente palestino Mientras las decisiones se tomaban en Jerusalén, el norte de Israel volvía a padecer una nueva lluvia de cohetes Katiusha y de misiles de más largo alcance (más de 160 en total, algunos sobre Cisjordania) que no provocaron víctimas mortales pero sí heridos y un pánico generalizado que sólo se cura con la huida hacia el interior del país. A mediodía, la Policía hebrea, como cifra curiosa, habló de la caída, desde el comienzo de la guerra, de 3.333 cohe-