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ABC JUEVES 10 8 2006 Nacional 15 LA TRAGEDIA DE LOS INCENDIOS Emilia riega su casa mientras mira cómo se acercan las llamas. Tengo a mis dos hijas encerradas dentro, junto a su abuela y con un ventilador dice te abajo. Os cogerá por detrás en veinte minutos. Esto es una trampa mortal, tenéis que salir de aquí. ¡Ya! El grupo se retira a toda prisa. Hay que desandar lo andado y regresar a la carretera por la pista. Una carrera de diez minutos. Al echar la vista atrás y con la perspectiva de la distancia, el horror adquiere sus verdaderas dimensiones. No se ven llamas, pero por encima de las copas de los árboles un resplandor rojizo cubre todo el campo de visión. Y por encima, el humo negro que sigue oscureciendo el día... Llega una patrulla de la Guardia Civil. Se detiene junto a los voluntarios, para darles un mensaje: las casas de Mirón corren peligro En el grupo, al que ahora se ha unido más gente, el desconcierto es total. Cada uno dice la suya y ningún criterio se impone. Al final, se dividen en dos. La mitad bajará a defender Mirón. La otra mitad subirá monte arriba, para atacar al fuego desde atrás, a ver si desde allí consiguen debilitarlo. Digan lo que digan los políticos, los que luchan a diario contra el fuego tienen sus propias ideas sobre la autoría de lo que muchos consideran ya como la mayor racha de incendios de toda la historia de España Las sospechas siguen recayendo sobre brigadistas despechados TEXTO: J. M. NIEVES FOTO: J. GARCÍA Salvar las casas Nos separamos del grupo y bajamos a Mirón. Allí el panorama es terrible. Los vecinos, en sus casas, echan cubos de agua o riegan con sus mangueras los muros y los patios. El fuego amenaza al pueblo desde tres de los cuatro puntos cardinales. Sin embargo, hay una novedad. Por fin han llegado los esperados refuerzos, en forma de varias motobombas y una brigada de extinción desplazada por el Ministerio de Medio Ambiente desde Toledo. El fuego está muy avanzado, pero por lo menos ellos saben lo que hay que hacer. Arderá todo vaticina uno de los miembros de este equipo. Intentaremos por lo menos salvar las casas. Haremos todo lo que podamos, todo lo que esté en nuestras manos Entre las callejuelas de la aldea, cada uno hace lo que puede. Hay noventa habitantes en Mirón, y todos están ocupados. Los hombres están fuera, luchando en las cuadrillas. Las mujeres defienden desde dentro. Como Emilia, que riega su casa mientras mira cómo se acercan las llamas. Tengo a mis dos hijas encerradas dentro, junto a su abuela y con un ventilador. Cada vez que entro les sonrío y hago como que no ocurre nada... Esto es espantoso, como una pesadilla. En cuanto apagamos un fuego aparecen otros dos, como de la nada... BARRO (PONTEVEDRA) Los guardias civiles también lloran. Lágrimas amargas, de impotencia, que van a humedecer las mascarillas que protegen sus rostros del humo. Lloran mientras miran, impotentes, cómo Galicia se consume hectárea a hectárea, víctima de más de cien aguijonazos mortales en forma de incendios intencionados. Son las ocho de la mañana y hace sólo media hora que el tráfico se ha vuelto a restablecer en la N- 550, a la altura de la localidad pontevedresa de Barro. Aquí, durante toda la noche, tres brigadas (unos quince hombres) ayudados por un número indeterminado de vecinos y voluntarios, han conseguido frenar, por ahora, el avance de las llamas. Casi doce horas de extenuante trabajo, bajo las órdenes expertas del agente forestal José de la Fuente. Los hombres están agotados, igual que las dotaciones de la Benemérita que están allí destinadas y que ahora, con el tráfico restablecido, también están a punto de marcharse. Desde la carretera, como las fumarolas de volcanes lejanos o las humaredas de un bombardeo, el horizonte revela columnas de humo. Hasta doce pueden verse desde esta posición. Una vez en el aire, el humo de todas ellas se mezcla, y oscurece los cielos de Pontevedra y, más al norte, de la misma Santiago. Un guardia civil contempla las llamas en la AP- 9, entre Santiago y Pontevedra tá mal, por supuesto, y hay que ser muy hijo de p... para hacer lo que hacen, pero su rabia nos resulta, a todos, cercana y comprensible Las cosas no están tan claras cuando se trata de dirimir si los incendios están siendo provocados por un grupo bien organizado y que actúa como un comando, o por individuos aislados. Pueden ser varios, pero le aseguro que una sola persona que conozca bien el monte puede hacer esto en apenas unas horas. Y peor, si quiere Así de frágil es la naturaleza. La sombra de la sospecha ¿Quién puede ser capaz de esto? se pregunta un agente de la Benemérita, visiblemente emocionado, al tiempo que se seca los ojos con la manga de su verde camisa. Es la pregunta que flota en el aire. Nadie quiere responderla a las claras, pero la idea general es que sí, que la ministra Narbona, aunque ahora se retracte, no iba descaminada al afirmar que los autores de estos auténticos atentados terroristas pudieran ser brigadistas airados ante la injusticia de unos contratos que les fueron negados para favorecer a otros, menos preparados que ellos. No me extrañaría nada- -asegura uno de los brigadistas que han intervenido en Barro- -porque las barbaridades que han hecho con ellos son tremendas Barbaridades que pasan por no tener en cuenta la experiencia en la lucha contra el fuego, y sí el tener o no un curso de gallego. Barbaridades que pasan por expedientes rechazados por incluir más de un teléfono de contacto en el formulario o por destinar a los brigadistas exactamente a los lugares más alejados de sus residencias, justo en el último de los tres que se les habían dado a elegir. A cambio, sí que se han contratado a un gran número de jóvenes con cursos de gallego pero sin experiencia alguna en la lucha contra el fuego. Es- LA PRISA NOS QUEMA MÓNICA FERNÁNDEZ- ACEYTUNO manece otro día seco y soleado. Una calima anaranjada flota sobre el horizonte, pero no hay viento, aunque esto sólo sea un espejismo de la esperanza. Hablemos con calma, siendo imposible, de los incendios. Primero: No son pirómanos, dejémonos ya de indultar con las palabras: son delincuentes. Segundo: Esto es infinitamente más grave que lo del Prestige porque el mar es un medio homogéneo donde la vida se regenera a mayor velocidad que en la tierra. A Tercero: Los más beneficiados con estos incendios son los propios eucaliptos quemados, pues los eucaliptales favorecen los incendios como medida de expansión de la especie. Reforestar con eucaliptos es pan para hoy, e incendio para mañana. Otro tanto pasa con los pinos. Cuarto: Hay que ir a maderas de ciclos de corta mucho más largos, robledales por cuyos sotobosques de hiedra el fuego se desplaza tan lentamente que da tiempo a que el conato, no se convierta en gran incendio. Disfrutarán estos bosques los que vengan detrás, pero qué orgullosos estaremos, cuando muramos, de haber vivido. Empieza el día, empieza el viento, las ramas del castaño, cargado de frutos, se mueven.