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ABC JUEVES 10 8 2006 Opinión 5 UNA RAYA EN EL AGUA LA PIRA vista de avión, a diez o doce mil pies de altitud, España es de un color terroso, pajizo, ocre, amarillento. El color de la aridez que poco ha poco ha ido ganando terreno a aquella masa verde por la que algún día, según los clásicos del Siglo de Oro, una ardilla podía cruzar de árbol en árbol desde los Pirineos hasta Algeciras. Hoy esa ardilla apenas andaría unos kilómetros antes de quedarse clavada e inmóvil- -estacada, decía el gran Cortázar- -de sed y espanto, cercada por el fuego que achicharra los montes y la sequía que ha convertido la piel de toro en un erial cuarteado en el que desde arriba no se ven fronteras autonómicas, sino un inmenso baldío marrón echando humo por las esquinas. Cada verano, los incendios se comen bosques IGNACIO que tardarán décadas en CAMACHO regenerarse si no se convierten en urbanizaciones de adosados. Cuando el fuego se extingue, el paisaje devorado queda envuelto en una soledad mortuoria y cenicienta, rodeada de un silencio sobrecogedor en el que clama la ausencia del canto de los pájaros. Mientras duran las llamas hay al menos un tráfago de vida y de esfuerzo, el ruido de la lucha prometeica de los hombres contra la destrucción, pero luego lo que queda sobre el terreno exangüe es el testimonio desolador de la muerte. En el mejor de los casos, algunas de estas tierras calcinadas verán crecer lentamente una tímida repoblación forestal, pero durante una o dos generaciones no quedará en ellas más horizonte que el de una intensa ruina abrasada por la catástrofe. Esa tragedia inexorable, que cada año jibariza y apocopa los restos de verdor sobre una España agostada, es bastante más seria que el rigodón dramático en que la clase política se enreda cada vez que asoma el humo de un monte. Para un político, lo más importante ante una desgracia es encontrar de inmediato a alguien a quien culpar, que naturalmente ha de pertenecer al bando adversario. A veces, el manual de las crisis exige como paso previo el de la negación de la evidencia, pero ante dimensiones como las de los incendios gallegos conviene no detenerse en causas perdidas y buscar cuanto antes un chivo expiatorio sobre el que descargar responsabilidades. Así que mientras arde el Noroeste, que era una de las pocas zonas razonablemente arboladas de este árido pentágono nacional, la política monta su circo exculpatorio para tratar de salirse de la pira en que algunos se empiezan a chamuscar los pies. Ya ocurrió en lo del Prestige el pueblo luchaba a brazo partido contra el desastre y sus dirigentes manejaban el victimario con un vergonzoso ventajismo. Al menos entonces el PP sólo procuró escurrir la propia responsabilidad, pero este Gobierno es más habilidoso y en seguida ha encontrado el modo de desplazarla a sus rivales, vistiéndolos de resentidos pirómanos. En medio de la terca humareda de un fuego espeluznante, es fácil reconocer a los políticos: son aquéllos que, en vez de máscaras antihumo, utilizan una urna para taparse la cara. A LA ECONOMÍA CRECE Y CRECE IENTRAS en la superficie surgen terribles brotes de violencia (Líbano, Israel, Gaza, Irak, Afganistán) la evolución económica- -humana- -sigue su curso en niveles menos visibles, más articulados también. En medio siglo de paz casi general, el comercio se ha consolidado, la continuidad ha hecho más fuerte el crecimiento. Se ha visto en Norteamérica, Europa, Japón. Todo eso ocurre en los mercados, espacios menos inseguros, más firmes, poco dependientes de los dirigentes políticos. Las máquinas estatales democráticas controlan cada vez más ese crecimiento. Los líderes políticos son variables: los estados lo son menos. El primer Bush y Bill Clinton, por ejemplo, impulsaron el crecimiento económico; el segundo Bush lo ha hecho más difícil. Los estados protegen la extensión de la riqueza al evitar la opacidad y la lujuria económica de algunas empresas. DARÍO Anotamos algunos hechos conectaVALCÁRCEL dos entre sí. Hoy se mueven en el mundo cinco mastodontes: Estados Unidos, la Unión Europea, Japón, China e India. Habría que añadir a los productores de energías fósiles. Pero esa es la energía del pasado: la era del petróleo toca su fin, la del gas no irá más allá de cien años. La energía nuclear y el carbón quedan como dos reservas que gran parte de la humanidad no quiere usar. Grandes compañías petroleras empiezan a pasarse al enemigo: dedican recursos ingentes al desarrollo de energías alternativas. Es el caso de la norteamericana Chevron o de las europeas BP y Shell (frente a compañías atentas sólo al pasado, exxonMobil) Rusia, Arabia Saudí o Irán acumulan retrasos en su modernización institucional y en sus modos de gobierno. Lo explica Pierre- Antoine Delhommais, un buen economista de Le Monde China, regida por un autoritarismo antiguo, tiene sin embargo el infinito raudal de energía de un pueblo M decidido a olvidar siglos de miseria. China guarda dentro de sus fronteras a la quinta parte de la humanidad. Su estado se mantiene en evolución permanente desde hace tres décadas: hacia un objetivo que se desconoce, incluso por sus propios dirigentes. La economía norteamericana ha crecido en el segundo trimestre un 2,5 por ciento. ¿Ha entrado en fase de enfriamiento como se ha anunciado, siempre con error, desde hace 15 años? La zona euro y Japón empiezan a recuperarse. Alemania reduce su desempleo por cuarto mes consecutivo (84.000 puestos de trabajo creados en julio) Francia también reduce el paro desde 2005 (hoy en el 9 por ciento) Italia ha superado la mala gestión de Silvio Berlusconi. Reino Unido confirma los buenos resultados en su PIB, desempleo, inflación y exportaciones. Los cuatro grandes europeos, más España y Benelux, tiran de nuevo. La economía mundial crecerá el 5 por ciento en 2006, espera el Fondo Monetario (China el 11, India el 9) Es poco probable que las tendencias económicas y culturales puestas en marcha el siglo pasado se detengan de pronto. Son grandes ríos de lava: sólo los grandes valles los detienen. Alcanzar el valle requiere a veces largos años. Son procesos lentos pero imparables. ¿Veremos la decadencia de Estados Unidos? Es casi seguro que no. ¿La verán los más jóvenes? Nadie debería hacer pronósticos. El impulso de paz y el progreso de los intercambios comerciales predominan hoy sobre los conflictos, también sobre el precio casi insoportable del petróleo. Esta es la realidad rápidamente resumida. Las guerras hoy son extremadamente crueles pero están localizadas. La Organización Mundial del Comercio no ha conseguido sacar adelante la ronda de Doha, un gran proyecto contra los subsidios y las protecciones aduaneras, defensora del comercio multilateral frente al bilateral, en el que el país más débil pierde casi siempre. Aún así, a pesar del fracaso de la OMC, la economía mundial continúa fortaleciéndose.