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9 8 06 CULTURA Y ESPECTÁCULOS Teatrosinhumo Escocia le apaga el puro a Churchill Las draconianas leyes antitabaco escocesas obligaron al actor Mel Smith a mantener apagado el puro de Winston Churchill, a quien interpretaba en una obra teatral durante el Festival de Edimburgo POR MARCELO JUSTO SERVICIO ESPECIAL FOTO: AP e sabe que el legendario primer ministro británico Winston Churchill fumaba habanos para calmar las ansiedades de la política y su atormentado universo interior, sacudido a menudo por violentas depresiones, a las que llamaba sus black dogs (perros negros) Nada más natural, entonces, para evocar su personaje en una obra teatral que hacerlo fumar ávidamente y con gesto pensativo, mientras calcula con esa cara de bulldog que le caracterizaba los riesgos de una ofensiva de Adolf Hitler o de un debate en la Cámara de los Comunes. Sin embargo, en la noche del lunes, en el célebre festival alternativo de Edimburgo, el actor Mel Smith, de notable parecido con el líder conservador, se vio obligado a tomar el habano y finalmente dejarlo en una mesa sin encenderlo en el estreno de Allegiance una obra sobre el encuentro secreto que mantuvo Churchill con el independentista irlandés Michael Collins en 1921. El problema es que el Ayuntamiento de Edimburgo tiene uno de los sistemas reguladores más estrictos del mundo contra el tabaco y prohíbe, por razones medioambientales y de salud, que se fume en lugares cerrados como teatros o sets de películas. Una hora antes del estreno, los inspectores del Departamento de Salud y Medio Ambiente del Ayuntamiento le informaron a Smith que si cumplía con su amenaza de encender un habano le cobrarían la multa correspondiente (poca cosa, unos 340 euros) y S cerrarían el teatro (esto sí, un golpe devastador) Ante tamaño ultimátum, el actor decidió dar marcha atrás, mostrando una vez más la distancia que existe entre el actor y los personajes que representa. A fin de cuentas, una de las frases más famosas de Churchill fue su We shall never surrender (nunca nos rendiremos) pronunciada con gesto desafiante ante el Parlamento el 4 de junio de 1940, cuando la Segunda Guerra Mundial parecía inclinarse a favor del nazismo. El actor estaba previsiblemente furioso. En declaraciones al matutino The Times dijo que se trata de algo estúpido, sin escrupulos y torpe Smith ya había criticado al Parlamento autónomo escocés por aprobar una ley que, según dijo, hubiera hecho las delicias de Adolf Hitler, que odiaba el tabaco, además de ser un vegetariano militante. Después de la obra, en un gesto postrero de desafío, Smith se asomó por una ventana del teatro y se fumó su puro haciendo la famosa V de la victoria de Churchill. Brandi, champán... y habanos En medio de toda esta controversia, pocos parecen haber sentido que la pérdida del habano haya herido la calidad de la obra. La crítica elogió la actuación de Smith y señaló que el encuentro secreto entre el proimperialista Churchill y el nacionalista revolucionario Collins durante las conversaciones del irlandés con el Gobierno británico, del que poco sabe la historiografía, era dramático y plausible. Aparentemente, ambos líderes consiguieron forjar una inesperada relación de confianza mutua después de compartir brandi, copas de champán y... habanos. En la obra, Churchill termina recordando entre lágrimas la muerte de su hija menor y Collins termina lamentando el fracaso que acosó como un fantasma a su propio padre. Según una espectadora, entrevistada a la salida del teatro, lo del habano resultó insignificante No me importó que no lo encendiera. No afectó para nada la obra dijo. La ley en cuestión entró en vigor en marzo. En comparación con leyes similares en otros lugares del planeta contiene algunas medidas draconianas. El Parlamento señaló en su momento que sólo así se podría corregir el insalubre estilo de vida escocés con sus sobredosis de alcohol, tabaco y grasas. En Londres, una ley similar entra en vigor el año próximo, pero, al igual que Nueva York y Dublín, hace una excepción con las obras teatrales. Quizás cuando finalmente Allegiance se estrene en la capital, Smith podrá permitirse lo que nadie se habría atrevido a prohibirle a Churchill: fumarse un habano. Mel Smith, caracterizado como Winston Churchill El Ayuntamiento de Edimburgo amenazó al actor Mel Smith con una multa y la prohibición de la representación si Winston Churchill se fumaba un puro en escena