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9 8 06 EN PORTADA Ocio para contar otras vacaciones Desde las estaciones de Zermatt y Saas Fee (Suiza) parten excursiones a los glaciares de Theodulgletscher y Allalin (Viene de la página anterior) triunfador- -o triunfadora- -estival; aquél cuya experiencia vital veraniega pasa siempre por noquearnos en la rentrée de septiembre. No es una opción aguantar otra vez semejante avalancha de éxito ajeno. Esta vez tiene que ser diferente, y para ello, tome nota. En una goleta tradicional El trabajo, puede que sea sagrado, pero cómodo... ¡Nunca! Pasar unos días surcando el Mediterráneo en una joya de 25 metros de eslora sin escuchar otro ruido que el navegar de la embarcación, el crujir de las cuadernas de madera y el trapo de las velas desplegado, puede servirnos para tornar nuestro macilento estado de ánimo por una media sonrisa, muy conseguida. La capacidad de los barcos permite alojar a 8 ó 16 grumetes ocasionales y a la tripulación, normalmente compuesta por un patrón, o patrona (que la paridad también navega por las procelosas aguas del verano) un marinero y un cocinero. La vida a bordo es sencilla; si uno quiere, puede participar de la cotidiana faena marinera y ayudar a la navegación, menos subirse al palo mayor, le enseñarán encantados lo que desee. Pero si prefiere la dolce vita no hay problema. Desayuno, actividades acuáticas (kayak, snorkeling o incluso esquí náutico) fondear en una calita apartada del mundanal ruido, comida a bordo y atraque en algún pintoresco puerto para estirar las piernas y cenar con un buen vino sin peligro de perder los puntos. Todo esto a un vertiginoso ritmo de navegación de 9 nudos (menos de 18 km h) lo que da de sí el empuje del viento. Un estrés. En Cerbere (Francia) hay un recorrido subacuático en plena reserva marina Una bella goleta es una apuesta veraniega para recordar todo el año Senderos marinos Es posible que lo de navegar sobre la superficie del mar no le emocione. Probemos con otra cosa. ¿Quizás una panorámica bajo las aguas, al más puro estilo de la tripulación del Calypso ese mítico barco del no menos legendario capitán Cousteau? No es que vayamos a nadar entre tiburones tigre, pero es un comienzo. En la localidad francesa de Cerbere, muy cerca de Perpiñán, hay instalado un recorrido submarino de más de medio kilómetro en plena reserva marina. La actividad consiste en bucear por este sendero equipados con un pequeño equipo receptor acoplado en el tubo; a lo largo del mismo nos encontraremos con varias boyas que nos señalizan las zonas de inmersión y permiten escuchar unos mensajes (en varios idiomas) que descri-