Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
28 Internacional MIÉRCOLES 9 8 2006 ABC SIGUIENTES PASOS CON IRÁN HENRY A. KISSINGER a atención mundial está centrada en los combates en el Líbano y en la Franja de Gaza, pero el contexto nos devuelve inevitablemente a Irán. Por desgracia, la diplomacia encargada de ese asunto se ve constantemente desbordada por los acontecimientos. Mientras los explosivos llueven sobre ciudades libanesas y hebreas, e Israel recupera parte de Gaza, la propuesta de negociar sobre el programa de armamento nuclear hecha a Irán el pasado mayo por los denominados Seis (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Rusia y China) sigue pendiente de respuesta. Es posible que Teherán interprete el tono casi suplicante de algunas comunicaciones recibidas como un signo de debilidad o irresolución. O quizá la violencia en el Líbano haya hecho a los mulás reflexionar acerca de los riesgos que conlleva el cortejar y desencadenar una crisis. Independientemente de cómo se interpreten las hojas de té, la actual convulsión en Oriente Próximo podría convertirse en un punto de inflexión. A lo mejor Irán acaba comprendiendo la ley de las consecuencias inesperadas. Por su parte, los Seis ya no pueden posponer por más tiempo el afrontar el doble reto planteado por Irán. Por una parte, el proyecto de fabricar armas nucleares representa la entrada de Irán en la modernidad a través del símbolo de poder del Estado moderno; al mismo tiempo, esta reivindicación la plantea un tipo de extremismo apasionado que durante siglos ha mantenido al Oriente Próximo musulmán sin modernizar. Este enigma sólo se puede resolver sin conflicto si Irán adopta una modernidad coherente con el orden internacional y una interpretación del islam compatible con la coexistencia pacífica. L a Hitler la parte de Checoslovaquia de habla alemana, sino la respuesta cuando Mussolini invadió Abisinia. En Munich, las democracias pensaban que las exigencias de Hitler estaban esencialmente justificadas por el principio de autodeterminación; lo que repudiaban eran principalmente sus métodos. En la crisis abisinia, la naturaleza del desafío era indiscutible. La Liga de Naciones votó por una inmensa mayoría a favor de considerar la aventura italiana como una agresión e imponer sanciones. Pero retrocedió ante las consecuencias de su acción y rechazó un embargo petrolífero, que Italia no habría podido superar. La Liga de Naciones nunca se recuperó de esa catástrofe. Si los foros de los Seis en relación con Irán y Corea del Norte experimentan un fracaso comparable, la consecuencia será un mundo de proliferación desenfrenada, que no se regirá ni por los principios rectores ni por las instituciones en funcionamiento. n Irán moderno, fuerte y pacífico podría convertirse en pilar de estabilidad y progreso en la región. Esto no puede ocurrir a no ser que sus líderes decidan entre representar a una causa o a una nación, si su motivación básica es la cruzada o la cooperación internacional. El objetivo de la diplomacia de los Seis debería ser el de obligar a Irán a tomar esta decisión. La diplomacia nunca actúa en un vacío. No sólo persuade mediante la elocuencia de quienes se dedican a ella, sino también reuniendo un equilibrio de incentivos y riesgos. El famoso dicho de Clausewitz, que la guerra es una continuación de la diplomacia por otros medios, define el reto y los límites de ésta. La guerra puede imponer la sumisión; la diplomacia necesita evocar el consenso. El éxito militar permite al vencedor en la guerra ordenar, al menos de manera provisional. El éxito diplomático se da cuando las partes princi- U Manifestantes en Teherán en una protesta contra la agresión contra el Líbano pales quedan considerablemente satisfechas; crea- -o debería esforzarse por crear- -fines comunes, al menos en lo referente al objeto de la negociación; de lo contrario, ningún acuerdo dura mucho tiempo. El riesgo de la guerra radica en exceder los límites objetivos; la maldición de la diplomacia es sustituir el fin por el procedimiento. La diplomacia no debería confundirse con la labia. No es un ejercicio de oratoria sino conceptual. Cuando adopta una pose para públicos de su propio país, favorece los retos radicales en lugar de superarlos. El primer requisito de una diplomacia eficaz es analizar el marco en el que actúa, porque eso determina cómo se perciben los incentivos y las sanciones. A menudo se afirma que lo que hace falta en relación con Irán es una diplomacia comparable a la que, en la década de 1970, llevó a China de la hostilidad a la cooperación con EE. UU. Pero no fue una diplomacia hábil la que convenció a China para entrar en este proceso. Por el contrario, fue una década de conflicto cada vez más enconado con la Unión Soviética la que llevó a China a la convicción de que la amenaza a su seguridad no procedía tanto de los Estados Unidos capitalista como de la creciente concentración de fuerzas soviéticas al norte de su frontera. Los choques de las fuerzas soviéticas y chinas a lo largo del río Usuri aceleraron la retirada de Pekín de la alianza soviética. La contribución de la diplomacia estadounidense fue entender la importancia de estos acontecimientos y actuar con ese conocimiento. El gobierno de Nixon no convenció a China de que necesitaba cambiar sus prioridades. Lo que hizo fue convencerla de que atender a sus necesidades estratégicas era seguro y mejoraría sus perspectivas a largo plazo. Lo hizo concentrando el diálogo diplomático en objetivos geopolíticos básicos y manteniendo en suspenso los asuntos contenciosos. El Comunicado de Shanghai de 1972, primer comunicado oficial chino- estadounidense, simbolizó este proceso. En contra del canon establecido, enumeraba una serie de desacuerdos que se mantenían, como preludio al esencial objetivo común de impedir las aspiraciones hegemónicas de terceras partes no mencionadas, en clara alusión a la Unión Soviética. or el momento, los Seis se han mostrado indecisos respecto a cómo responder si Irán se negara a negociar, a excepción de unas cuantas amenazas poco concretas de imponer sanciones a través del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Pero si el punto muerto entre el tenso autocontrol de los Seis y las provocativas imprecaciones del presidente iraní conduce a la aquiescencia de hecho con el programa nuclear iraní, las perspectivas del orden multilateral internacional se eclipsarán en todas partes. Si los miembros permanentes del Consejo de Seguridad más Alemania son incapaces de alcanzar conjuntamente objetivos a los que se han comprometido en público, todos los países, en especial los que componen el grupo de los Seis, se enfrentarán a amenazas crecientes, ya se trate de un aumento de la presión de los grupos islámicos radicales internos, de actos terroristas o de las conflagraciones casi inevitables desencadenadas por la proliferación de armas de destrucción masiva. La analogía de ese desastre no es Munich, donde las democracias cedieron P E Un Irán moderno y fuerte puede convertirse en pilar de estabilidad y progreso de la región. La diplomacia de los Seis debería tratar de convencer a sus líderes La suspensión del enriquecimiento de uranio no puede ser el fin del proceso. El siguiente paso a dar es la elaboración de un sistema mundial l reto de la negociación iraní es mucho más complejo. En los dos años que precedieron a la apertura a China, ambas partes habían emprendido acciones sutiles, recíprocas, simbólicas y diplomáticas para transmitir sus intenciones. En el proceso, habían alcanzado tácitamente una interpretación paralela de la situación internacional, y China optó por intentar vivir en un mundo cooperativo. Nada de eso ha ocurrido entre Irán y Estados Unidos. Ni siquiera se ha dado algo cercano a una visión comparable del mundo. Irán ha respondido con indirectas a la oferta estadounidense de entablar negociaciones y ha inflamado las tensiones en la región. Aunque los ataques desde Líbano a Israel y el secuestro de soldados israelíes por parte de Hizbolá no se hayan planeado en Teherán- -como ahora asegura el presidente iraní, en lo que constituye una retirada significativa de su anterior oratoria belicosa- -no se habrían producido si sus perpetradores los hubieran considerado incongruentes con la estrategia iraní. En resumen, Irán no ha tomado aún la decisión sobre qué mundo de-