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ABC MIÉRCOLES 9 8 2006 Internacional 27 VIENTOS DE GUERRA EN ORIENTE PRÓXIMO Hasán Nasralah no es precisamente profeta en su tierra. Los vecinos de Quarantine, el barrio beirutí donde nació en 1960 y vivió 15 años, ni quieren recordarle. Prefieren imaginar las fiestas del B 018 el pub de lujo que ocupa el solar de su casa natal Un night club en la casa de Nasralah LAURA L. CARO. ENVIADA ESPECIAL BEIRUT. Música house hasta el amanecer, botellas de Don Perignon rose a 1.150.000 liras- -unos 638 euros- -y diversión de diseño para la beautiful people más descarada de Beirut. Es el B 018 un exclusivo paraíso de excesos nocturnos donde las exuberantes mujeres libanesas comparten ritmos desenfrenados y copas con alcohol al exorbitante precio de veinte dólares con los más adinerados pijos locales, turistas saudíes y del Golfo, y que pasaría por ser un local más de tantos como han dado prestigio internacional a la loca movida de la capital, de no ser por el detalle de que está construido sobre el mismo suelo en que nació el líder ultrarradical chií de Hizbolá, el jeque Hasán Nasralah. Un local de perdición de lo más fashion Lugar de peregrinaje, pero para tomar copas- -temporalmente cerrado por el miedo de la guerra- construido bajo tierra al estilo de dudoso gusto de un búnker, que haría saltar las iras y hasta una fatua al riguroso clérigo, defensor a ultranza de austeridades espartanas próximas al Talibán y mujeres sepultadas en vida bajo severísi- mas abayas en las antípodas del libertinaje de alta sociedad de este B 018 De la humilde morada de ladrillo blanco en que este hombre de religión vino al mundo en 1960 no queda nada en este barrio obrero de Qarantine ocupado hoy por cristianos maronitas y población armenia, y de él ni el menor rastro. Sus habitantes ni se acuerdan, ni quieren acordarse del que fue su vecino durante quince años, y se muestran mucho más cómodos al fantasear sobre las prohibidas fiestas con ríos de Möet Chandon- -375.000 liras, unos 208 euros- -que imaginan pecaminosas en el interior del night club que haciendo memoria sobre el hijo definitivamente no predilecto del barrio. Después de la guerra (civil) le teníamos aprecio porque liberó el sur de los israelíes, pero ahora nos ha llevado otra vez 200 años atrás: el Líbano no puede más, lo único que tenemos es pobreza. No podemos seguir pagando el precio de los conflictos de otros Estados árabes como Egipto y Siria Es el sentir de Haled Al- Said, un carnicero que vive varias calles más allá, improvisado guía de un recorrido sobre las huellas borradas de Nasralah, que es fiel reflejo del rechazo de la mayoría de los suníes como él- -por no hablar de los cristianos- -al jefe del Partido de Dios. No sólo noches donde abundan los licores, señoras con escotes y hombres que no han oído demasiado hablar del Corán, sino que Quarantine ha llegado a estos días con una población de composición religiosa en la que el chiísmo es indeseable. Aquí vivieron juntos suníes, chiís, armenios, sirios, kurdos y maronitas, pero con la guerra todos los chiíes se marcharon. Cristianos y musulmanes pueden sobrevivir como vecinos, pero los chiíes no... porque sólo piensan en la guerra subraya en seco el carnicero, que a pesar de ser sólo cuatro años menos joven que el clérigo Después de la guerra civil le teníamos aprecio; pero ahora nos ha llevado otra vez 200 años atrás jura que nunca le tuvo cerca y que no conoce a nadie que conserve memoria de él. No es el clérigo profeta en su tierra. Por llevarle la contraria a Nasralah en el barrio, flanqueado por una parroquia cristiana y una mezquita suní, hay hasta un cuartel del Ejército libanés sobre los terrenos en los que estuvo el colegio de su etapa infantil, de nombre Al- Kifah, soldados que en cualquier momento podrían ser enviados al sur del país a quitar de en medio a los milicianos de Hizbolá para extender el dominio del Estado hasta la frontera, ni más ni menos que como pide Israel. Una fábrica de acero, la Societé Libanaise pour les metaux ocupa el patio del colegio de unas andanzas que nadie tiene a bien rememorar, y una industria algodonera cosida a bombazos completan el paisaje que cierra el Fórum Beirut. El complejo donde los primeros días se concentraron los extranjeros que tuvieron que huir a la carrera del Líbano. Tampoco ellos tienen muy buenos recuerdos para el clérigo Hasán.