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8- 9 40 LOS VERANOS DE obligarla entre dos a punta de navaja pero con lo que sabemos o creemos que pasó después es improbable que hubiera más de una persona explica el teniente Jesús, jefe de Homicidios de la Comandancia de la Guardia Civil de Tres Cantos. El lugar en el que Eva fue vista por última vez y el canal de la carretera donde se halló su cuerpo están separados por unos cinco kilómetros. No es mucha distancia, aunque hay que conocer el camino y recorrerlo en coche, sobre todo en una noche de perros como la del crimen. as diligencias policiales del caso Eva Blanco reflejan que la víctima recibió 17 puñaladas, pero sólo una fue mortal de necesidad en el argot criminal: le entró por el costado izquierdo y le destrozó el hígado. El resto, en la espalda, la oreja, y la cabeza son muy superficiales y están muy juntas Bajo la melena castaña, en el cráneo, presentaba seis o siete punzadas que no fueron inferidas con intención de matarla dicen los expertos. El arma fue una pequeña navaja de no más de siete centímetros de hoja que nunca se encontró. El cuerpo de la chica, perfectamente vestido salvo la cazadora sacada de una manga, no tenía ni una sola laceración, ni una contusión, ni un arañazo. No la golpearon ni la arrastraron. No luchó con su asesino, aunque sí intentó escapar de él ante la inminencia del dolor. Los investigadores llevan años rompiéndose el cerebro sobre lo que pasó la noche del 19 al 20 de abril y persiguiendo casi a ciegas a un asesino en el que el tiempo no ha hecho mella y al que están seguros de que han tenido y tienen muy cerca. Existe casi la certeza, como se ha dicho, de que Eva se marchó con alguien conocido alrededor de las doce y su muerte se produjo en torno a las cuatro o cuatro y media de la madrugada. Una pareja de novios que frecuentaba un descampado en las inmediaciones del lugar en el que la mataron vio un coche Renault 18 parado muy cerca a esas horas; el mismo vehículo estaba antes en el sitio elegido para apurar amores. ¿Qué pasó en ese tiempo que primero fue corto y después debió de eternizarse para la víctima? La hipótesis de investigación con la que se trabaja es que Eva mantuvo relaciones sexuales con la persona que se marchó- -en la autopsia se tomaron restos biológicos y es la única evidencia con la que se cuenta porque la lluvia se encargó de difuminar las demás- pero algo debió de torcerse para uno u otro. Se desató una violenta discusión a la que no ayudó el calimocho que Eva había bebido con generosi- L Una de las hipótesis que se investigan Navaja de es que Eva montara voluntariamente 7 cm de hoja en el coche de su asesino y que, tras (tamaño real) una discusión, recibiera la primera puñalada todavía dentro del vehículo Las 17 puñaladas que presentaba el 1 cadáver estaban La joven sale del coche e muy concentradas y intenta huir por el terraplén muchas eran contiguo a la carretera superficiales, prueba de que se trata de un crimen pasional El asesino la agarra por la cazadora, de ahí que apareciera con una manga quitada. Es el único signo de forcejeo que se aprecia 7 2 6 5 4 dad. El individuo sacó una navaja y amenazó a la joven, incluso pudo apuñalarla dentro del vehículo. No contaba con que ella no iba a dejarse matar: se arrojó del coche e intentó trepar por el terraplén- -quedaron huellas de sus manos y su cuerpo y una pisada lisa en el barro supuestamente del autor- el asesino la asió por un brazo y ella ya malherida resbaló y cayó al canal. Ahí se quedó, sola, como se sentía con frecuencia, casi dormida. Nueve años después, sin que el ADN hallado en su cuerpo haya servido de chivato, el caso tiene otra inquietante línea abierta. Algunos creen que la persona que la mató no es la misma con la que Eva compartió intimidad, de ahí que la caza de alguien difuminado resulte aún más compleja. El asesino, por supuesto, sí sabría quién le precedió esa noche y no debió de gustarle. Tenemos candidatos más que sospechosos recalcan los guardias civiles. La niña había tenido un par de relaciones que no cuajaron. Eva ejercía de chica mala sin serlo para llamar la atención del otro sexo y en un intento adolescente de hacerse respetar. Las clases- -estaba repitiendo primero de BUP- -no le interesaban y a cambio había empezado a frecuentar un grupo de skin head cercanos a Bases Autónomas, no por ideología sino como otra vuelta de tuerca en su deseo de ser aceptada. scribía un diario que sólo en parte llegó a los investigadores. Eva había cambiado y quizá tenía un secreto- -una relación oculta, un confidente especial- -que ni siquiera compartió con sus mejores amigas. Ninguna supo qué significaba el número 33643 que se repetía en varios colores y páginas de las notas de la chica. Parece que esa muerte que tuvo sólo le podía haber pasado a ella. A la semana siguiente su pandilla y el resto de jóvenes de Algete volvieron a las pistas como si nada hubiera sucedido. Nadie mostró miedo, ni habló más que lo justo. Fue un gran pacto de silencio que todavía hoy intentamos romper dicen los agentes. Así, después de tomar unas 600 muestras de ADN- -el fiscal no autorizó una prueba masiva como se intentó- -y hablar con decenas de amigos, profesores, desconocidos, volver una y otra vez sobre los tomos gastados del sumario, se siguen grabando entrevistas. Los amigos de Eva empiezan a casarse y a hablar de otra forma, o a callar... El asesino de Eva llegó a su casa sin una mancha de sangre, sin una salpicadura de barro. Quizá desayunó antes de irse a dormir. Todavía queda la esperanza de que una madre o una esposa intuyeran y decidan recordar. 3 E 2 3 En el barro aparecen las marcas del intento de huida, además de media huella de zapato de un hombre 1 0 En la víctima se encontraron restos de ADN, única prueba objetiva del caso FERNANDO RUBIO ELENA SEGURA