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24 Internacional VIENTOS DE GUERRA EN ORIENTE PRÓXIMO MARTES 8 8 2006 ABC NO HAY PEOR CIEGO... ay que hacer algo no podemos quedarnos de brazos cruzados ante lo que está ocurriendo en Oriente Medio, pero hay que ser realistas tenemos que proponer soluciones que se puedan realizar con el acuerdo de la mayoría. En este dilema se debate la sociedad internacional, dispuesta a ignorar la realidad con tal de encontrar un apaño que sirva para salir del atolladero. Como en ocasiones anteriores, ante un conflicto de estas características el primer paso es separar a las partes. El Consejo de Seguridad envía una fuerza de interposición cuyo primer cometido es crear una zona de aislaFLORENTINO miento. Pero, ¿sería PORTERO esa su exclusiva misión? Para una parte de los europeos no es realista ni prudente ir más allá, porque nos podríamos encontrar en medio de un nuevo conflicto. Para otros, la seguridad de Israel, el proceso democrático y el poco prestigio que le queda a Naciones Unidas pasa por la desaparición de Hizbolá, una organización terrorista dotada de un extraordinario ejército privado, bien armado y mejor entrenado. Por lo tanto, la segunda misión de la fuerza de Naciones Unidas sería apoyar a las fuerzas armadas libanesas en tal misión. En cualquiera de los dos casos Hizbolá se vería expulsada del sur del Líbano, lo que no parece probable que esté dispuesta a aceptar. Por esta razón, algunos heroicos gobiernos europeos, defensores del envío de la fuerza, han dado a entender que en esta ocasión, sintiéndolo mucho, no van a poder colaborar. En el segundo caso, las fuerzas políticas libanesas deberían asumir además el choque violento contra Hizbolá, con el Ejército como punta de lanza. Como en absoluto parecen dispuestos a lo que entienden sería una reapertura de la guerra civil, se han apresurado a pedir a la Liga Árabe que actúe en su favor rechazando el despliegue de la fuerza de interposición. Sin cascos azules en la frontera un alto el fuego sería una derrota de Israel, que quedaría expuesta a nuevos ataques de Hizbolá, ahora más fuerte que nunca. Muchos están dispuestos a que Israel claudique para evitar males mayores, pero ese sería el mayor mal para los israelíes y cabe pensar que, si no se han vuelto locos, lo rechazarán. En realidad todo este juego diplomático parte de una premisa fundamental: ignorar la realidad. El agresor es Irán, el mismo estado que acaba de anunciar que el conflicto del Líbano sólo se solucionará cuando Israel desaparezca y que no piensa poner fin a su programa nuclear. Mientras el Consejo de Seguridad o las grandes potencias no estén dispuestos a reconocer este hecho y a presentar un ultimátum sobre misiles, energía nuclear y colaboración con Hizbolá, una auténtica línea roja cuya violación supondría la guerra, seguiremos mareando la perdiz sin conseguir resolver nada. H Médicos sin Fronteras y voluntarios libaneses acarrean la ayuda humanitaria a través del río a la ciudad de Tiro AFP Israel ha cumplido uno de sus objetivos. Sus tropas están cada vez más cerca del río Litani y ayer destruyeron el último puente que quedaba sobre este río. Tiro y el sur del Líbano están ahora más alejados de Beirut que nunca La presión del Ejército israelí aísla la ciudad de Tiro MIKEL AYESTARÁN TIRO. Aislamiento. Soledad. Desesperación. Agobio. Al norte una carretera impracticable y la amenaza de recibir un misil de Israel en caso de que se logren superar las decenas de cráteres en el asfalto, se cruce un río a pie y un coche espere al otro lado. Al sur, la guerra en su estado más puro. Hizbolá y el Ejército hebreo luchando casi cuerpo a cuerpo. De telón de fondo, un bombardeo incesante, sordo, metálico y poderoso que se ha convertido en la banda sonora de esta parte del Líbano desde hace veintiocho días. Todo el poder de la máquina de guerra israelí está en funcionamiento y no parece que nada, ni nadie, vaya a detenerla. En medio de esta orquesta macabra, decenas de Katiushas salen de los campos de plátanos y limones. Parecen petardos de feria comparados con la apisonadora hebrea. Unos petardos mortíferos que siembran de pánico y muerte el país vecino. Es la guerra, la muerte, la destrucción y ahora también el aislamiento. Israel ha ampliado su campo de destrucción hasta el río Litani, como ya avisó hace una semana. Destrozó el último puente que cruzaba el río y dejó caer sus bombas sobre la pista de arena que los ingenieros del Ejército libanés habían adecuado para mantener la ruta entre Tiro y Beirut. La flaman- te autopista de la costa fue destrozada el primer día de bombardeos. Ahora, ya no queda ni el modesto camino de tierra. Los mismos ingenieros luchan contra el reloj en la reparación del puente, pero las horas corren deprisa cuando Israel ataca y desde ayer, además, el Ejército hebreo ha decretado un toque de queda oficioso a partir de las diez de la noche. La carretera de la muerte Los primeros en dar noticias de la situación fueron los responsables de la ONU. Uno de sus convoyes trataba de llegar a Sidón y tuvo que darse la vuelta. La carretera que une Sidón con Tiro, de apenas treinta kilómetros, fue ayer una auténtica carretera de la muerte. Al menos una decena de personas murieron en diferentes ataques a las ciudades de Ghassaniyeh y Kfar Tebnit. Ambas localidades muy próximas a la nueva frontera marcada por Israel, el río Litani. A la falta de salida ayer se sumó Decenas de cohetes Katiusha se lanzan desde los campos de plátanos y limones en dirección a Israel el pánico, el terror de recibir un ataque directo al casco urbano de la ciudad. Tres edificios del barrio norteño de Jabal Amel fueron alcanzados por la tarde desde los barcos de Israel y cinco vecinos de Tiro pudieron perder la vida, aunque los hospitales no confirmaron esta cifra. Los proyectiles explotaron de manera simultánea en los corazones y cerebros de los pocos ciudadanos que quedan en la ciudad. Enseguida captaron el mensaje. Hasta ahora Tiro había permanecido relativamente a salvo de los ataques, a partir de ese momento esa tregua terminaba. Ya no quedan espectadores al sur del país. Israel está a las puertas de la ciudad más importante de la zona. En los centros municipales de reparto de ayuda los vecinos hicieron cola durante todo el día para proveerse de agua, aceite y leche en polvo. No quedan muchas cosas más. Si hasta ahora resultaba complicada la llegada de ayuda humanitaria, ahora lo será más. Aunque los ingenieros confían en levantar el puente y reabrir el camino, la amenaza israelí está tan presente que pocos se lanzarán a la aventura de la carretera del norte. Y en las colas un tema de conversación, el despliegue del Ejército libanés al sur del país, ¿tomará el Gobierno de Siniora esta decisión?