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22 MARTES 8 8 2006 ABC Internacional Haniyeh acusa a Israel de intentar envenenarle J. C. KIRYAT SHMONA. El segundo frente de guerra de Israel está en Gaza y Cisjordania. La situación allí es explosiva, con constantes entradas y salidas del Ejército que siempre acaba dejando su particular tarjeta de visita. Una guerra que, como la del Líbano, no sólo se libra en el campo de batalla sino que palestinos e israelíes la protagonizan ante la opinión pública internacional. La guerra de propaganda tuvo ayer su enésimo episodio en la oficina del primer ministro palestino en Ramala, donde se recibió una carta procedente de Tel Aviv dirigida a Ismail Haniyeh y a su número dos en Cisjordania, Naser Shaer. Cuatro funcionarios palestinos que abrieron el paquete, que contenía substancias venenosas, tuvieron que ser hospitalizados tras perder el conocimiento. Nada más saber del incidente, y sin aportar pruebas. Haniyeh acusó a los servicios de Inteligencia hebreos de querer envenenarle. Un libanés pedía ayer auxilio para buscar supervivientes entre los escombros de un edificio de Beirut bombardeado por Israel AP Israel ampliará sus objetivos a los símbolos del Gobierno del Líbano si fracasa la diplomacia Tel Aviv no descarta dejar Beirut a oscuras y estrecha el cerco sirio da vía libre sin limitaciones a su Ejército para acabar con las lanzaderas de cohetes Katiusha un avión sin piloto de Hizbolá, derribado sobre Haifa JUAN CIERCO. CORRESPONSAL KIRYAT SHMONA. El Líbano lo va a pagar caro y Siria no va a salir indemne de esta guerra Este fue el mensaje lanzado ayer por las autoridades políticas y militares israelíes, conmocionadas todavía por el domingo negro vivido hace 48 horas en el que murieron bajo los cohetes Katiusha doce reservistas en Kfar Guilad y tres civiles en Haifa. Se trata, según se discutió ayer en la reunión del Gabinete de Seguridad hebreo, presidida por Ehud Olmert, de intensificar las operaciones militares en el país del cedro, de ampliar la lista de objetivos, de incluir algunos hasta ahora exentos y de enviar advertencias diáfanas a Damasco de que las cosas no pueden seguir así. b Ehud Olmert Hasta entonces, la prioridad del Tsahal pasa por destruir todas las lanzaderas de cohetes y misiles, allá dónde se encuentren, Katiushas que no dejaron de caer tampoco ayer, más de 150, en la Galilea, que se vieron acompañados por un avión sin piloto, un dron derribado en las cercanías de Haifa. Luz verde al Tsahal La misión ordenada al Ejército por Olmert y por su ministro de Defensa, Amir Peretz, no tiene limitaciones. Se podrá emplear toda la fuerza aérea necesaria. Dónde sea menester. Para quien albergue dudas, aquí están las palabras del jefe del Ejecutivo durante su visita a una base militar del norte del país: Hay que acabar con la amenaza de los Katiushas. No podemos permitir que un millón de israelíes vivan en los refugios. El Ejército tiene luz verde para hacer lo que tenga que hacer, como tenga que hacerlo y cuenta con el apoyo de toda la nación Como primera providencia, el Tsahal advirtió ayer a la población libanesa que permanece en zonas de combate, sobre todo en el sur del Líbano y en Tiro, que no saliera de sus casas a partir de la caída de la noche. De no seguir el consejo y abrir la puerta, los civiles árabes podrían encontrarse cara a cara con los comandos especiales israelíes que operan sobre el terreno a la caza y captura de esas lanzaderas y que van a ver multiplicados sus miembros y el número de sus misiones. Quien avisa no es traidor. O sí. Tel Aviv no va a dejar pasar sin castigo su día más negro en esta guerra que se acerca a su primer mes de vida y muertes. La batalla se va a concentrar, como hasta ahora, contra los milicianos, los líderes, el arsenal y, sobre todo, los cohetes Katiusha y sus lanzaderas de Hizbolá. Pero no sólo. Las mismas fuentes militares y políticas que pusieron una vez más a Siria en el punto de mira (asegurando en cualquier caso que a día de hoy, de hoy insistieron, no hay planeado ataque alguno contra Damasco) señalaron que, en la diana israelí, se han incluido objetivos civiles del Líbano, entre ellos símbolos físicos de su Gobierno. Por duro y difícil que resulte creerlo tras ver lo que sucede a diario sobre el terreno en vivo y en directo y a través de las imágenes de televisión, Israel ha asegurado que en estos 27 días de guerra no ha atacado objetivos civiles en el Líbano, sino lugares, aeropuertos, carreteras, edificios, puentes relacionados con Hizbolá, con sus cuarteles generales, con sus milicianos (más de 450 muertos, según Tel Aviv) con Nasralah y otros mandos militares, con el tráfico y transporte de armas desde Siria e Irán, con los arsenales ocultos, con los búnkers bajo tierra... Pues bien, a partir de ahora, otros objetivos, considerados por Tel Aviv éstos sí como civiles, podrán ser destruidos o dañados caso de ser necesario, incluyendo los símbolos del Gobierno de un Beirut que puede quedar a oscuras si fracasa la diplomacia El principal objetivo sigue siendo expulsar a Hizbolá del sur del Líbano para facilitar el despliegue de una fuerza multinacional que permita poner fin a esta guerra, caso de que los avestruces que campan a sus anchas en la ONU saquen la cabeza de la tierra. Israel afirma que en estos 27 días de guerra sólo ha atacado lugares relacionados con Hizbolá