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6 Opinión MARTES 8 8 2006 ABC AD LIBITUM POR OTRA PARTE PIRÓMANOS E INCENDIARIOS L uso de un lenguaje blando, tolerante con lo intolerable, es uno de los frutos menos deseables de la moda política en curso. Un mal que se extiende como una mancha de aceite en un papel y que, desbordados sus efectos en el ámbito público, ha penetrado en nuestras respectivas intimidades para invitarnos con su dulzor a aceptar situaciones y valores que debiéramos rechazar con energía. Cuando decimos, como cualquier locutor de telediario, que los pirómanos están activos y arden los bosques de media España estamos, inconscientemente, dándole una interpretación patológica al suceso: disculpándolo. Un pirómano es un enfermo que siente una atracción insuM. MARTÍN perable por el fuego y no FERRAND únicamente por su origen y provocación; pero quienes generan lamayoría de los incendios que, ahora mismo, nos tienen a todos en vilo son incendiarios. Es decir, delincuentes que buscan en el fuego su herramienta de trabajo del mismo modo con que un atracador maneja la navaja o la pistola. Uno de mis primeros recuerdos infantiles lo tengo en Guitiriz, en la provincia de Lugo. Mi madre me llevó unos días de descanso al entonces único balneario local y sufrimos la alarma de un fuego cercano. Aunque lo suficientemente distante para desvanecerla idea de peligro, lo desagradablemente próximo para respirar el olor acre del humo. Pronto se supo, y fue la comidilla de aquel veraneo, que la Guardia Civil había detenido al incendiario- -nadie le llamo pirómano- -para ponerle a disposición del juez. Desde mucho antes de entonces se viene hablando de los fuegos de verano, muchos provocados y alguno casual, y son suficientemente conocidos los intereses que los animan, desde la explotación maderera de los bosques quemados a su conversión para otros usos, como la pradería o su urbanización. Ahora la Xunta de Galicia, más hábil en la definición de los problemas que en su solución, habla de terrorismo del fuego un modo literario y dramático, bueno para un titular de periódico, de definir una vieja y mala costumbre delictiva. Lo que vi en la Terra Chá hace sesenta años sigue igual. Quizás los viejos fósforos de cabeza roja hayan sido sustituidos por un encendedor de gas para hacer más liviano el esfuerzo del incendiario; pero poco, y no muy útil, se ha hecho para la disuasión definitiva de tan devastadora actividad delictiva. En los días del Gobierno de Manuel Fraga algunas normas, tímidas y escasas, aliviaron en algo tan crónico sufrimiento gallego, pero se requiere mayor energía. El inicio de un incendio forestal en un rincón de Galicia, provocado o no, debiera ser el inicio de un siglo, al menos cien años, de intangibilidad de la tierra afectada. Como si hubiera dejado de existir. Así, y solo así, decaerían los ánimos incendiarios de unos delincuentes que, muchas veces con impunidad, cambian los paisajes y sus usos para el regocijo de uno solo y el perjuicio de la mayoría. Y no son pirómanos. TODOS LAS PASARON, Y LAS PASAN, CANUTAS sazón presidido por el incansable Miguel Ángel FernánENOS bonito, me han llamado de todo. Casi dez Ordóñez hizo un muy interesante informe sobre la dos docenas de jóvenes airados han dirigido carestía de los pisos españoles. Como era tan certero, el por correo electrónico críticas severas al artíinforme acabó en el fondo de los cajones. culo que publiqué en esta misma página el martes pasaArrancaba con el consejo que Jovellanos- -en otro do. En él trataba de recordar a los muchachos y muchainforme sobre la misma cuestión- -le prestaba a su sechas que, a pesar de sus esfuerzos, no encuentran una ñor, el rey Carlos III: derogue Su Majestad la ordenanvivienda digna, que sus padres tampoco lo tuvieron fáza que obliga a los diferentes oficios a instalarse cil pues acceder a una vivienda en España siemen las calle que les corresponda, autorice a que pre ha sido problema serio. cada quien se instale donde crea conveniente, y Algunos críticos comparan, papeles en mano, verá reducirse el precio de solares y la renta de su caso con el de sus padres y concluyen que eslas edificaciones Carlos III no siguió tan razotos lo tuvieron más fácil, pero en un problema nable consejo y tenía una poderosa razón para que afecta a millones de personas siempre será ello: él mismo era el propietario de esos terrenos posible aducir ejemplos que avalen una u otra que Jovellanos pretendía hacer bajar de precio, posición. Dado mi carácter conciliador, para JOSÉ M permitiendo que los artesanos se instalaran donbuscar el acuerdo estoy dispuesto a admitir que GARCÍA- HOZ de quisieran. quizás la semana pasada minusvaloré el esfuerCasi tres siglos después, el problema sigue en sus miszo de los jóvenes para buscar alojamiento propio. Pero mos enunciados, aunque con cambio de protagonistas: mis críticos deberían reconocer que también sus paahora, en lugar del Rey, son los ayuntamientos los pridres las pasaron canutas hasta resolver ese mismo promeros beneficiarios de que el metro cuadrado edificablema. ble ande por las nubes. Como por ley a los ayuntamienUn repaso a las hemerotecas permitirá advertir fáciltos se les debe ceder gratuitamente el quince por ciento mente que desde los finales de la Guerra Civil hasta de cualquier nuevo proyecto, cuanto más caro sea el bien entrados los años ochenta la vida cotidiana del esterreno, más engordarán las arcas municipales. A parpañol común estaba rodeada de realquilados, de expectir de ahí se originan todos los males: corrupción, espetativas en el sorteo de los pisos de las cajas de ahorro, de culación ventajista y, en definitiva, carestía desproporchabolas, de noviazgos interminables por imposibilicionada. Si, como ocurre en casi todos los países civilidad de conseguir un piso. Los cinéfilos recordarán la zados, se clarificaran y simplificaran las intrincadas repelícula El pisito de José Luis López Vázquez, que gulaciones urbanísticas- -que por otro lado no impiden contaba precisamente los avatares de una pareja de nola corrupción masiva- -las casas podrían resultar más vios para alcanzar su sueño: una minivivienda en la baratas, igual que si los ayuntamientos dedicaran su que compartir sus vidas. quince por ciento de terreno a la construcción de casas Las dificultades de hoy, lejos de ser incompatibles baratas, que no lo dedican. con las pasadas, no son más que prolongación de ellas y, En cualquier actividad económica, limitar, regular, por tanto, no encuentro mucho sentido a determinar entorpecer siempre han sido sinónimos de encarecer y quien se enfrenta a mayores problemas. Más útil y pertiprivilegiar... Pero me temo que lo peor está aún por llenente puede resultar una somera investigación sobre el gar: parece que en la nueva ley del suelo, los ayuntapor qué de ese problema recurrente. Hace ya unos cuanmientos tendrán derecho ¡al 30 por ciento del suelo! tos años, justo en vísperas de la presente burbuja inmojosemaria garcia- hoz. com biliaria, el Tribunal de Defensa de la Competencia, a la E M