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ABC MARTES 8 8 2006 Opinión 5 UNA RAYA EN EL AGUA SESEÑA U impacto brutalista se atisba entre un bosque de grúas desde el AVE, cerca de Valdemoro, pero es en la Radial 4, en la ruta de Andalucía, donde se percibe con toda su descarnada intensidad la múltiple colmena de ladrillo ocre plantada en medio del secarral de La Sagra. Es Seseña, la ciudad fantasma, el nuevo logotipo de la corrupción española pese a que ningún juez se ha pronunciado aún sobre esta operación incomprensible y misteriosa del más oscuro personaje de moda: El Pocero, un tiburón desclasado que pasea su soledad y sus secretos por Mallorca a bordo de un gigantesco yate estigmatizado como si fuera el barco del Holandés Errante. Seseña llama la atención porque está levantaIGNACIO da en medio de un erial, CAMACHO un desierto manchego en el que clama la sinrazón de su hormigón salvaje. Pero hay muchas seseñas mimetizadas en el paisaje español, acomodadas sobre colinas de la periferia de las capitales o recostadas en la suave pendiente de las costas; algunas han nacido sobre bosques de pinares o hayedos veteranos, pero sus nombres comerciales que evocan jardines marinos o paraísos rurales dulcifican la abrupta realidad de su principio común: recalificaciones estimuladas, informaciones privilegiadas, cohechos más o menos evidentes, atajos administrativos abiertos por profesionales del tráfico de influencias y exploradores con salvoconductos políticos. Nadie se quiere acercar ahora al Pocero, que emerge en los periódicos como un rudo y semianalfabeto self made man del ladrillo. Pero ciertas fortunas no se pueden amasar en España sin contactos selectivos en las esferas donde residen las competencias y los permisos, en las autonomías que visan los planes urbanísticos, en los ayuntamientos que firman los cambios del suelo. El morbo del Pocero circula en forma de rumores subterráneos sobre los pasajeros de su ahora solitario yate Clarena sobre los beneficiarios del préstamo de su colección de aviones, sobre supuestas conexiones transversales que saltan sobre las líneas ideológicas que separan los grandes aparatos de poder. Un hilo misterioso que uniría Baleares con las cuencas del Júcar y del Segura, y cuyas puntadas alcanzarían a ex ministros del PP y del PSOE con un floreciente pasado de virreyes territoriales y notoria influencia en sus ámbitos de decisión. Pero nada hay patente todavía en esta brumosa serpiente de verano. Nada salvo las colmenas de Seseña, millares de viviendas vacías alzadas en bloques compactos como pantallas pardas sobre el horizonte árido y reseco de la llanura toledana. Y el eco de una frase lapidaria cuyo testimonio está escrito en los papeles que, tras dar vueltas durante meses por redacciones y despachos de la Corte, han acabado en la mesa de una Fiscalía: Tú eres tonto; te crees el único alcalde honrado de España Una frase que, de ser cierta, constituiría el mejor retrato sonoro de una época. S ESOS JEQUES Y SUS POTENTES MISILES N un mundo de diplomacia tan meliflua y vaporosa nadie podrá decir que las amenazas de Irán sean equívocas. Por una parte, suministra el armamento a Hizbolá contra Israel y por otra- -como cuarto exportador mundial de crudo- -amaga con usar el petróleo como arma si la comunidad internacional insiste en urdir sanciones para que cese el empeño iraní por disponer de arma nuclear. Desde luego, hacía tiempo que nadie amenazaba a casi todo el mundo porque eso es lo que está haciendo la teocracia iraní: no solo ataca vía Hizbolá para borrar Israel del mapa- -como dice día sí y otro también el presidente Ahmadinejad- -sino que a la vez plantea su radicalidad chií frente al mundo suní, altera los elementos más rudimentarios de la coexistencia mundial y juega con el precio del barril de petróleo. Desde mucho antes de este largo verano de descontento, Teherán lleva ya tiempo jugando a la gallina cieVALENTÍ ga con las Naciones Unidas. Sectores PUIG del régimen de los ayatolás advierten que si la ONU impone sanciones, Irán tiene que saltarse de una vez todas las condiciones del Tratado de Proliferación Nuclear y todos los requisitos de la tan baqueteada Agencia Internacional para la Energía Atómica. Ya existe el precedente redundante de Corea del Norte. Mientras tanto, parte de la opinión pública europea- -y más aún en España- -pretende no solo equiparar la identidad terrorista de Hizbolá, criatura netamente iraní, con el derecho a la defensa propia que ejerce Israel: en realidad, la izquierda española insiste en que el agresor, en virtud de su naturaleza sionista, es Israel mientras que el terrorismo de Hizbolá es un inocente que casualmente pasaba por ahí. Evidentemente, la muerte de niños en un bombardeo es algo que nos deja atónitos, sin aliento, al filo de la congoja humana ante la realidad descarada y procaz de la guerra. Pero precisamente por su propia naturaleza, la E descripción y enjuiciamiento del hecho bélico en si mismo requiere de razón analítica y no de las elevadas dosis de sentimentalismo al que recurren los columnistas más propensos a halagar al lector que a explicarle una u otra manera de entender las cosas. Con tanto artículo emocionalista, el jeque Nasrallah de Hizbolá acaba haciendo de las suyas. Según The Sunday Telegraph un diputado iraní- -también fundador de Hizbolá en su día- -acaba de reconocer, por si hacia falta, que Teherán aprovisiona a Hizbolá de misiles de largo alcance capaces de llegar a cualquier objetivo en Israel. Los misiles Zelzal- 2, por ejemplo, tienen un alcance de 250 kilómetros. Hasta ahora se supone que Hizbolá todavía no los ha usado porque espera órdenes de Damasco o Teherán. Para Israel es vital que los arsenales de Hizbolá en el Líbano sur no obtengan un sistema de reposición: no otra cosa explica el bombardeo insistente y dramático de puentes y líneas de transporte en el Líbano. El armamento iraní llega a manos de Hizbolá por la frontera sirio- libanesa. En los pasillos de las Naciones Unidas se entrecruzan dos cuestiones y ambas llevan en sus orígenes la huella masiva de Irán. En una aproximación que llevaba tiempo gestándose, Washington y París apadrinan una resolución para el alto al fuego en el Líbano, aunque es difícil que Hizbolá acepte el cese de hostilidades y que Israel se retire del sur de Libano mientras esté allí Hizbolá. Se habla de interponer un nutrido contingente militar, con aportaciones de Francia y del musculoso ejército turco. El segundo asunto concerniente a Irán, y de forma mucho más directa que en el caso del Líbano, es el cortejo interminable de una solución diplomática para desentrañar su ambición nuclear de convertirse en el eje central de un nuevo poderío regional chií. Hizbolá, ¡a por ellos! dicen los manifestantes de la izquierda española. ETA, ¡mataló! dijeron cuando Reagan visitó España. Eslóganes equiparables, mismo primitivismo, mismo resentimiento. vpuig abc. es