Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
40 7 8 06 Vizcaíno de la cosecha de 1964 y director del Museo del Prado desde 2002 (llegó treintañero al cargo, todo un récord de juventud al frente de la pinacoteca) viene consiguiendo hasta la fecha conciliar a tirios y troyanos (PP y PSOE) en el refrendo a su gestión. Altas empresas le aguardan a partir de este otoño: pondrá en funcionamiento el cubo de Moneo y acometerá la magna exposición de Velázquez en 2007. Él afronta los retos con sentido común y don de gentes. Está casado y es padre de tres hijos. 0 16 4 0 L O S V E R A N O S D E Miguel Zugaza DIRECTOR DEL MUSEO DEL PRADO El cubo de Moneo gustará a la mayoría por dentro y por fuera BLANCA TORQUEMADA- -En abril tuvo que comparecer usted en el Congreso y su intervención obtuvo el aplauso de todos los grupos. ¿Qué les dio para convertirse en casi el único elemento de consenso de este periodo de sesiones? -Les hablé con la máxima claridad y entusiasmo que pude del proyecto de futuro del Museo del Prado, algo que desde el pacto parlamentario de 1995 forma parte del patrimonio de consenso hacia la primera institución cultural española, un patrimonio que ellos gestionan. -Nombrado cuando gobernaba el Partido Popular y confirmado con el PSOE... ¿Es prueba de que, de verdad, desde la ley de 2003, el museo goza de autonomía o de reconocimiento de las capacidades de gestión del director? -Mi continuidad fue, sin duda, una prueba de fuego para la Ley del Prado. Por primera vez se hacía efectivo el sentido de profesionalización y el grado de autonomía que se buscaba para el museo con su nuevo estatuto. -Su padre dirigió la Bilbo Bizkaia Kutxa y se dedicó después a una empresa de gestión cultural en la que dio usted sus primeros pasos profesionales... ¿Ahí aprendió cómo atraer los dineros de los particulares a la causa del arte? -Me siento un aficionado si me comparo con lo que mi padre ha hecho y sigue haciendo por el arte y la cultura en general. En cualquier caso, lo poco o mucho que sé lo he aprendido de él, incluso de sus equivocaciones. ¿Qué cuadro de su museo es el que más le gusta y cuál se llevaría a su casa? Que no tendrían por qué ser el mismo... -No tengo un sentido patrimonialista del museo que dirijo, y menos aún me lo puedo permitir en el Museo del Prado. Eso lo pudo llegar a contestar Felipe IV. Más que elegir una obra para uno me gusta sentir el Prado, como cualquier ciudadano, un poco co- El proceso ESPERANZA EN EL FINAL DE ETA Tengo una gran confianza, aun a riesgo de equivocarme. Creo que muchos, entre los que me encuentro, ven ya lo ocurrido durante estos dolorosos años como una horrorosa pesadilla En verano DESTINO BILBAO En esta época del año Bilbao está más animado que Madrid. Además, este verano ir allí es como viajar a San Petersburgo o a Moscú con las exposiciones de Rusia en el Guggenheim y Malevich en mi querido Museo de Bellas Artes. Mi estado ideal en vacaciones es mirar la luz del norte desde un arenal del Cantábrico JULIÁN DE DOMINGO mo la sala de estar de mi casa. ¿Para qué elegir una obra si te puedes quedar con todas desde 9 de la mañana hasta las 8 de la tarde, de martes a domingo? -Dice la Duquesa de Alba que, ahora que los viajes están tan baratos, los amantes del arte deberían ser quienes se desplazasen a ver los cuadros. Ella desaprueba el trasiego de obras entre museos, porque cree que las hacen correr riesgos innecesarios. ¿Con qué argumentos intentaría convencerla de lo contrario? -Los que ya usé para convencerle con el préstamo de la Duquesa El director, junto al edificio de Villanueva. Quiere sentir el Prado como la sala de estar de casa de Alba de Blanco de Goya para la exposición del retrato español. Nunca se había visto ni se verá esta fundamental obra de su colección en un contexto tan especial. La verdad es que fue, como siempre, muy generosa con el museo. ¿Tiene amarrado traerse la Venus del Espejo a la exposición de Velázquez de 2007 o los ingleses nos harán lo que les hicieron a los griegos con los mármoles del Partenón, que ni se los prestaron para los Juegos Olímpicos? -La Galería Nacional de Londres, que ya colaboró generosamente en la legendaria exposición de 1990, ha comprometido el préstamo de esa obra fundamental de Velázquez y de otras cuatro obras maestras del sevillano que en algún caso nunca han visitado el Prado. Un patrono propuso que nos inventáramos un sistema para que la Venus volviera al Prado cada cuatro o cinco años... -Convenza a los detractores del cubo de Moneo de que una vez inaugurado les gustará por belleza interior, funcionalidad u otras cualidades que desde fuera no se aprecien... -No tengo ninguna duda que la ampliación de Moneo gustará a la mayoría, por dentro y por fuera. El nuevo edifico no compite con el museo original, le ofrece continuidad al edifico de Villanueva, más espacio, mejores servicios... y un punto de vista inédito, desde el claustro restituido. Tiene una enorme calidad y la gente sabe apreciar la calidad. ¿Ha tropezado con muchos objetores intelectuales a la hora de meter a Picasso en el Prado? ¿Cómo se gestó la idea? -Es algo natural. Más que dificultades hemos encontrado una entusiasta colaboración entre los museos e instituciones que nos prestaron algunas de sus obras maestras. Yo, la primera vez que oí hablar de la posibilidad de hacer una exposición de Picasso en el Prado fue a Francisco Calvo Serraller, cuando era director del museo, hace más de 10 años.