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2- 3 40 LOS VERANOS DE FACTOR 32 ¿Tener buen aspecto sobre el escenario lo consigue sin proponérselo? -Claro que quiero tener buen aspecto. El problema es que a menudo nosotros, los cantantes de ópera, resultamos desagradables cuando cantamos, porque abrimos mucho la boca y hacemos muecas. Tenemos pinta de estar trabajando y eso no suele resultar muy estético que digamos. -Usted apenas hace muecas. ¿En eso podría radicar parte de su éxito? -Sí, pero me he esforzado poco para conseguirlo. El canto no está hecho para primeros planos, ni siquiera en mí. No dejo que la cámara se me acerque demasiado. Los sentimientos también se pueden detectar sin aproximarse tanto. -Es usted un icono de la moda. ¿Le parece bien? -Sí, porque es todo un cumplido. Me siento a gusto en la ópera, aunque dicen que está pasada de moda. Lo que importa es el canto, una buena imagen no es más que un ingrediente agradable. Me gusta lo llamativo. En mi vida privada suelo vestirme según mi estado de ánimo. Si voy de negro es que estoy triste. Así que, como ve, hoy tengo un buen día. ¿De qué color es su voz? -No lo sé, porque yo solamente me oigo desde dentro -Se sabe poco acerca de su vida privada... -Vivo sola. Mi novio, Simone, reside en Bolonia, también es cantante y trabaja mucho en EE. UU. Me acompaña a veces y cuando no lo hace nuestra relación es telefónica. Todavía no sé si me casaré o no. Me encanta estar sola. Algún día tendré hijos. Pero todavía no dispongo del tiempo suficiente. Quiero ser una buena madre, no una madre a toda costa. ¿Nos revela cómo consigue mantener su figura? -Desgraciadamente, eso es un problema para mí. Tiendo a engordar. Incluso han llegado a pensar que estaba embarazada, porque venía justo de comer (sonríe) En cuanto como algo parece que estoy de seis meses. Además, soy de las que piensa que cualquier cosa menos deporte. ¡Y eso también es peligroso! Una cortesana con sobrepeso en La Traviata sería fatal. El aspecto de Aida no es tan importante. -Existen ya dos biografías sobre usted. ¿Cuál debemos leer? -Ninguna. Mi vida aún no ha terminado. Uno es parte de un proceso que se le escapa de las manos. Gracias a Dios ahora todo ha cambiado a mejor. Siento que vuelvo a dominar la situación. Dentro de diez años me gustaría interpretar a Leonore en El trovador de Verdi. Pero, para conseguirlo, tengo que ir despacio. Y no perder nunca el buen humor. Y menos mal que había piano on motivo de la Copa del Rey de vela, el Ayuntamiento de Palma ha traído al Auditorium a la soprano Ainhoa Arteta. Un concierto muy raro. En la primera parte, actuación del pianista Alessio Bax. En la segunda, ella y un programa menos atractivo que El Fary con el bañador blanco que Beckham llevaba en el barco de Cavalli. Un concierto muy austero. Ni había programa de mano ni ramo de flores para la cantante. Es de agradecer que pusieran piano. Desde luego no se puede acusar a la de Tolosa de ofrecer un recital efectista. Pero una cosa es cantar los cuarenta principales de la ópera o el Tutto Pavarotti y otra aburrir hasta al borrego de Norit. Para mí que en Marivent sabían que la cosa iba a ser un muermo y por eso no acudió nadie (y son ocho adultos) No seré yo quien critique el repertorio español, y me pongo a los pies de María Bayo, pero para encadenar a García Abril, Obradors, Granados o Turina, y ya está, hay que tener muchas narices. Y menos mal que lo de Granados eran los majos. Claro, que Ainhoa Arteta debutó operísticamente en Palm Beach, y eso imprime carácter. El tercer bis fue Summertime de Gershwin, que dedicó especialmente a los regatistas. Pues haber incluido La Regata Veneziana de Rossini en el programa, mujer. Es que no es lo mismo cantar Summertime con gardenias en el pelo, como Billie, que con toda la pinta de Ivana Trump. Juro que tenía el aspecto de la ex de Donald con el vestido rosa y el recogido andamiado. Llovía, pero creo que no había relación causa- efecto. No sé, con Ainhoa siempre tengo pensamientos encontrados. Me pasa como con Mel Gibson. Si al actor lo defienden habitualmente actrices que están en sus antípodas ideológicas, casos C ROSA BELMONTE Ivana Trump, con su novio, en la Gala de la Cruz Roja de Mónaco de Sigourney Weaver o Jodie Foster (entonces creo que no puede ser tan bruto) en el caso de Ainhoa era Victoria de los Ángeles la que la admiraba. Teniendo en cuenta que Victoria sí que era la más grande, dudo que la rubia sea tan choni lírica como a veces nos hace creer. Claro, que lo del debut en Palm Beach no hay quien se lo quite. Es cierto que el asunto de la querencia que Victoria de los Ángeles sentía por la vasca (y la tarde que pasó en el hospital con ella, ya enferma la soprano barcelonesa) lo ha contado la propia Ainhoa. Pero yo me lo creo, por supuesto. Como me creo que Paris Hilton no vaya a tener relaciones sexuales por un año. Besaré, pero nada más ha afirmado en la revista QC También ha asegurado que no es ni promiscua ni disoluta. Pobre chica, una cosa es ser fea (para perro) y tonta, pero no por eso tiene que ser zorrón. Y lo de tonta hay que revisarlo. Cobra como mínimo EPA 500.000 dólares por prestarse a ir a una fiesta. Por ejemplo, fue a una en Austria y lo único que hizo fue decir hola y por qué le encantaba Austria. ¿Y por qué te gusta Austria? le pregunta el periodista. Porque me pagan un millón de dólares por saludar No, si te parece va a ser por el palacio de Schönbrunn o por Gustav Meyrink. Más cantantes. En Palma se puede ver a la Terremoto de Alcorcón. Tiene un bar llamado Flexas. La lástima es que su local no sea como el de Paquita la del Barrio en Ciudad de México. Además de dar de comer y beber, tendría que dar de cantar a lo grande, aunque fuera en riguroso playback. En una entrevista de Luis Pliego para el El Periódico de Cataluña dice que una estrella de verdad debe tener al menos una carrera. Parece una greguería o un aforismo, pero se refiere a las carreras en las medias. No sé si Ainhoa Arteta tendrá carreras en las medias. EL AGUIJÓN Dice el perlas de Fernando Moraleda que no van a hacer un diario de Zapatero (que no dé ideas) Ante las trabas puestas a la Prensa para sacar a la familia del presidente del Gobierno en sus vacaciones (la Guardia Civil siempre está en el tiro de las fotos) desde Moncloa se dice que no quieren hacer crónica rosa. ¿Y por qué tenía yo que ver a los Aznar en Oropesa y no puedo disfrutar de los Zapatero en Lanzarote?